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Dónde viajar barato fuera de Europa en agosto de 2026: 7 destinos increíbles

¿Cansado de los precios altos de Europa en verano? Aquí tienes una selección de países fascinantes donde tu dinero vale mucho más y la aventura está asegurada.

Dónde viajar barato fuera de Europa en agosto 2026: 7 Destinos top
  • Ahorro garantizado: Países donde comer y dormir cuesta una fracción que en Europa.
  • Exotismo cercano y lejano: Desde el vecino Marruecos hasta el vibrante Sudeste Asiático.
  • Experiencias únicas: Templos, playas paradisíacas y culturas vivas lejos de las multitudes habituales.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 07-02-2026👁️ 84 lecturas

¿Sientes que el mes de agosto de 2026 se te echa encima y los precios en Europa están por las nubes?

No eres el único que tiene esa sensación.

El viejo continente, en plena temporada alta, suele colgar el cartel de «completo» o disparar sus tarifas a niveles que dan vértigo, especialmente en las zonas de costa.

Sin embargo, hay un mundo inmenso ahí fuera esperando ser descubierto, y sorprendentemente, cruzar las fronteras europeas puede ser la clave para encontrar chollos increíbles.

Si estás dispuesto a vivir una aventura diferente y buscas inspiración sobre destinos baratos en agosto, has llegado al lugar indicado.

Viajar lejos no siempre significa gastar más; de hecho, en muchos países de Asia, África o América Latina, el coste de la vida es tan bajo que compensa con creces el precio del billete de avión.

Imagina disfrutar de una cena deliciosa por 3 euros, alojarte en hoteles de lujo por lo que te costaría un hostal en España o moverse en taxi por monedas.

En este artículo te presento siete destinos fascinantes fuera de Europa donde tu presupuesto cundirá mucho más de lo que imaginas.

Hablamos de culturas vibrantes, paisajes exóticos y esa sensación de libertad que solo te da salir de tu zona de confort.

Aunque agosto puede ser caluroso o húmedo en algunas de estas zonas, la recompensa en precio y experiencias es inigualable.

Los vuelos de larga distancia han estabilizado sus precios y, si eres flexible, puedes encontrar joyas por menos de 600 euros ida y vuelta.

Allí, el alojamiento en hoteles de 4 estrellas puede rondar los 30-40 euros la noche por habitación doble.

Prepárate para cambiar el chip, abrir la mente y llenar la maleta de ropa ligera, porque nos vamos lejos para gastar poco.

Consejos para viajar lejos sin arruinarse en agosto

Aventurarse fuera de Europa requiere un poco más de planificación, pero los trucos para ahorrar son universales y muy efectivos.

Aquí tienes tres claves fundamentales para que tu gran viaje sea un éxito económico.

Reserva los vuelos con inteligencia

Para vuelos transcontinentales, la antelación es vital, pero también la picardía.

Usa comparadores y activa las alertas de precios.

A veces, hacer una escala un poco más larga o salir desde un aeropuerto secundario puede ahorrarte hasta 200 euros por billete.

Considera volar en días impopulares como los martes o miércoles.

Come como los locales

En destinos como el Sudeste Asiático o Latinoamérica, la comida callejera o «street food» no solo es segura (si ves mucha rotación de gente), sino deliciosa y ridículamente barata.

Evita los restaurantes con aire acondicionado y menús en cinco idiomas cerca de las atracciones turísticas.

Un plato local en un puesto callejero puede costarte menos de 2 euros y ser la mejor comida del viaje.

Gestiona tu dinero y conexión

No cambies dinero en el aeropuerto de origen ni de destino, el tipo de cambio suele ser terrible.

Usa tarjetas bancarias especiales para viajar que no cobren comisiones por cambio de divisa o saca dinero en cajeros locales.

Para internet, compra una tarjeta SIM local al llegar; por unos 10 euros tendrás datos para todo el viaje, evitando el costoso roaming.

  • Sé flexible con las escalas para bajar el precio del vuelo
  • Atrévete con la comida callejera higiénica
  • Usa tarjetas sin comisiones internacionales
  • Compra SIMs locales para tener internet barato
  • Contrata siempre un buen seguro de viaje médico

1. Marruecos: Exotismo a la vuelta de la esquina

Marruecos es la puerta de entrada a África y una opción fantástica para quienes buscan un cambio cultural radical sin horas de avión.

Aunque en agosto el interior puede ser muy caluroso, la costa atlántica y el norte ofrecen temperaturas más suaves y brisas agradables.

Es un país vibrante, lleno de colores, olores a especias y una hospitalidad legendaria.

En agosto, puedes combinar visitas culturales con días de playa en zonas como Essaouira o Tánger.

Llegar es extremadamente barato; hay vuelos low cost desde muchas ciudades españolas que a veces no superan los 50 euros.

El alojamiento es otro punto fuerte: los preciosos «Riads» tradicionales se pueden disfrutar por precios que empiezan en los 30-40 euros la noche con desayuno incluido.

La comida es exquisita y muy económica; un buen tajine para dos personas difícilmente superará los 10 euros en un restaurante local.

Regatear es el deporte nacional, así que prepárate para divertirte negociando en los zocos.

Es una alternativa perfecta si mirabas destinos baratos en España pero quieres algo totalmente diferente por el mismo presupuesto.

Truco para ahorrar

Evita los guías no oficiales que te asaltan en las medinas.

Usa aplicaciones de mapas offline para orientarte o contrata excursiones a través de tu alojamiento, donde los precios suelen ser fijos y justos.

1.1. Perderse por las Medinas

Las medinas de ciudades como Marrakech, Fez o Tetuán son laberintos fascinantes declarados Patrimonio de la Humanidad.

Pasear por ellas es gratuito y es un espectáculo para los sentidos.

Verás artesanos trabajando el cuero, el metal o la madera en directo, algo que parece de otra época.

Los colores de las especias amontonadas en pirámides perfectas son ideales para la fotografía.

En agosto, procura visitarlas a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando el calor da una tregua y la vida bulle.

No tengas miedo a perderte; tarde o temprano saldrás a una plaza o una puerta principal.

Tomar un té a la menta en una terraza elevada observando el caos organizado de abajo cuesta apenas 1 o 2 euros y es un placer.

Es la esencia pura de Marruecos.

  • Caminar sin rumbo por callejuelas históricas
  • Observar a los artesanos locales trabajando
  • Sacar fotos de los puestos de especias y alfombras
  • Disfrutar del ambiente al atardecer
  • Tomar un té dulce con vistas a la ciudad

1.2. Escapada a la costa: Essaouira

Si el calor aprieta, Essaouira es el refugio perfecto en la costa atlántica.

Conocida como la «ciudad del viento», tiene un clima mucho más fresco que Marrakech en agosto.

Sus murallas frente al mar, donde se rodó «Juego de Tronos», son impresionantes y el acceso es libre.

Puedes comer pescado fresco recién pescado en el puerto por precios de risa; tú eliges la pieza y te la cocinan a la parrilla allí mismo por unos 8-10 euros.

La playa es inmensa, ideal para pasear, ver kitesurf o montar a caballo.

El ambiente es bohemio, relajado y lleno de galerías de arte.

Llegar en autobús desde Marrakech cuesta unos 10 euros y tarda unas tres horas.

Es el contraste perfecto al bullicio de las grandes ciudades imperiales.

  • Caminar por las murallas fortificadas
  • Comer pescado fresco en los puestos del puerto
  • Disfrutar de la brisa fresca del Atlántico
  • Visitar la medina blanca y azul
  • Ver atardecer sobre el océano

1.3. La ciudad azul de Chefchaouen

En el norte, en las montañas del Rif, se esconde Chefchaouen, la perla azul.

Es uno de los pueblos más fotogénicos del mundo, con todas sus casas y calles pintadas de diferentes tonos de azul.

En agosto hace calor, pero al estar en la montaña, las noches son más agradables.

Pasear por sus calles empinadas es gratis y cada rincón es una postal.

Puedes hacer una pequeña ruta de senderismo hasta la Mezquita Española para ver el atardecer sobre el pueblo; las vistas son espectaculares.

Aquí el ritmo de vida es lento y tranquilo.

Comer un plato de queso de cabra local y aceitunas es obligatorio y muy barato.

Es un lugar que transmite paz y que enamora a cualquier viajero.

  • Sacar cientos de fotos en las calles azules
  • Subir a la Mezquita Española para las vistas
  • Probar el queso de cabra local
  • Lavarse en los lavaderos públicos tradicionales
  • Relajarse en la plaza Uta el-Hammam

2. Tailandia: El rey del bajo coste asiático

Tailandia sigue siendo el destino por excelencia para viajar barato, incluso en agosto.

Aunque es época de monzones, las lluvias suelen ser chaparrones intensos pero cortos, que refrescan el ambiente y dejan paso al sol.

Además, en agosto la zona del Golfo de Tailandia (Koh Samui, Koh Tao) tiene mejor clima que la costa de Andamán.

El país de la sonrisa ofrece una relación calidad-precio óptima.

Puedes encontrar vuelos a Bangkok que, comprados con tiempo, rondan los 600-700 euros.

Una vez allí, tu presupuesto diario puede ser ridículamente bajo.

Dormir en hoteles con piscina o bungalows a pie de playa cuesta entre 15 y 30 euros la noche.

Comer el mejor «Pad Thai» de tu vida en la calle te costará apenas 1,50 euros.

Los masajes tailandeses, una experiencia obligatoria, cuestan unos 6-8 euros la hora.

Es un destino seguro, fácil de recorrer y lleno de cultura y naturaleza.

Ideal si buscas una gran aventura sin gastar una fortuna.

Truco para ahorrar

Usa los trenes nocturnos para moverte entre ciudades.

Son seguros, cómodos y te ahorras una noche de hotel mientras te desplazas largas distancias por muy poco dinero (unos 15-20 euros).

2.1. Templos de Bangkok

Bangkok es una ciudad eléctrica que nunca duerme, y sus templos son oasis de paz dorada.

El Wat Arun, junto al río, es espectacular al atardecer y la entrada cuesta menos de 3 euros.

El recinto del Gran Palacio es más caro (unos 13 euros), pero el Wat Pho, con su Buda Reclinado gigante, es más económico y te dejará boquiabierto.

Moverse por el río Chao Phraya en los barcos públicos (bandera naranja) cuesta céntimos y te da las mejores vistas de la ciudad.

Explorar los mercados callejeros y comer brochetas es parte de la experiencia.

Aunque haga calor y humedad, la vibrante vida de la capital engancha.

  • Visitar el imponente Buda Reclinado en Wat Pho
  • Subir al Wat Arun para ver el río
  • Navegar en barco público por céntimos
  • Callejear por la famosa Khao San Road
  • Descubrir pequeños altares en cada esquina

2.2. Playas del Golfo de Tailandia

En agosto, dirígete a las islas del Golfo como Koh Tao o Koh Phangan para evitar las lluvias más fuertes.

Koh Tao es el paraíso del buceo más barato del mundo; puedes hacer un bautismo o sacarte el título por precios muy bajos.

Si solo quieres hacer snorkel, las aguas son cristalinas y llenas de vida; puedes ver tortugas y tiburones de arrecife en la orilla gratis.

Las playas son de arena blanca y cocoteros, la imagen clásica del paraíso.

Alquilar una moto para recorrer la isla cuesta unos 5 euros al día.

Disfrutar de un coco fresco tumbado en una hamaca es el lujo asiático que te mereces.

Las fiestas en la playa al atardecer con espectáculos de fuego son gratuitas y divertidas.

  • Hacer snorkel en aguas turquesas y cálidas
  • Alquilar una moto para descubrir calas
  • Ver atardeceres de película desde la arena
  • Relajarse con un masaje frente al mar
  • Beber agua de coco natural bajo una palmera

2.3. Mercados flotantes y callejeros

La vida en Tailandia gira en torno a los mercados.

Visitar un mercado flotante como Damnoen Saduak o Amphawa (más local) es una experiencia colorida y única.

Ver cómo venden frutas, verduras y comida cocinada desde barcas de madera es fascinante.

No hace falta comprar nada para disfrutar del ambiente, aunque seguro que caes con alguna fruta exótica como el mangostán o el rambután.

Los mercados nocturnos («Night Markets») son perfectos para cenar barato y comprar recuerdos.

La ropa es muy barata y de diseños frescos y modernos.

Es el lugar ideal para probar insectos fritos si te atreves, aunque un buen plato de arroz frito es una apuesta más segura.

  • Ver el comercio tradicional en barcas
  • Probar frutas exóticas desconocidas
  • Cenar barato en los puestos nocturnos
  • Comprar ropa ligera y artesanía
  • Sumergirse en el bullicio local

3. Turquía: Lujo a precio de saldo

Turquía es un puente entre Europa y Asia que ofrece una riqueza histórica inmensa y paisajes de otro planeta.

Debido a la devaluación de su moneda (la lira turca), es ahora mismo uno de los destinos más baratos del mundo para los europeos.

Tu dinero aquí vale mucho más.

En agosto hace calor, sí, pero es soportable, y la costa turquesa es una maravilla para bañarse.

Los vuelos a Estambul son frecuentes y tienen precios muy competitivos, a menudo por debajo de 200-250 euros.

Comer un kebab auténtico o un «pide» (pizza turca) te costará entre 2 y 4 euros.

El transporte público en Estambul es muy eficiente y barato.

Puedes alojarte en hoteles boutique con vistas al Bósforo por precios que en Europa solo pagarías por un hostal.

Si buscas destinos baratos en Europa, Turquía técnicamente cuenta (en parte), pero ofrece precios y experiencias mucho más exóticas.

Truco para ahorrar

Obtén la «Museum Pass» si planeas visitar muchos sitios arqueológicos y museos.

Ahorrarás dinero y, lo más importante en agosto, te saltarás las colas de la taquilla bajo el sol.

3.1. Estambul: La ciudad de las mil mezquitas

Estambul es una ciudad que enamora a primera vista.

Visitar Santa Sofía (ahora mezquita) y la Mezquita Azul es gratuito (excepto la zona turística de Santa Sofía que ahora cobra entrada, pero verla por fuera y entrar a la zona de rezo es impactante).

Pasear por el Hipódromo y ver el Obelisco Egipcio no cuesta nada.

Cruzar el Puente Gálata viendo a los pescadores al atardecer con las siluetas de las mezquitas de fondo es mágico.

Perderse por el Gran Bazar es una experiencia sensorial, aunque para comprar es mejor y más barato el Bazar de las Especias o las calles aledañas.

No te pierdas un bocadillo de pescado («balik ekmek») en los barcos de Eminönü por unos 3 euros.

Es una ciudad caótica, bella y muy viva.

  • Admirar la arquitectura de la Mezquita Azul
  • Cruzar a pie el Puente Gálata
  • Sentir los aromas del Bazar de las Especias
  • Comer un bocadillo de pescado junto al mar
  • Ver el atardecer desde el lado asiático

3.2. Capadocia: Paisajes de fantasía

Viajar a Capadocia es como aterrizar en la Luna.

Sus formaciones rocosas, las «chimeneas de hadas», son únicas en el mundo.

Ver el amanecer lleno de globos aerostáticos es un espectáculo gratuito si lo haces desde las terrazas de los hoteles o los miradores (volar en globo es caro, unos 200 euros, pero verlo desde tierra es gratis).

Puedes hacer rutas de senderismo increíbles por los valles (Valle del Amor, Valle Rosa) sin pagar entrada.

Alojarse en un hotel cueva es una experiencia única y hay opciones muy económicas desde 40 euros.

Visitar las ciudades subterráneas como Derinkuyu cuesta unos 10-12 euros y es alucinante pensar que miles de personas vivían allí.

El paisaje es tan árido y espectacular que no pararás de hacer fotos.

  • Ver el amanecer con cientos de globos en el cielo
  • Caminar entre las chimeneas de hadas
  • Explorar antiguas iglesias excavadas en roca
  • Dormir en una auténtica habitación cueva
  • Descender a las misteriosas ciudades subterráneas

3.3. Crucero por el Bósforo

Navegar entre Europa y Asia es algo que solo puedes hacer aquí.

No necesitas contratar tours caros privados.

Los ferrys públicos (Turyol o Sehir Hatlari) hacen recorridos por el Bósforo por menos de 2 euros ida y vuelta.

Es la forma más barata y refrescante de ver los palacios otomanos, las fortalezas y las casas de madera («yalis») desde el agua.

Puedes bajarte en algún barrio de pescadores para comer y volver en el siguiente barco.

El viento en la cara y las gaviotas siguiéndote hacen que te olvides del calor de la ciudad.

Es una actividad relajante que te da una perspectiva de la inmensidad de Estambul.

  • Navegar entre dos continentes por muy poco dinero
  • Ver palacios y fortalezas desde el agua
  • Disfrutar de la brisa marina
  • Dar de comer a las gaviotas
  • Sacar fotos panorámicas de la ciudad

4. Vietnam: Naturaleza brutal y caos encantador

Vietnam es uno de los países más baratos y fascinantes del Sudeste Asiático.

Su forma alargada hace que el clima varíe, pero en agosto el norte y el sur pueden tener lluvias, mientras que el centro (Hoi An, Hue) disfruta de buen tiempo y mucho sol.

Es un destino seguro, con gente amable y una gastronomía de clase mundial.

Los vuelos suelen rondar los 700-800 euros, pero la vida allí es increíblemente barata.

Puedes encontrar una cama en un hostal impecable por 5 euros o una habitación privada en hotel de 3 estrellas por 15-20 euros.

Un bol de «Pho» (sopa tradicional) o un «Banh Mi» (bocadillo) cuesta alrededor de 1-2 euros.

La cerveza local («Bia Hoi») es famosa por ser la más barata del mundo, costando céntimos el vaso.

Vietnam ofrece paisajes kársticos, arrozales verdes fosforito y ciudades con una energía desbordante.

Truco para ahorrar

Usa aplicaciones como «Grab» (el Uber asiático) para moverte en moto-taxi dentro de las ciudades.

Es seguro, rapidísimo para esquivar el tráfico y sabes el precio fijo de antemano (suele ser menos de 1 euro por trayecto).

4.1. Bahía de Ha Long

Navegar por la Bahía de Ha Long es una de esas cosas que hay que hacer antes de morir.

Miles de islas de piedra caliza emergen del agua esmeralda.

Hay cruceros de lujo, pero también opciones económicas de un día o de una noche que son muy dignas por unos 80-100 euros con comidas.

Otra opción más barata y menos masificada es visitar la vecina Bahía de Lan Ha desde la isla de Cat Ba.

El paisaje es idéntico pero con mucha menos gente.

Ver el atardecer desde la cubierta del barco rodeado de dragones de piedra es místico.

También puedes hacer kayak entre las rocas y visitar cuevas impresionantes.

  • Navegar entre miles de islas kársticas
  • Hacer kayak en aguas tranquilas
  • Visitar cuevas iluminadas con estalactitas
  • Dormir en un barco en medio de la bahía
  • Disfrutar de marisco fresco a bordo

4.2. Hoi An: La ciudad de los farolillos

Hoi An es, posiblemente, la ciudad más bonita de Vietnam.

Su casco antiguo, lleno de casas amarillas y farolillos de colores, es peatonal y una delicia para pasear.

En agosto hace buen tiempo aquí, ideal para ir a las playas cercanas como An Bang en bicicleta.

La entrada al casco antiguo cuesta unos 5 euros y te permite entrar en casas históricas y templos.

Por la noche, el río se llena de barquitas con velas y farolillos, creando una atmósfera mágica.

Es el lugar perfecto para hacerse ropa a medida; hay cientos de sastres que te hacen un traje o vestido en 24 horas por precios muy bajos.

La comida aquí es especialmente rica, con platos únicos como el «Cao Lau».

  • Pasear bajo miles de farolillos de colores
  • Ir en bici a la playa entre arrozales
  • Hacerse ropa a medida a buen precio
  • Soltar una vela de papel en el río
  • Probar la gastronomía local única

4.3. El caos organizado de Hanói

La capital, Hanói, es intensa y auténtica.

Cruzar la calle es una aventura, pero te acostumbras rápido.

El Barrio Antiguo es un laberinto de gremios donde puedes comprar de todo.

Sentarse en taburetes de plástico en la calle a beber cerveza y comer es la actividad social por excelencia.

Visitar el Mausoleo de Ho Chi Minh es gratis (y muy solemne).

Pasear alrededor del lago Hoan Kiem a primera hora de la mañana para ver a los locales practicando Tai Chi es muy relajante.

No te pierdas el espectáculo de marionetas de agua, una tradición milenaria.

Es una ciudad que te atrapa por su energía y su historia.

  • Beber «Bia Hoi» en una esquina del barrio antiguo
  • Ver el tren pasar rozando las casas en la «Train Street»
  • Pasear por el lago Hoan Kiem
  • Probar el famoso café con huevo
  • Sumergirse en el tráfico de motos

5. Túnez: Playas mediterráneas a precio de África

Túnez ha recuperado su brillo como destino turístico y es una opción fantástica para agosto.

Ofrece las mismas aguas cálidas y azules que las islas griegas o italianas, pero a una fracción del precio.

Es un país pequeño, fácil de recorrer y lleno de historia romana y árabe.

Los paquetes de vuelo más hotel todo incluido en zonas como Hammamet o Monastir suelen ser muy económicos en agosto.

Pero si vas por libre, es aún más barato y auténtico.

Volar a Túnez capital es rápido (menos de 2 horas desde Barcelona o Madrid).

Comer en restaurantes locales es muy barato y el transporte en «louages» (taxis compartidos) es eficiente y cuesta muy poco.

Es ideal si buscas destinos baratos de playa pero quieres añadir un toque cultural potente con ruinas romanas y zocos.

Truco para ahorrar

Utiliza los taxis amarillos para moverte por las ciudades, pero exige siempre que pongan el taxímetro («compteur»).

Es muchísimo más barato que negociar un precio fijo como turista.

5.1. Sidi Bou Said: El pueblo blanco y azul

A pocos kilómetros de la capital está Sidi Bou Said, un pueblo que recuerda a Santorini pero con esencia árabe.

Todas las casas son blancas inmaculadas con puertas y ventanas de un azul intenso.

Pasear por sus calles empedradas llenas de buganvillas es gratis y precioso.

Las vistas al golfo de Túnez desde los miradores son espectaculares.

Es el lugar perfecto para tomar un té con piñones en el famoso «Café des Nattes», un lugar histórico con mucho encanto.

Aunque es turístico, conserva una belleza artística indudable.

Puedes comprar jaulas de pájaros artesanales típicas o cerámica preciosa.

  • Sacar fotos de las puertas azules típicas
  • Tomar té con piñones en un café histórico
  • Disfrutar de las vistas al mar Mediterráneo
  • Comprar el famoso dulce «bambalouni»
  • Visitar el palacio Ennejma Ezzahra

5.2. Ruinas de Cartago

Muy cerca de Sidi Bou Said se encuentran las ruinas de la legendaria Cartago.

Por una entrada única de unos 4 euros, tienes acceso a varios sitios arqueológicos dispersos.

Las Termas de Antonino son las más impresionantes, ubicadas justo al lado del mar; imaginar su grandeza en el pasado es sobrecogedor.

El Museo de Cartago y la colina de Byrsa ofrecen vistas panorámicas de toda la zona.

Es un paseo por la historia de una de las civilizaciones más importantes del Mediterráneo antiguo.

En agosto hace calor, así que lleva agua y sombrero, pero la brisa marina ayuda.

Es cultura de primer nivel a precio de saldo.

  • Caminar entre las ruinas de un imperio
  • Ver las gigantescas Termas de Antonino
  • Aprender historia en el museo local
  • Disfrutar de las vistas desde la colina Byrsa
  • Imaginar las guerras púnicas in situ

5.3. Playas de Hammamet o Djerba

Para los días de relax total, las playas de Túnez no defraudan.

Hammamet tiene una medina antigua preciosa junto al mar y kilómetros de arena dorada.

Djerba, una isla en el sur, tiene un aire más exótico con palmeras y arquitectura tradicional.

El agua es cálida y tranquila, perfecta para nadar.

Puedes practicar deportes acuáticos como parasailing o moto de agua por mucho menos dinero que en España.

Los chiringuitos de playa sirven pescado fresco y ensaladas tunecinas deliciosas.

Es el descanso mediterráneo que necesitas sin las multitudes de la Costa Brava.

  • Relajarse en arena fina y dorada
  • Bañarse en aguas cálidas y tranquilas
  • Practicar deportes acuáticos baratos
  • Visitar la medina amurallada junto al mar
  • Probar el pescado a la brasa en la playa

6. Colombia: Sabrosura y diversidad

Colombia está de moda y no es para menos; es un país que lo tiene todo.

Agosto es un buen mes para visitarlo, ya que es temporada seca en los Andes (Bogotá, Medellín) y aunque puede llover algo en el Caribe, no suelen ser lluvias persistentes.

El cambio de moneda euro-peso colombiano es muy favorable para los europeos.

Los vuelos a Bogotá son frecuentes y se pueden encontrar ofertas interesantes por unos 700 euros.

Comer un menú del día («corrientazo») con sopa, plato fuerte y jugo cuesta entre 3 y 4 euros.

El alojamiento es de gran calidad y barato; hostales de diseño o hoteles boutique por precios muy asequibles.

La calidez de los colombianos es lo que realmente te enamorará.

Desde las ciudades cosmopolitas hasta el Eje Cafetero o las playas del Caribe, es un viaje completo y vibrante.

Truco para ahorrar

Viaja en bus entre ciudades si tienes tiempo; los buses colombianos son cómodos y baratos.

Para distancias largas, las aerolíneas de bajo coste locales tienen precios muy competitivos si compras con antelación.

6.1. Bogotá y el Museo del Oro

Bogotá es una capital vibrante, culta y fresca (literalmente, lleva chaqueta).

El barrio de La Candelaria, con sus casas coloniales y grafitis, es un museo al aire libre gratuito.

El Museo del Oro es imprescindible; la entrada es muy barata (apenas 1 euro) y la colección es alucinante.

Subir al cerro de Monserrate en teleférico o funicular cuesta unos 5-6 euros y ofrece vistas increíbles de la inmensa ciudad.

Los domingos, muchas avenidas se cierran al tráfico para la «Ciclovía», un evento genial para caminar o ir en bici.

La oferta gastronómica es brutal, desde arepas callejeras hasta restaurantes de alta cocina a buen precio.

  • Caminar por el colorido barrio de La Candelaria
  • Ver la colección de oro prehispánico más grande
  • Subir a Monserrate para vistas panorámicas
  • Ver las obras de Botero (gratis)
  • Probar el ajiaco santafereño

6.2. Eje Cafetero: Salento y Valle del Cocora

Esta región es el corazón verde de Colombia y huele a café recién hecho.

Salento es un pueblo colorido y encantador, perfecto como base.

Desde allí puedes ir en los famosos Jeeps Willys (transporte público divertido y barato) al Valle del Cocora.

Hacer senderismo entre las palmas de cera más altas del mundo (árbol nacional) es una experiencia mística y la entrada es muy económica.

Visitar una finca cafetera para aprender todo sobre el café y hacer una cata cuesta unos 5-10 euros.

El paisaje de montañas verdes es relajante y precioso.

La gente aquí es especialmente amable y el ritmo de vida, pausado.

  • Caminar bajo palmas de cera gigantes
  • Montar en un Jeep Willys tradicional
  • Aprender el proceso del café en una finca
  • Admirar la arquitectura colorida de Salento
  • Comer trucha al ajillo, típica de la zona

6.3. Cartagena de Indias

Cartagena es la joya del Caribe, una ciudad amurallada de cuento.

Pasear por sus murallas al atardecer y ver el mar es gratis y romántico.

El centro histórico está lleno de balcones con flores y plazas animadas.

Es más cara que el resto del país, pero sigue siendo accesible.

Para playas de agua turquesa, toma un bote a las Islas del Rosario (excursión de un día por unos 30-40 euros).

El barrio de Getsemaní, justo fuera de la muralla, es más bohemio, barato y tiene una vida nocturna increíble con salsa en cada esquina.

Bailar, comer fruta fresca de las «palenqueras» y disfrutar del calor tropical es el plan aquí.

  • Recorrer las murallas coloniales
  • Hacer fotos a las casas de colores y balcones
  • Disfrutar del ambiente en Getsemaní
  • Escaparse a las playas de islas cercanas
  • Ver el atardecer en el Café del Mar (desde fuera)

7. Cabo Verde: El Caribe africano

Cabo Verde es un archipiélago frente a las costas de Senegal que ofrece una mezcla única de cultura africana y portuguesa.

Es un destino seguro, democrático y con un clima fantástico en agosto (caluroso pero con brisa).

La isla de Sal o Boa Vista son perfectas para quienes buscan playas interminables de arena blanca y aguas turquesas.

Volar a la Isla de Sal es relativamente rápido (unas 4 horas desde Canarias o Lisboa) y los precios son razonables.

Aquí el lema es «No Stress» y se cumple a rajatabla.

Puedes comer pescado fresquísimo, especialmente atún, por precios muy bajos en los restaurantes locales.

Es menos masificado que Canarias y ofrece una desconexión total.

Ideal para amantes del mar, el kitesurf y la vida tranquila.

Truco para ahorrar

Come el «plato del día» (Prato do Dia) en los restaurantes locales.

Suele ser cachupa (guiso tradicional) o pescado con arroz y verduras, es delicioso, contundente y muy barato (unos 4-5 euros).

7.1. Playas de Santa María

La playa de Santa María en la Isla de Sal es una de las mejores de África.

Kilómetros de arena blanca y agua turquesa cristalina.

Es el lugar donde sucede todo: los pescadores llegan con sus capturas al muelle (un espectáculo ver cómo limpian y venden el atún allí mismo), los niños juegan y los turistas pasean.

Bañarse aquí es un lujo gratuito.

El agua tiene una temperatura perfecta en agosto.

Por la noche, la zona se llena de música en vivo en los bares cercanos.

Es el corazón turístico pero conserva su alma local en el pontón (muelle).

  • Ver la llegada de los pescadores al muelle
  • Nadar en aguas turquesas impresionantes
  • Caminar kilómetros por la orilla
  • Ver demostraciones de capoeira en la playa
  • Disfrutar del sol africano

7.2. Salinas de Pedra de Lume

Esta es una experiencia única: bañarse dentro del cráter de un antiguo volcán convertido en salinas.

El agua tiene una concentración de sal tan alta que flotas sin esfuerzo, igual que en el Mar Muerto.

La entrada cuesta unos 5 euros y es muy divertido y relajante.

El paisaje, con la tierra roja, la sal blanca y el agua rosa/azul, es marciano.

También puedes darte barros terapéuticos por un pequeño extra.

Es una visita obligada si estás en Sal.

Lleva agua dulce para aclararte después (hay duchas, pero a veces cobran un extra pequeño).

  • Flotar sin esfuerzo en agua salada
  • Admirar el paisaje dentro de un volcán
  • Aplicarse barros y sales naturales
  • Sacar fotos del contraste de colores
  • Relajarse en un spa natural

7.3. Buracona y el Ojo Azul

En la costa norte de la isla, el paisaje cambia y se vuelve volcánico y abrupto.

Buracona es una piscina natural formada por lava donde el mar entra con fuerza.

La atracción principal es el «Ojo Azul» (Blue Eye), una cueva submarina que, cuando el sol incide en el ángulo correcto (al mediodía), brilla con un azul eléctrico intenso.

La entrada es barata (unos 3 euros).

Si el mar está tranquilo, puedes bañarte en las piscinas naturales de roca cercanas.

El viaje hasta allí a través del desierto de la isla es una aventura en sí misma; puedes ir en quad o en tour organizado.

Es un recordatorio de la fuerza de la naturaleza.

  • Ver el fenómeno luminoso del Ojo Azul
  • Bañarse en piscinas naturales volcánicas
  • Ver cómo rompen las olas contra la lava
  • Recorrer el paisaje desértico en quad
  • Sentir la brisa fuerte del norte

Preguntas frecuentes sobre grandes viajes en agosto

Salir de Europa genera más dudas que una escapada cercana, especialmente si se trata de temas como la salud, el clima o la seguridad.

Aquí tienes resueltas las inquietudes más habituales para que tu única preocupación sea disfrutar.

¿Es mala idea viajar a Asia por el monzón?

No necesariamente. Aunque agosto es época de lluvias en gran parte del Sudeste Asiático, el monzón no significa que llueva las 24 horas.

Suelen ser chaparrone intensos pero cortos, normalmente por la tarde o noche, que refrescan el ambiente.

Además, gracias a la lluvia, los paisajes están en su momento más verde y espectacular, y hay menos turistas que en la época seca.

¿Necesito un seguro médico especial?

Sí, es absolutamente imprescindible.

Fuera de Europa, la Tarjeta Sanitaria Europea no tiene validez y la sanidad privada puede ser carísima.

Contrata un seguro de viaje con una cobertura médica alta (mínimo 100.000 euros) que cubra repatriación.

Es una inversión pequeña (unos 40-60 euros) que te puede ahorrar miles de euros en caso de un imprevisto.

¿Son seguros estos destinos?

Sí, todos los destinos de la lista son seguros para el turismo si aplicas el sentido común.

En lugares como Colombia o Marruecos, mantente en las zonas turísticas y evita ostentar objetos de valor (joyas, cámaras grandes) en barrios no recomendados.

En el Sudeste Asiático, el mayor peligro suele ser el tráfico, así que ten cuidado al cruzar o alquilar motos.

Consulta siempre las recomendaciones oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores antes de viajar.

¿Qué requisitos de entrada debo revisar?

Lo más importante es tu pasaporte.

Para viajar a la mayoría de estos países (Tailandia, Vietnam, Marruecos, Turquía...), tu pasaporte debe tener una validez mínima de 6 meses desde la fecha de entrada.

Revisa si necesitas visado; muchos países ofrecen entrada gratuita o «e-visa» (visado electrónico) fácil de tramitar online, pero hazlo con un par de semanas de antelación para evitar sustos.

Conclusión: Tu gran viaje te espera

Queda claro que no hace falta ser millonario para cruzar fronteras y vivir experiencias inolvidables este agosto de 2026.

El mundo está lleno de rincones donde la vida es más sencilla y económica, permitiéndote disfrutar de lujos que en casa serían impensables.

Ya sea flotando en un volcán en Cabo Verde, navegando entre dragones en Vietnam o regateando en los zocos de Marruecos, la aventura está servida.

Estos destinos no solo cuidan tu bolsillo, sino que enriquecen tu alma con culturas nuevas, sabores explosivos y paisajes que se quedan grabados en la retina.

Rompe con el miedo a lo desconocido, busca ese vuelo y lánzate.

A veces, lo más lejos es lo que más cerca te hace sentir de ti mismo.

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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