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Donde viajar barato con niños en Asia: Guía práctica para familias 2026

¿Buscas una aventura familiar inolvidable sin gastar una fortuna en 2026? Asia te espera con playas de ensueño, templos misteriosos y una cultura que adora a los pequeños, todo a precios increíbles.

Donde viajar barato con niños en Asia 2026: 7 Destinos Ideales
  • Aventura segura: Países con baja criminalidad y gran hospitalidad hacia los niños.
  • Precios bajos: Alojamiento de lujo y comida deliciosa por una fracción del coste europeo.
  • Naturaleza brutal: Desde elefantes y monos hasta playas turquesas y selvas de película.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 25-02-2026👁️ 84 lecturas

¿Te imaginas recorriendo templos dorados, selvas exóticas y playas de cine junto a tus hijos sin arruinarte en el intento?

Viajar a Asia con niños puede parecer un desafío logístico y económico de primeras, pero la realidad es muy diferente.

Este continente ofrece una seguridad sorprendente, una cultura que adora a los pequeños y precios que harán que tu presupuesto rinda el triple que en Europa.

Si buscas Asia barata con niños en 2026, estás a punto de descubrir un mundo de posibilidades.

Desde los sabores callejeros de Bangkok hasta las aguas turquesas de Filipinas, hay opciones para todos los gustos.

Los destinos baratos en Asia con niños no solo cuidan tu bolsillo, sino que ofrecen lecciones de vida que ninguna escuela puede igualar.

Verás a tus hijos probar frutas que no sabían que existían, aprender a respetar otras religiones y jugar con niños locales sin importar el idioma.

En este artículo te presento siete países increíbles donde el presupuesto familiar no será un problema.

Estamnos hablando de alojamientos de lujo a precio de hostal, comidas deliciosas por menos de 3 euros y actividades que recordaréis siempre.

Encontrarás viajes baratos en Asia para familias que combinan aventura, relax y cultura.

El transporte, aunque a veces caótico, es parte de la aventura: tuk-tuks, trenes nocturnos y barcos de cola larga.

Prepara las mochilas, el repelente de mosquitos y las ganas de explorar, porque el Sudeste Asiático barato para familias os está esperando.

Consejos para viajar a Asia en familia

Antes de lanzaros a la aventura asiática, es normal tener algunas dudas sobre salud y logística.

Aquí tienes tres claves para que la experiencia sea segura, barata y divertida.

Salud y seguridad ante todo

No escatiméis en el seguro de viaje; la sanidad privada en Asia es excelente pero cara.

Visitad el centro de vacunación internacional al menos un mes antes de salir para estar al día.

El agua siempre embotellada y el repelente de mosquitos debe ser vuestro perfume diario.

Comed donde comen los locales

La comida callejera en Asia es famosa, deliciosa y muy barata.

Buscad puestos con mucha rotación de gente local; eso garantiza frescura y sabor auténtico.

Un plato de «pad thai» o una sopa «pho» puede costaros apenas 1 o 2 euros.

Si viajáis con niños «quisquillosos», siempre encontraréis arroz blanco, pollo y fruta fresca en cualquier lado.

Transporte lento y nocturno

Para trayectos largos, los trenes o autobuses nocturnos son una opción genial para ahorrar una noche de hotel.

A los niños les suele encantar la experiencia de dormir en una litera en movimiento.

Además, usar aplicaciones locales de transporte tipo «Grab» os evitará regatear constantemente con los taxis.

  • Contratad un buen seguro médico familiar
  • Usad apps como Grab o Bolt para moveros
  • Bebed siempre agua embotellada
  • Llevad un botiquín básico desde casa
  • Respetad las normas de vestimenta en los templos

1. Tailandia: La puerta de entrada perfecta

Tailandia es, sin duda, el país más fácil para estrenarse en Asia con niños.

Su infraestructura turística es excelente, la gente adora a los niños y es increíblemente seguro.

Además, es uno de los destinos con mejor relación calidad-precio del mundo.

Podéis encontrar hoteles con piscina y desayuno por 30-40 euros la noche para toda la familia.

Bangkok puede ser abrumadora, pero a los niños les fascinará el caos, los templos brillantes y los paseos en barco.

En el norte, la naturaleza y los animales son los protagonistas; en el sur, playas de postal.

Los vuelos suelen ser la parte más cara, pero una vez allí, el día a día es muy económico.

Buscad vuelos a Bangkok con tiempo para conseguir buenas tarifas.

La comida tailandesa tiene opciones no picantes (pedid «mai pet») que encantarán a los pequeños, como el arroz frito o los batidos de frutas.

Es un país de sonrisas donde os sentiréis bienvenidos desde el primer minuto.

Truco para ahorrar

Comprad las bebidas y snacks en los omnipresentes «7-Eleven».

Los precios son fijos y muy baratos; un sándwich caliente o un café helado os costará menos de 1 euro.

1.1. Bangkok y sus canales

Bangkok es una explosión de estímulos.

Para huir del tráfico y divertir a los niños, nada mejor que alquilar un barco de cola larga («longtail boat») por los canales de Thonburi.

Veréis varanos gigantes tomando el sol y casas sobre pilotes.

El Gran Palacio es imprescindible, pero id muy temprano para evitar el calor.

Wat Arun, el Templo del Amanecer, es más tranquilo y sus escaleras empinadas son una aventura (con cuidado).

Para cenar, el barrio de Chinatown es un espectáculo de luces de neón y comida callejera barata.

Moverse en Skytrain (metro aéreo) es barato, rápido y tiene aire acondicionado, un respiro necesario.

Bangkok ofrece parques como Lumpini donde podéis ver lagartos gigantes en libertad totalmente gratis.

Es una ciudad que nunca duerme y siempre sorprende.

La mezcla de modernidad y tradición dejará a los niños boquiabiertos.

No olvidéis regatear con una sonrisa en los mercadillos.

  • Navegar por los «khlongs» (canales) en barca
  • Ver el Buda Reclinado en Wat Pho
  • Buscar varanos en el parque Lumpini
  • Probar insectos (si os atrevéis) en Khao San Road
  • Subir al Skytrain para ver la ciudad desde arriba

1.2. Chiang Mai y los elefantes

Al norte, Chiang Mai es mucho más relajada y manejable.

Es el lugar ideal para interactuar con elefantes, pero aseguraos de elegir un santuario ético.

Buscad lugares donde no se monten elefantes, sino que se les alimente, bañe y observe en libertad.

La experiencia de cuidar a estos gigantes es algo que vuestros hijos no olvidarán jamás y suele costar unos 40-50 euros por persona (incluye comida y transporte).

El casco antiguo de Chiang Mai, rodeado de murallas y fosos, es perfecto para pasear.

Los domingos, el «Sunday Night Market» es un festival de artesanía y comida barata.

Podéis visitar el templo Doi Suthep en la montaña, con vistas espectaculares y un funicular para subir.

El clima aquí es un poco más fresco, lo que se agradece.

Es una zona llena de cultura y naturaleza accesible.

Los cursos de cocina tailandesa para familias son otra actividad muy divertida y popular.

  • Visitar un santuario de elefantes ético (sin monta)
  • Explorar los templos del casco antiguo
  • Comer en el mercado nocturno del domingo
  • Subir al templo dorado de Doi Suthep
  • Hacer un curso de cocina en familia

1.3. Playas de Krabi o Koh Lanta

Para terminar el viaje, el sur de Tailandia ofrece playas paradisiacas.

Krabi (zona de Ao Nang o Railay) es espectacular con sus acantilados de piedra caliza.

Desde allí podéis hacer excursiones en barco a islas cercanas por unos 15-20 euros por persona.

Si buscáis algo más tranquilo y familiar, la isla de Koh Lanta es perfecta.

Aguas poco profundas, menos fiesta y un ambiente muy relajado.

Aquí podéis alquilar una moto (con precaución) o un tuk-tuk para recorrer la isla.

Los atardeceres en la playa mientras los niños juegan en la arena son impagables.

El alojamiento a pie de playa en Koh Lanta sigue siendo muy asequible.

Es el broche de oro para descansar después de la aventura.

No olvidéis las gafas de bucear, los peces de colores están en la orilla.

  • Hacer snorkel en aguas cristalinas
  • Jugar en la arena blanca de Koh Lanta
  • Ver monos en la playa (¡cuidado con la comida!)
  • Excursión a las 4 islas desde Krabi
  • Ver atardeceres de fuego sobre el mar

2. Vietnam: Aventura culinaria y paisajes de dragón

Vietnam es un país alargado, vibrante y lleno de historia que fascina a grandes y pequeños.

Es uno de los destinos baratos con niños más seguros y diversos de Asia.

Cruzar la calle en sus ciudades es un arte (caminad despacio y sin parar), pero te acostumbras rápido.

La comida es suave, basada en sopas y fideos, ideal para paladares infantiles.

Podéis viajar en trenes nocturnos de norte a sur, una aventura en sí misma que ahorra hotel.

Los hoteles son increíblemente baratos; por 20-25 euros tenéis habitaciones familiares impecables.

Desde las montañas de Sapa hasta el delta del Mekong, los paisajes cambian radicalmente.

Los vuelos a Hanoi suelen ser la puerta de entrada más común.

Vietnam es un país que se vive en la calle, en taburetes de plástico bajitos donde se come de maravilla.

La amabilidad de los vietnamitas con los niños es legendaria.

Es un destino intenso pero muy gratificante para familias viajeras.

Truco para ahorrar

Usad los autobuses cama («sleeper buses») para distancias medias.

Son modernos, tienen wifi y a los niños les encanta ir tumbados.

Cuestan una fracción de lo que vale un vuelo interno o un tren turístico.

2.1. Hanoi y el teatro de marionetas

Hanoi es caótica, ruidosa y encantadora.

El casco antiguo («Old Quarter») es un laberinto de gremios donde cada calle vende una cosa.

Algo único que ver con niños es el Teatro de Marionetas de Agua.

Es un espectáculo tradicional donde los títeres bailan sobre una piscina al son de música en vivo; la entrada cuesta unos 4-5 euros.

Pasear alrededor del lago Hoan Kiem los fines de semana es genial, ya que cortan el tráfico.

Veréis a gente bailando, jugando y podréis cruzar el puente rojo hacia el templo.

Probad el famoso «Egg Coffee» (café con huevo), que parece un postre de tiramisú.

Hanoi es perfecta para callejear y descubrir la vida local.

La mezcla de arquitectura colonial francesa y templos chinos es preciosa.

Cuidado con las motos, ¡hay millones!

  • Ver el espectáculo de Marionetas de Agua
  • Pasear por el lago Hoan Kiem sin tráfico
  • Probar el «Banh Mi» (bocadillo vietnamita)
  • Visitar el Templo de la Literatura
  • Perderse por las calles del Old Quarter

2.2. Crucero por la Bahía de Halong

Navegar entre miles de islas de piedra caliza que emergen del mar es algo mágico.

La Bahía de Halong (o la vecina y más tranquila Lan Ha Bay) es Patrimonio de la Humanidad.

Lo ideal es contratar un crucero de 2 días y 1 noche.

Los precios varían, pero por unos 100-120 euros por persona tenéis pensión completa en un barco de lujo.

Incluyen actividades como kayak, visita a cuevas y clases de cocina a bordo.

Dormir en el barco rodeados de ese paisaje silencioso es inolvidable.

A los niños les encantará explorar las cuevas iluminadas y saltar al agua desde el barco.

Es el momento de relax del viaje.

Buscad barcos más pequeños si queréis una experiencia más íntima.

Las vistas al amanecer haciendo taichí en cubierta son espectaculares.

  • Dormir en un barco tradicional de madera
  • Hacer kayak entre rocas gigantes
  • Visitar cuevas impresionantes
  • Bañarse en aguas esmeralda
  • Clase de cocina de rollitos de primavera

2.3. Hoi An: La ciudad de los farolillos

Hoi An es, posiblemente, la ciudad más bonita de Vietnam.

Su casco antiguo es peatonal (¡un respiro de las motos!) y está lleno de casas amarillas y farolillos de colores.

Por la noche, el río se ilumina con miles de velas y faroles, creando un ambiente de cuento de hadas.

Podéis dar un paseo en barca por el río y soltar vuestro propio farolillo de papel por 1 o 2 euros.

Es famosa por sus sastres; podéis haceros ropa a medida en 24 horas a precios ridículos.

Alquilad bicicletas y pedalead hasta la playa de An Bang, a unos 4 km, pasando por arrozales y búfalos de agua.

La comida aquí es espectacular, probad el «Cao Lau».

Es un sitio tranquilo, seguro y precioso para pasear en familia.

Os costará iros de aquí.

  • Pasear en bici por los arrozales
  • Ver el festival de farolillos nocturno
  • Ir a la playa de An Bang
  • Cruzar el Puente Japonés cubierto
  • Hacer ropa a medida para toda la familia

3. Bali: La isla de los dioses y los niños

Bali no es solo un destino para instagramers o lunas de miel; es un paraíso familiar.

La cultura balinesa es profundamente espiritual y familiar, por lo que los niños son recibidos como reyes.

Es uno de esos destinos exóticos baratos con niños donde el lujo es accesible.

Podéis alquilar una villa privada con piscina rodeada de arrozales por 50-70 euros la noche.

La isla ofrece playas, volcanes, templos y parques acuáticos de primer nivel.

El tráfico en el sur es denso, así que elegid bien vuestra base.

Ubud es el corazón cultural, ideal para la naturaleza, mientras que Sanur o Nusa Dua tienen playas tranquilas para niños.

Llegar requiere un vuelo largo a Denpasar (Bali), pero la estancia es muy económica.

La comida («nasi goreng», «satay») es sabrosa y barata en los «warungs» (restaurantes locales).

Es un lugar donde la espiritualidad y la diversión conviven.

Truco para ahorrar

Contratad a un conductor privado por días.

Por unos 35-45 euros al día tenéis coche con chófer y gasolina para recorrer la isla a vuestro aire.

Es mucho más cómodo y seguro que alquilar motos con niños.

3.1. Ubud y el Bosque de los Monos

Ubud es selva, arte y arrozales.

La atracción estrella para los niños es el «Monkey Forest» (Bosque de los Monos).

Es una reserva natural con templos donde cientos de macacos viven en libertad.

La entrada cuesta unos 5 euros.

¡Ojo! Los monos son traviesos, guardad gafas y comida.

Cerca están las terrazas de arroz de Tegalalang, un paisaje verde espectacular donde podéis caminar y sacar fotos increíbles.

Por la noche, asistid a un espectáculo de danza tradicional (Kecak o Legong) en el Palacio de Ubud.

Es hipnótico y colorido.

Ubud tiene muchas opciones de comida occidental y vegana si necesitáis un descanso del arroz.

Pasear por el Campuhan Ridge Walk al atardecer es gratis y precioso.

  • Ver monos en el Monkey Forest (con precaución)
  • Caminar por las terrazas de arroz de Tegalalang
  • Ver un espectáculo de danza tradicional balinesa
  • Pasear por el sendero de Campuhan
  • Visitar el mercado de arte de Ubud

3.2. Playas de Sanur o Nusa Dua

Muchas playas de Bali tienen olas fuertes para surfistas, pero Sanur y Nusa Dua están protegidas por arrecifes.

Sanur es ideal para familias: ambiente tranquilo, paseo marítimo para ir en bici y aguas calmas.

Podéis alquilar bicis por un par de euros y recorrer la costa parando a tomar un helado.

El agua es poco profunda, perfecta para los más pequeños.

Desde Sanur salen barcos rápidos a la isla vecina de Nusa Lembongan, si queréis aguas más turquesas.

Nusa Dua es más exclusiva, con grandes resorts, pero tiene playas públicas muy cuidadas y limpias.

Es la zona perfecta para días de sol y castillos de arena.

En Sanur podéis cenar pescado fresco en la playa con los pies en la arena a buen precio.

Es un ambiente muy familiar y relajado, lejos de la fiesta de Kuta.

  • Bañarse en aguas tranquilas y seguras
  • Pasear en bici por el paseo marítimo de Sanur
  • Jugar en la arena dorada
  • Hacer deportes acuáticos suaves
  • Excursión de día a Nusa Lembongan

3.3. Templos de agua y cultura

Los templos de Bali son fascinantes.

Tirta Empul es un templo de agua sagrada donde podéis ver (o participar) en el ritual de purificación.

Es una experiencia cultural muy potente que enseña respeto y tradición.

Ulun Danu Beratan es el famoso templo en el lago, una imagen de postal rodeada de montañas y frescor.

Podéis alquilar un patín de pedales en el lago por poco dinero.

Otro templo genial para niños es Tanah Lot, en una roca en el mar.

Al bajar la marea, podéis acercaros a la base y ver las «serpientes sagradas» en las cuevas.

Las entradas a los templos suelen costar entre 2 y 4 euros.

Recordad llevar un «sarong» (pañuelo) para cubriros las piernas, o alquiladlo allí.

La mezcla de incienso, ofrendas y arquitectura es mágica.

  • Ver el ritual de purificación en Tirta Empul
  • Foto en el templo del lago Ulun Danu
  • Ver atardecer en Tanah Lot
  • Aprender a poner ofrendas florales («canang sari»)
  • Entender la cultura hindú balinesa

4. Camboya: Aventuras a lo Tomb Raider

Camboya es mucho más que una extensión de un viaje a Tailandia; merece ser un destino por sí mismo.

Es el país donde tus hijos se sentirán auténticos exploradores descubriendo templos perdidos en la selva.

Es extremadamente barato y la gente es de una calidez conmovedora.

Siem Reap es la base para visitar Angkor Wat y es una ciudad muy preparada para el turismo familiar.

Hoteles con piscina por 20 euros la noche son la norma.

La comida «khmer» es deliciosa y no muy picante (probad el «Amok»).

Podéis volar directamente a Siem Reap o llegar en bus desde Bangkok (más barato pero largo).

Moverse en tuk-tuk es la forma estándar de transporte y muy divertida.

Camboya es un aula de historia al aire libre.

Ver cómo la naturaleza recupera su espacio en los templos es una lección de humildad y belleza.

Truco para ahorrar

El pase de Angkor es caro (unos 35 euros/día o 60/tres días), pero los niños menores de 12 años entran gratis (llevad pasaportes).

Esto supone un ahorro enorme para las familias.

4.1. Templos de Angkor

Angkor Wat es la estructura religiosa más grande del mundo.

Ver el amanecer allí es un clásico, pero con niños puede ser madrugar demasiado; ir un poco más tarde también vale la pena.

El favorito de los niños suele ser Ta Prohm, famoso por la película «Tomb Raider».

Allí, las raíces gigantes de los árboles estrangulan las piedras, creando un escenario de película de aventuras.

El templo de Bayon, con sus cientos de caras de piedra sonrientes, también les fascina.

Alquilad un tuk-tuk para todo el día (unos 15-20 euros) que os lleve de uno a otro.

Hace calor, así que llevad agua y haced paradas frecuentes.

Es un lugar inmenso, no intentéis verlo todo.

Mejor ver tres templos bien y jugar a explorar que agobiarse.

Es una de esas maravillas del mundo que justifican el viaje.

  • Explorar las raíces gigantes de Ta Prohm
  • Contar las caras sonrientes de Bayon
  • Ver la inmensidad de Angkor Wat
  • Paseo en tuk-tuk entre templos
  • Jugar a ser exploradores en las ruinas

4.2. Lago Tonlé Sap y pueblos flotantes

Cerca de Siem Reap está el Tonlé Sap, el lago de agua dulce más grande del sudeste asiático.

Visitar los pueblos flotantes (como Kampong Phluk) es una experiencia antropológica brutal.

Veréis escuelas, comisarías y casas flotando sobre el agua o sobre pilotes altísimos (según la estación).

Es impactante ver cómo vive la gente adaptada al agua.

Podéis hacer un recorrido en barca por los manglares por unos pocos dólares.

Es importante elegir una compañía responsable para que el dinero llegue a la comunidad.

A los niños les impresiona mucho ver a otros niños yendo al colegio en barca.

Es una realidad muy diferente a la suya que les hará reflexionar.

Los atardeceres en el lago son preciosos.

Es una excursión de medio día perfecta para alternar con los templos.

  • Navegar en barca por un pueblo flotante
  • Ver casas sobre pilotes de 10 metros
  • Paseo en canoa por el bosque inundado
  • Aprender sobre la vida en el río
  • Ver una escuela flotante

4.3. Circo Phare (sin animales)

El Phare, The Cambodian Circus, es una actividad obligatoria en Siem Reap.

No es un circo con animales, sino un proyecto social que da formación y trabajo a jóvenes desfavorecidos a través del arte.

Mezcla teatro, música, danza y acrobacias de un nivel increíble para contar historias camboyanas.

Es vibrante, divertido y muy emocionante.

La entrada cuesta unos 18-20 euros, pero el dinero va a una buenísima causa.

Dura una hora, tiempo perfecto para que los niños no se cansen.

Saldréis con una sonrisa de oreja a oreja.

Es una forma preciosa de apoyar la cultura local y disfrutar de un espectáculo de calidad mundial.

Los artistas tienen una energía contagiosa.

Es el plan perfecto para una noche diferente.

  • Ver acrobacias y teatro de alto nivel
  • Apoyar una causa social y educativa
  • Disfrutar de música en directo
  • Conocer leyendas camboyanas
  • Reír y emocionarse en familia

5. Filipinas: El paraíso azul

Si vuestra idea de vacaciones es playa, playa y más playa, Filipinas es el destino.

Tiene más de 7.000 islas y algunas de las aguas más claras del planeta.

La ventaja es que casi todo el mundo habla inglés, lo que facilita mucho la comunicación.

Es un pueblo latino en Asia, alegre, musical y católico.

Moverse entre islas requiere ferris o vuelos internos, pero son baratos.

Comer es muy económico (barbacoas de pollo y cerdo por todas partes).

Los vuelos a Manila pueden ser largos, pero el destino compensa con creces.

Aquí no veréis grandes templos, sino una naturaleza desbordante.

Es uno de los mejores sitios para nadar con tortugas y ver corales simplemente con gafas y tubo.

Palawan o Bohol son islas perfectas para ir con niños.

El ritmo aquí es «island time», lento y relajado.

Truco para ahorrar

Comprad comida en las «Carinderias» (comedores locales).

Son ollas con guisos caseros donde eliges lo que quieres y te lo sirven con arroz.

Comeréis muy bien por 1 o 2 euros por persona.

5.1. El Nido (Palawan) y el Island Hopping

El Nido es famoso por sus formaciones kársticas en el mar, lagunas escondidas y playas de arena blanca.

La actividad estrella es el «Island Hopping» (saltar de isla en isla en barco).

Hay tours estandarizados (A, B, C, D) que cuestan unos 20-25 euros e incluyen comida (pescado a la parrilla y fruta en la playa).

Nadar en la «Big Lagoon» o «Small Lagoon» es una experiencia irreal.

Alquilad un kayak para entrar en las lagunas a vuestro ritmo.

Llevad chalecos salvavidas para los niños (los barcos suelen tener, pero mejor asegurar talla).

El pueblo de El Nido tiene mucha vida, restaurantes y atardeceres preciosos en la playa de Las Cabañas.

Es turismo de naturaleza en estado puro.

El agua es tan clara que ves el fondo a metros de profundidad.

Un acuario natural gigante.

  • Tour en barco por islas vírgenes
  • Kayak en lagunas de agua turquesa
  • Comer barbacoa en una playa desierta
  • Snorkel con peces de colores
  • Ver atardecer en Las Cabañas

5.2. Bohol: Chocolate Hills y Tarsios

Bohol es una isla muy completa y fácil para familias.

Lo más famoso son las «Chocolate Hills», más de 1.000 colinas cónicas que parecen bombones gigantes (marrones en época seca, verdes en lluvia).

Pero lo que enamora a los niños son los Tarsios.

Son los primates más pequeños del mundo, con ojos gigantes, que parecen Yodas diminutos.

Visitad el santuario oficial (Philippine Tarsier Sanctuary) para verlos de forma ética y en silencio.

También podéis hacer un crucero por el río Loboc en un restaurante flotante con música en vivo.

Bohol tiene playas estupendas en la zona de Panglao, conectada por puente.

Es una isla que combina playa, animales raros y paisajes únicos.

Se puede recorrer bien en coche con conductor o moto.

Un destino redondo.

  • Ver las curiosas Colinas de Chocolate
  • Conocer al diminuto Tarsio en silencio
  • Crucero con comida por el río Loboc
  • Bañarse en las playas de Panglao
  • Cruzar puentes colgantes de bambú

5.3. Cascadas de Kawasan (Cebu)

En la isla vecina de Cebu están las famosas cascadas Kawasan.

Son una serie de saltos de agua de un color azul lechoso increíble, rodeados de selva.

Podéis ir simplemente a bañaros y hacer picnic, o si tenéis hijos adolescentes, hacer barranquismo («canyoneering»).

El baño es refrescante y el entorno es de película.

La entrada es muy barata (menos de 1 euro).

Se puede llegar caminando por un sendero fácil de unos 20 minutos.

También en Cebu, en Moalboal, podéis nadar con el banco de sardinas (millones de ellas) a pocos metros de la orilla.

Es un espectáculo natural impresionante y gratuito (solo necesitas gafas).

Y con suerte, veréis tortugas marinas comiendo pasto.

Cebu es aventura acuática garantizada.

  • Bañarse en aguas azul turquesa en la selva
  • Hacer picnic junto a la cascada
  • Barranquismo suave (para mayores)
  • Ver el banco de sardinas en Moalboal
  • Nadar con tortugas marinas en la orilla

6. India: Un estallido de color (Versión suave)

India con niños puede sonar intimidante, pero si eliges bien la zona, es fascinante.

Es un país intenso que estimulará todos sus sentidos.

Para un primer viaje familiar, la zona del Triángulo de Oro (Delhi, Agra, Jaipur) o el sur (Kerala) son las mejores opciones.

Es extremadamente barato; podéis viajar con conductor privado por 40-50 euros al día, lo que facilita mucho la logística.

Los hoteles antiguos palacios («havelis») son asequibles y preciosos.

La gente es muy cariñosa con los niños (preparaos para que os pidan fotos).

La comida puede picar, pero siempre hay pan «naan», arroz, lentejas suaves y pollo tandoori.

Los vuelos a Delhi suelen tener buenos precios desde Europa.

Ver vacas por la calle, monos en los tejados y elefantes pintados les parecerá un cuento.

India os cambiará la forma de ver el mundo.

Truco para ahorrar

Usad el tren para trayectos largos.

Las clases con aire acondicionado (2AC o 3AC) son muy baratas, cómodas y seguras.

Reservad con mucha antelación (se abren 4 meses antes) porque se agotan rápido.

6.1. El Taj Mahal (Agra)

No hay foto que haga justicia al Taj Mahal.

Verlo en persona es algo que vuestros hijos recordarán toda la vida.

Es un monumento al amor, de mármol blanco, inmenso y perfecto.

La entrada es cara para India (unos 12-14 euros para extranjeros), pero los niños menores de 15 entran gratis.

Id al amanecer para evitar multitudes y calor.

Los jardines son amplios para que corran un poco (con respeto).

Desde el Fuerte de Agra también hay vistas bonitas y es una fortaleza impresionante para explorar.

Contadles la historia del emperador y su esposa para que entiendan la magia del lugar.

Es una de las 7 maravillas del mundo moderno.

Cuidado con los monos en la entrada, no llevéis comida a la vista.

  • Admirar el Taj Mahal al amanecer
  • Pasear por los jardines simétricos
  • Visitar el Fuerte Rojo de Agra
  • Sacar la foto típica en el banco
  • Aprender la historia de amor detrás del monumento

6.2. Jaipur: La Ciudad Rosa

Jaipur es la capital del Rajastán, tierra de marajás.

El Fuerte Amber es espectacular; podéis subir en jeep o andando y sentiros en una película medieval.

El Palacio de los Vientos (Hawa Mahal), con sus cientos de ventanitas, es muy curioso de ver desde la calle.

Jaipur tiene cines míticos como el Raj Mandir; ver una película de Bollywood allí es una fiesta, aunque no entendáis el idioma.

La gente grita, baila y aplaude.

También podéis visitar Jantar Mantar, un observatorio astronómico gigante con instrumentos de piedra que parecen esculturas modernas.

Los mercados son un estallido de telas de colores y joyas.

Es una ciudad vibrante, ruidosa y muy fotogénica.

Los elefantes pintados son comunes aquí (buscad siempre turismo responsable).

  • Explorar el majestuoso Fuerte Amber
  • Ver la fachada del Hawa Mahal
  • Ir al cine a ver una peli Bollywood
  • Ver los instrumentos gigantes de Jantar Mantar
  • Perderse en los bazares coloridos

6.3. Kerala y los remansos (Backwaters)

Si buscáis la India relajada y tropical, volad al sur, a Kerala.

La actividad estrella es alquilar una casa flotante («houseboat») privada y navegar por los canales (backwaters) rodeados de palmeras.

El barco lleva tripulación y cocinero que os preparará comida local deliciosa.

Es un día (o noche) de relax total, viendo la vida rural pasar desde la cubierta.

Cuesta unos 100-150 euros por barco (todo incluido), un lujo asequible.

Kerala es más verde, más limpia y más tranquila que el norte.

También tiene playas bonitas como Varkala.

Es el lugar perfecto para bajar el ritmo después del caos del Triángulo de Oro.

La naturaleza aquí es exuberante y el ambiente muy pacífico.

A los niños les encantará dormir en un barco de bambú.

  • Navegar en un houseboat tradicional
  • Ver la vida rural desde el agua
  • Comer pescado fresco cocinado a bordo
  • Disfrutar de la paz y las palmeras
  • Bañarse en las playas del sur

7. Laos: El secreto mejor guardado

Laos es el país del «millón de elefantes» y de la calma absoluta.

A menudo olvidado frente a sus vecinos Tailandia y Vietnam, es una joya para viajar despacio.

Es seguro, barato y la naturaleza es la protagonista.

No tiene mar, pero tiene el río Mekong y cascadas de ensueño.

El ritmo de vida es lento («Laos PDR» bromean que significa «Please Don't Rush»).

Luang Prabang es una ciudad Patrimonio de la Humanidad preciosa y manejable.

Se puede llegar en vuelo desde Bangkok o Hanoi, o en el nuevo tren de alta velocidad desde China/frontera.

Comer bocadillos en pan baguette (herencia francesa) es barato y rico.

El alojamiento es económico y con mucho encanto colonial.

Es ideal para familias que buscan desconexión real y naturaleza.

Aquí no hay estrés, solo sonrisas y monjes naranjas.

Truco para ahorrar

Comed en los mercados nocturnos.

En Luang Prabang hay callejones con buffets vegetarianos donde llenas el plato por 1 o 2 euros.

También hacen pescado a la parrilla y batidos de fruta deliciosos y baratos.

7.1. Luang Prabang y la ceremonia de las almas

Luang Prabang es una ciudad mágica entre dos ríos.

Cada mañana al amanecer, cientos de monjes desfilan en silencio para recoger limosnas (arroz).

Es la ceremonia del «Tak Bat».

Podéis verla con respeto y silencio; a los niños les impresiona mucho la fila naranja interminable.

Por la tarde, subid al Monte Phousi para ver el atardecer sobre el Mekong.

Luego, el mercado nocturno se despliega en la calle principal; es tranquilo, sin gritos y con artesanía preciosa.

La ciudad se recorre a pie o en bici fácilmente.

Hay muchos cafés bonitos y panaderías francesas.

Es un lugar con una atmósfera de paz difícil de encontrar en otro sitio.

Un remanso de tranquilidad en el viaje.

  • Ver el desfile de los monjes al amanecer
  • Subir al Monte Phousi para las vistas
  • Pasear por el tranquilo mercado nocturno
  • Cruzar el puente de bambú (en época seca)
  • Disfrutar de la arquitectura colonial

7.2. Cascadas de Kuang Si

A unos 30 km de la ciudad están las cascadas Kuang Si, y son simplemente espectaculares.

El agua es de un azul turquesa lechoso irreal y cae en terrazas formando piscinas naturales.

Lo mejor: ¡te puedes bañar en ellas!

El agua está fresca, ideal para el calor tropical.

En la entrada hay un centro de rescate de osos negros asiáticos que encantará a los peques.

La entrada cuesta unos 2-3 euros.

Podéis ir en tuk-tuk compartido o minivan.

Hay zonas de picnic y vestuarios.

Es uno de los lugares más bonitos de todo el Sudeste Asiático.

Llevad toalla y pasad la mañana entre agua y selva.

  • Bañarse en piscinas naturales turquesas
  • Ver osos rescatados en el santuario
  • Hacer picnic en la selva
  • Sacar fotos de postal
  • Caminar por los senderos alrededor del agua

7.3. Vang Vieng y el río

Antes Vang Vieng era un sitio de fiesta loca, pero ahora se ha reconvertido en destino de ecoturismo y aventura familiar.

El paisaje de montañas kársticas junto al río es sobrecogedor.

Podéis alquilar kayaks o hacer «tubing» (bajar el río en un neumático) de forma tranquila.

También hay paseos en globo aerostático al amanecer (más caro, unos 90 euros) que son increíbles.

Alquilar un buggy para recorrer los caminos de tierra entre arrozales y lagunas azules («Blue Lagoons») es muy divertido.

Es pura naturaleza y diversión al aire libre.

Se llega fácil con el nuevo tren rápido desde Luang Prabang.

Un lugar para mancharse de barro y reírse mucho.

Las vistas desde el río son de las mejores de Laos.

Ideal para familias activas.

  • Hacer kayak por el río Nam Song
  • Bañarse en las Blue Lagoons
  • Recorrer caminos en buggy
  • Disfrutar del paisaje de montaña
  • Viajar en el tren rápido moderno

Preguntas frecuentes sobre viajar a Asia con niños

Aquí te resuelvo las dudas más habituales que tienen los padres antes de comprar los billetes.

¿Es seguro viajar al Sudeste Asiático con niños?

Sí, muy seguro.

Los índices de criminalidad son bajos y la gente es extremadamente amable y protectora con los niños.

El mayor peligro suele ser el tráfico (motos) y el sol, así que precaución al cruzar y mucha crema solar.

¿Qué pasa con la comida si mis hijos no comen picante?

No hay problema.

En todos estos países la base es el arroz, los fideos, el pollo y la fruta.

Siempre puedes pedir «no spicy» y encontrarás platos occidentales (pizza, pasta) en casi cualquier sitio turístico si hace falta un descanso de la comida asiática.

¿Necesitamos muchas vacunas?

Depende del país y la zona, pero generalmente se recomiendan Hepatitis A, Tétanos y Tifoidea.

Lo mejor es ir al Centro de Vacunación Internacional de tu ciudad con la cartilla de los niños para que os asesoren según vuestra ruta exacta.

¿Cuál es la mejor edad para ir?

Cualquier edad es buena, pero Asia se disfruta mucho a partir de los 4 o 5 años, cuando ya caminan bien y pueden probar comidas y actividades.

Con bebés también es posible (la gente los adora), pero el calor y el porteo pueden cansar más a los padres.

Conclusión: Una aventura que une

Viajar barato con niños en Asia en 2026 no solo es posible, sino que es una de las mejores inversiones que puedes hacer como familia.

Los recuerdos de bañar elefantes en Tailandia, navegar en kayak en Vietnam o ver amanecer en Camboya valen mucho más que cualquier juguete.

Estos destinos te permiten disfrutar de lujos y experiencias que en Europa serían impagables, todo ello envuelto en una cultura hospitalaria y sonriente.

No dejes que el miedo a lo desconocido te frene.

Asia es una escuela de vida llena de colores, sabores y aventuras seguras para los pequeños exploradores.

Elige tu destino, haz las maletas y prepárate para descubrir el mundo a través de los ojos de tus hijos.

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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