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Capitales europeas baratas con niños: Guía práctica para familias 2026

¿Buscas un viaje inolvidable sin que el precio se dispare? Te presento 7 capitales de Europa perfectas para disfrutar en familia, con trucos para ahorrar en cada una.

Capitales Europeas Baratas con Niños: 7 Destinos Ideales 2026
  • Diversión para todos: Parques temáticos, museos interactivos y rutas de cómic.
  • Ahorro inteligente: Destinos con actividades gratuitas y comida callejera económica.
  • Cultura y juego: Aprender historia mientras se divierten es posible en estas ciudades.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 24-02-2026👁️ 84 lecturas

¿Estás buscando el destino ideal para una escapada en familia sin que el presupuesto se dispare?

Viajar con los pequeños de la casa es una experiencia maravillosa, pero sabemos que los costes pueden multiplicarse rápidamente.

Sin embargo, disfrutar de las capitales europeas baratas con niños en 2026 es totalmente posible si sabes elegir bien el lugar y los planes.

Europa ofrece una mezcla perfecta de historia, diversión y cultura que fascinará tanto a los padres como a los hijos.

Desde parques de atracciones centenarios hasta museos interactivos donde está prohibido no tocar, el viejo continente tiene opciones para todos.

En este artículo te propongo una selección de siete capitales que, con los trucos adecuados, resultan ser opciones fantásticas para vuestro bolsillo.

Verás que hay ciudades baratas para ir con niños en Europa donde la comida callejera es deliciosa, el transporte público es eficiente (o incluso gratuito para los peques) y las actividades al aire libre abundan.

Planificar escapadas baratas a capitales europeas para familias requiere un poco de estrategia: reservar con antelación, aprovechar las tarjetas turísticas y saber dónde comen los locales.

A continuación, te detallo destinos increíbles, desde el sur mediterráneo hasta el norte escandinavo, demostrando que incluso las ciudades con fama de caras pueden visitarse en modo «low cost».

Prepara las maletas y la ilusión, porque vamos a descubrir las mejores capitales europeas baratas para viajar con niños.

1. Berlín: Historia viva y espacios verdes infinitos

Berlín es, sin duda, una de las capitales más vibrantes y económicas de Europa Occidental.

Es una ciudad que acoge a las familias con los brazos abiertos, ofreciendo un sinfín de actividades gratuitas o de bajo coste.

Su historia reciente la convierte en un aula gigante al aire libre para los niños más mayores y adolescentes, mientras que sus inmensos parques son perfectos para que los más pequeños corran sin peligro.

Además, Berlín mantiene precios razonables en comida y alojamiento comparado con otras grandes urbes.

Moverse es muy fácil gracias a su excelente red de transporte, y recuerda que los niños menores de 6 años viajan gratis, y hay tarifas reducidas hasta los 14.

Los vuelos suelen ser muy asequibles gracias a las conexiones «low cost».

Puedes encontrar vuelos baratos a Berlín desde varias ciudades españolas si reservas con unas semanas de antelación.

Para comer, nada supera al famoso «Currywurst» o los «Döner Kebab», que no solo son deliciosos y parte de la cultura berlinesa, sino que te permitirán comer por menos de 6 o 7 euros por persona.

Es un destino donde la cultura alternativa se mezcla con la historia, creando un ambiente relajado ideal para familias.

Truco para ahorrar

Visitar la cúpula del Reichstag (Parlamento) es una de las mejores experiencias y es totalmente gratis.

Solo necesitas registrarte en su web oficial con antelación. Las vistas de la ciudad son espectaculares y la audioguía está incluida.

1.1. Explora la Isla de los Museos y el DDR Museum

La Isla de los Museos es Patrimonio de la Humanidad y alberga tesoros increíbles como el busto de Nefertiti o el Altar de Pérgamo.

Si a tus hijos les aburren los museos clásicos, el DDR Museum es una alternativa fantástica e interactiva.

Aquí pueden tocarlo todo, subirse a un coche «Trabant» original y ver cómo era la vida en la antigua Alemania del Este.

Es una forma divertida y táctil de aprender historia.

Pasear por la isla y ver la imponente Catedral de Berlín desde fuera ya es un espectáculo que no cuesta nada.

En verano, el espacio frente al Museo Antiguo se llena de vida y es un buen lugar para descansar.

Muchos museos estatales son gratuitos para menores de 18 años, lo que supone un ahorro enorme para las familias.

  • Entrada gratuita a museos estatales para niños
  • Experiencia interactiva en el DDR Museum
  • Ver el busto de Nefertiti en el Neues Museum
  • Pasear junto al río Spree

1.2. Diversión en el Tiergarten y Legoland

El Tiergarten es el pulmón verde de la ciudad, un parque inmenso donde podéis alquilar bicicletas o simplemente hacer un picnic.

Dentro del parque encontraréis zonas de juegos y el famoso Zoológico de Berlín, uno de los más completos del mundo (aunque la entrada es de pago).

Si el día sale lluvioso, el LEGOLAND Discovery Centre en Potsdamer Platz es el paraíso para los amantes de los bloques de construcción.

Cuenta con atracciones, cine 4D y maquetas de Berlín hechas con LEGO.

Reservando online soléis conseguir mejores precios, rondando los 19-20 euros.

Cerca de allí, el Monumento a los Judíos de Europa Asesinados, con sus bloques de hormigón, impresiona a niños y mayores por su estructura laberíntica.

Recordad explicarles el significado y mantener el respeto que el lugar merece.

  • Hacer un picnic en el inmenso Tiergarten
  • Construir y jugar en LEGOLAND Discovery Centre
  • Ver la Puerta de Brandeburgo iluminada
  • Alquilar bicis para recorrer el parque

1.3. East Side Gallery y comida callejera

No podéis iros sin visitar la East Side Gallery, el tramo más largo del Muro de Berlín que queda en pie.

Es una galería de arte al aire libre de 1,3 kilómetros, llena de murales coloridos que encantan a los niños.

Es el lugar perfecto para explicarles la historia de la división de la ciudad de forma visual.

Además, es totalmente gratis y está abierto 24 horas.

Cerca de allí, o en barrios como Kreuzberg, encontraréis puestos de comida callejera fantásticos.

El «Currywurst» (salchicha con salsa de curri) con patatas fritas es el rey, costando apenas unos 5 euros.

También hay mercadillos como el de Mauerpark los domingos, donde hay karaoke al aire libre y un ambiente festivo único.

  • Caminar junto a los murales del Muro
  • Sacarse fotos divertidas y coloridas
  • Comer Currywurst barato y rico
  • Visitar el mercadillo de Mauerpark en domingo

2. Viena: Elegancia imperial y diversión clásica

Viena puede parecer una ciudad seria y adulta, pero esconde un alma muy juguetona perfecta para viajar en familia.

Es una de las capitales más seguras y limpias de Europa.

Aunque tiene fama de cara, muchas de sus mejores atracciones para niños son gratuitas o muy asequibles.

El transporte público es excelente y los niños viajan gratis durante las vacaciones escolares vienesas y los domingos.

Llegar es sencillo con vuelos directos a Viena que, con tiempo, rondan los 50-70 euros.

La ciudad combina palacios de cuento de hadas con espacios modernos y naturales.

Comer un «Schnitzel» (escalope empanado) gigante es casi obligatorio y suele ser un plato que encanta a los niños; además, las raciones son tan grandes que a menudo se pueden compartir.

Viena es un destino top para mezclar cultura y ocio.

Truco para ahorrar

El agua del grifo en Viena llega directamente de los Alpes y es deliciosa.

Llevad botellas reutilizables y rellenadlas en las numerosas fuentes potables de la ciudad, ahorrando bastante en bebidas.

2.1. El Prater y su noria gigante

El Prater es el parque de atracciones más antiguo del mundo y su entrada al recinto es totalmente gratuita.

Solo pagas por las atracciones en las que te montas, que suelen costar entre 3 y 5 euros cada una.

Es un lugar con un encanto nostálgico especial.

Su noria gigante (Riesenrad) es el símbolo de la ciudad y ofrece unas vistas panorámicas increíbles, famosas por la película «El Tercer Hombre».

Pasear por sus avenidas comiendo algodón de azúcar o una salchicha es un planazo económico.

Además del parque de atracciones, el «Grüner Prater» es un bosque enorme ideal para pasear, ir en bici o correr.

Hay un tren en miniatura, el Liliputbahn, que recorre el parque y divierte mucho a los pequeños.

  • Entrar gratis al recinto del parque
  • Subir a la histórica Noria Gigante
  • Montar en el tren Liliputbahn
  • Disfrutar del ambiente retro y festivo

2.2. Palacio de Schönbrunn y el Zoo

El Palacio de Schönbrunn es el Versalles vienés, y sus jardines son de acceso libre y gratuito.

Podéis pasar horas recorriendo sus avenidas, subiendo a la Glorieta para ver las vistas o buscando ardillas.

Dentro del recinto se encuentra el Tiergarten Schönbrunn, el zoológico más antiguo del mundo.

Aunque la entrada no es barata (unos 26 euros adultos, niños menos), merece mucho la pena por ver a los osos panda y lo bien cuidado que está.

Para una experiencia cultural divertida, el Museo de los Niños dentro del palacio permite a los pequeños disfrazarse de príncipes y princesas y aprender cómo vivían los hijos de los emperadores.

Es una forma genial de acercarles la historia sin que se aburran.

  • Pasear gratis por los inmensos jardines
  • Visitar los osos panda en el zoo
  • Disfrazarse de época en el Museo de los Niños
  • Perderse en el laberinto vegetal (en temporada)

2.3. La Casa de la Música y la Tarta Sacher

Viena es la capital de la música y la Haus der Musik es un museo interactivo fascinante.

Aquí los niños pueden dirigir una orquesta virtual, experimentar con sonidos y aprender sobre compositores famosos jugando.

Es una experiencia sensorial muy recomendada.

Para reponer fuerzas, nada mejor que una merienda dulce.

Aunque el Hotel Sacher es el sitio original y más caro, podéis probar la famosa tarta de chocolate (Sachertorte) en muchas otras cafeterías o pastelerías (Konditorei) por precios más moderados, unos 4-5 euros la porción.

Pasear por el centro peatonal alrededor de la Catedral de San Esteban y ver los carruajes de caballos (Fiaker) completa la visita clásica.

  • Dirigir una orquesta virtual en el museo
  • Probar la deliciosa tarta Sacher
  • Ver los caballos en el centro histórico
  • Admirar el tejado colorido de la catedral

3. Atenas: Lección de mitología bajo el sol

Si tus hijos están estudiando historia o les gustan las películas de héroes, Atenas les va a alucinar.

Es una de las capitales europeas más baratas en cuanto a comida y entradas a monumentos.

El clima mediterráneo asegura sol casi todo el año, lo que facilita hacer vida en la calle.

Los vuelos pueden variar, pero con aerolíneas de bajo coste hay opciones interesantes de vuelos a Atenas desde España.

La comida es un punto fuerte para el ahorro: los «gyros» y «souvlakis» son deliciosos, sanos y cuestan entre 3 y 4 euros.

Atenas es un caos encantador donde lo antiguo y lo moderno conviven.

Es un destino perfecto para una inmersión cultural sin mucho gasto.

Además, tenéis la playa a un paso en tranvía, lo que permite combinar piedras antiguas con chapuzones en el mar.

Truco para ahorrar

Comprad el ticket combinado para la Acrópolis y otros sitios arqueológicos.

Cuesta unos 30 euros (en temporada alta) pero es válido para 5 días e incluye 7 sitios principales, ahorrando mucho respecto a las entradas individuales. Los menores de la UE suelen entrar gratis.

3.1. Subida a la Acrópolis y Partenón

Subir a la Acrópolis es el plato fuerte.

Para ir con niños, lo ideal es hacerlo a primera hora de la mañana o al atardecer para evitar el calor y las multitudes.

Ver el Partenón de cerca impresiona por su tamaño.

El camino de subida entre olivos y piedras milenarias es una aventura.

Recordad llevar calzado cómodo (el suelo resbala) y mucha agua.

Desde arriba, las vistas de toda la ciudad blanca hasta el mar son únicas.

Es el lugar donde nacieron las leyendas de Atenea y Poseidón.

Cerca está el Museo de la Acrópolis, muy moderno, con una planta superior que replica las dimensiones del Partenón y suelo de cristal sobre excavaciones.

  • Ver el templo más famoso del mundo
  • Disfrutar de vistas panorámicas 360 grados
  • Aprender mitología «in situ»
  • Caminar sobre ruinas en el museo

3.2. Barrio de Plaka y Anafiotika

A los pies de la Acrópolis se encuentra Plaka, el barrio más antiguo.

Sus calles peatonales están llenas de tiendas de recuerdos, restaurantes y heladerías.

Es seguro y divertido para pasear.

Justo encima de Plaka, pegado a la roca de la Acrópolis, está Anafiotika.

Es un micro-barrio de casitas blancas y azules construido por albañiles de las islas Cícladas.

Pasear por aquí es como teletransportarse a una isla griega sin salir de la capital.

Es un laberinto de callejuelas estrechas donde reina el silencio y hay muchos gatos, algo que suele encantar a los niños.

Es gratis y ofrece rincones preciosos para fotos familiares.

  • Callejear por un barrio que parece una isla
  • Buscar gatos entre las casas blancas
  • Comprar algún recuerdo en Plaka
  • Tomar un helado artesanal griego

3.3. Cambio de guardia y Jardines Nacionales

En la Plaza Syntagma, frente al Parlamento, tiene lugar el cambio de guardia de los «Evzones» cada hora.

Sus trajes tradicionales con faldas y zapatos con pompones, y sus movimientos exagerados, llaman mucho la atención de los pequeños.

Es un espectáculo gratuito y muy curioso.

Justo al lado están los Jardines Nacionales, un oasis verde perfecto para escapar del bullicio y el calor.

Hay estanques con tortugas y patos, y zonas de juego con arena.

Es el sitio ideal para un descanso y un picnic con productos comprados en una panadería local (tiropita o spanakopita).

Si os sobra tiempo, el tranvía os lleva a las playas de Edem o Glyfada por el precio de un billete sencillo (1,20 euros).

  • Ver a los soldados «Evzones» y su marcha
  • Ver tortugas en los Jardines Nacionales
  • Jugar en los parques infantiles a la sombra
  • Escapada rápida a la playa en tranvía

4. Amsterdam: Bicicletas y ciencia divertida

Amsterdam tiene fama de cara, pero si planificas bien, es una de las ciudades baratas para ir con niños en Europa gracias a su estilo de vida.

Aquí el lujo es sencillo: un paseo en bici y un picnic en el parque.

La ciudad es plana y muy segura para el ciclismo.

Los canales y las casas torcidas parecen sacados de un cuento.

Puedes encontrar vuelos a buen precio aterrizando en Schiphol o incluso en aeropuertos cercanos como Eindhoven.

Para alojarte barato, busca opciones en Ámsterdam Norte (cruzando el ferry gratuito) o campings urbanos que tienen bungalows.

Comer puede ser económico si tiras de comida rápida de calidad: arenques en puestos callejeros, patatas fritas o los famosos pancakes holandeses.

Es una ciudad educativa y muy abierta que fomenta la autonomía de los niños.

Truco para ahorrar

En lugar de los caros cruceros turísticos, coged los ferris gratuitos que salen detrás de la Estación Central hacia Ámsterdam Norte (NDSM).

Es un paseo en barco gratis con vistas geniales al puerto y la ciudad.

4.1. Vondelpark y alquiler de bicicletas

Sentirse un local es parte de la experiencia.

Alquilar unas bicicletas (o una «bakfiets», bici de carga donde caben los niños sentados delante) cuesta unos 10-15 euros al día.

Recorrer el Vondelpark sobre dos ruedas es divertidísimo.

El parque tiene zonas de juego, estanques y mucho césped.

Si hace bueno, veréis a cientos de familias haciendo barbacoas o picnics.

Es la actividad más barata y auténtica que podéis hacer.

También podéis visitar el bosque de Ámsterdam (Amsterdamse Bos), donde hay una granja de cabras ecológica donde los niños pueden darles el biberón y comer helado de leche de cabra.

La entrada a la granja es gratuita.

  • Pedalear en familia por carriles seguros
  • Jugar en el parque más famoso de la ciudad
  • Dar de comer a las cabras en la granja
  • Sentirse como un auténtico holandés

4.2. Museo NEMO y la terraza panorámica

El museo de ciencia NEMO es inconfundible con su forma de barco verde.

Es el paraíso de los niños curiosos: cinco plantas llenas de experimentos donde tocar es obligatorio.

Pueden hacer pompas gigantes, experimentos químicos y construcciones.

La entrada no es barata (unos 17 euros), pero os aseguro que pasaréis medio día o más allí.

Si queréis ahorraros la entrada, subid a la terraza del techo del museo.

El acceso a la terraza es gratuito y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad, además de fuentes de agua para que los niños jueguen en verano.

Es un sitio genial para llevar vuestro propio almuerzo y disfrutar de las vistas.

  • Experimentos científicos interactivos
  • Vistas gratis desde la terraza inclinada
  • Juegos de agua en el techo (verano)
  • Aprender jugando sobre física y química

4.3. Canales y casa de Ana Frank

Pasear por el cinturón de canales es Patrimonio de la Humanidad.

Ver las casas estrechas e inclinadas y los puentes iluminados de noche es mágico.

Para los niños más mayores (a partir de 10 años), la Casa de Ana Frank es una visita conmovedora y educativa necesaria.

Hay que reservar con 6 semanas de antelación online, y la entrada para niños es muy reducida (1 euro hasta 9 años, 7 euros hasta 17).

Es una lección de historia que nunca olvidarán.

Para endulzar el día, probad los «Poffertjes» (minicrepes con azúcar glas y mantequilla) en algún puesto callejero.

  • Lección de historia en la Casa de Ana Frank
  • Admirar la arquitectura de los canales
  • Comer Poffertjes calientes
  • Ver los puentes iluminados

5. Bruselas: La capital del cómic y el dulce

Bruselas es a menudo subestimada, pero es una de las capitales europeas baratas para viajar con niños más divertidas.

Es la cuna de Tintín y los Pitufos, y la ciudad lo celebra con murales gigantes en sus fachadas.

El centro es compacto y fácil de caminar.

Los vuelos a Bruselas (Charleroi o Zaventem) suelen ser de los más baratos de Europa, encontrando billetes por 30-40 euros con frecuencia.

La gastronomía es un sueño para los niños: gofres, patatas fritas (las mejores del mundo) y chocolate.

Además, comer esto en la calle es muy económico.

Es una ciudad multicultural y vibrante, sede de la UE, pero con un corazón muy cercano y acogedor para las familias.

El alojamiento cerca del centro o en el barrio europeo tiene precios competitivos los fines de semana.

Truco para ahorrar

Haced la Ruta del Cómic por vuestra cuenta.

Es una actividad gratuita. Solo tenéis que conseguir un mapa en la oficina de turismo y buscar los más de 50 murales gigantes de personajes famosos pintados en las paredes de la ciudad. ¡Es como una yincana gigante!

5.1. Atomium y Mini-Europe

El Atomium es a Bruselas lo que la Torre Eiffel a París.

Esta estructura futurista de bolas gigantes fascina a los niños.

Subir tiene coste, pero verla desde abajo y jugar en el parque que la rodea es gratis.

Justo al lado está Mini-Europe, un parque con maquetas de los monumentos más famosos de Europa.

A los niños les encanta sentirse gigantes caminando entre la Torre de Pisa y el Big Ben.

Hay tickets combinados para ambas atracciones que ahorran dinero.

Es una zona alejada del centro pero accesible en metro, perfecta para pasar medio día.

  • Alucinar con las bolas plateadas del Atomium
  • Viajar por toda Europa en miniatura
  • Accionar maquetas interactivas (volcanes, trenes)
  • Jugar en los parques de los alrededores

5.2. Grand Place y Manneken Pis

La Grand Place es una de las plazas más bonitas del mundo.

El dorado de los edificios gremiales brilla al sol y de noche la iluminación es mágica.

Cerca de allí, buscar al Manneken Pis (el niño que orina) es casi un deporte nacional para los turistas.

Es pequeño y suele estar disfrazado; a los niños les hace mucha gracia.

No os olvidéis de buscar también a su versión femenina (Jeanneke Pis) y al perro (Zinneke Pis) para completar la familia.

Por esta zona podéis comprar un gofre caliente (gaufre) por 3-5 euros y comerlo mientras paseáis.

El olor a azúcar vainillado os guiará.

  • Correr por la impresionante Grand Place
  • Reírse con la estatua del Manneken Pis
  • Buscar las otras estatuas «meonas» escondidas
  • Comer un auténtico gofre belga

5.3. Museo del Cómic y chocolate

Si os gusta el noveno arte, el Centro Belga del Cómic es una visita obligada.

Está en un precioso edificio Art Nouveau y tiene exposiciones sobre Tintín, los Pitufos y muchos más.

Es muy visual y entretenido.

Y no podéis iros sin probar el chocolate.

Hay muchas chocolaterías que ofrecen muestras gratuitas, o podéis visitar el Choco-Story para ver cómo se hacen los bombones (y probarlos).

Para una comida barata y típica, buscad una «Frituur» (puesto de patatas).

Un cono de patatas fritas con salsa andaluza llena bastante y es muy barato.

  • Sumergirse en el mundo de los Pitufos
  • Aprender cómo se hace el chocolate
  • Degustar bombones belgas
  • Comer patatas fritas en cucurucho

6. Copenhague: Cuentos de hadas y felicidad nórdica

Es cierto, los países nórdicos no son baratos, pero Copenhague puede ser una sorpresa si sabes cómo moverte.

Es una ciudad diseñada para las personas, segura, llana y llena de carritos de bebé.

Es el hogar de la Sirenita y de Hans Christian Andersen.

Si evitas los restaurantes caros y optas por picnics o comida rápida (los perritos calientes «Pølser» son una institución), el presupuesto se mantiene a raya.

Los vuelos «low cost» llegan al aeropuerto principal, que está conectado con el centro en tren en solo 15 minutos.

Puedes buscar vuelos a Copenhague y sorprenderte con algunas ofertas fuera de verano.

La clave aquí es disfrutar de los espacios públicos, que son de una calidad excepcional.

Los parques tienen zonas infantiles que parecen obras de arte.

Es una de esas escapadas baratas a capitales europeas para familias que priorizan la calidad de vida y la tranquilidad.

Truco para ahorrar

Considerad la Copenhagen Card.

Aunque el desembolso inicial es alto, incluye transporte ilimitado y entrada a casi todas las atracciones (Tivoli, crucero por canales, castillos, zoo...). Si sois activos y visitáis 2-3 cosas al día, ahorráis mucho dinero. Además, cada adulto puede llevar a dos niños (hasta 11 años) gratis con su tarjeta.

6.1. Jardines de Tivoli

El Tivoli no es solo un parque de atracciones, es un jardín mágico en pleno centro de la ciudad.

Inspiró al propio Walt Disney.

Tiene un aire vintage precioso, con luces, pagodas y atracciones clásicas.

La entrada cuesta unos 20 euros (sin atracciones), pero pasear por allí ya es una experiencia.

Hay espectáculos de pantomima gratuitos al aire libre.

Si queréis montaros, hay pases ilimitados, pero con subir a la montaña rusa de madera (una de las más antiguas del mundo) puede ser suficiente.

Es especialmente bonito al atardecer cuando se encienden miles de bombillas.

Dentro hay muchas opciones para comer, o podéis salir, comer fuera más barato y volver a entrar (pedid el sello en la mano).

  • Vivir la magia del parque más antiguo
  • Ver espectáculos de teatro gratis
  • Admirar la iluminación nocturna
  • Montar en atracciones con historia

6.2. La Sirenita y Nyhavn

La foto postal de Copenhague es el puerto nuevo, Nyhavn, con sus casas de colores y barcos de madera.

Es un lugar precioso para pasear y comprar un helado.

Desde allí podéis caminar o coger un barco para ver a La Sirenita.

La estatua es pequeña y suele estar rodeada de turistas, pero es un icono que hay que ver.

Cerca está el Kastellet, una fortaleza en forma de estrella con molinos de viento y jardines, perfecta para que los niños corran sobre la hierba.

Es una zona muy tranquila y bonita.

Si hace sol, veréis a muchos daneses bañándose en las zonas habilitadas del puerto; el agua está tan limpia que es apta para el baño.

  • Sacar la foto típica en las casas de colores
  • Saludar a la famosa Sirenita
  • Correr por las murallas del Kastellet
  • Ver un molino de viento de verdad

6.3. Museo Nacional y tienda LEGO

El Museo Nacional de Dinamarca tiene una sección infantil («Children's Museum») que es una maravilla y es... ¡gratis para menores de 18 años!

Es un museo donde todo se puede tocar: vestirse de vikingos, subirse a un barco medieval, atender una tienda antigua...

Es educación a través del juego en estado puro.

Y por supuesto, estando en Dinamarca, una visita a la tienda LEGO de la calle comercial Strøget es obligatoria.

Tienen figuras gigantes y zonas de juego libre.

No cuesta nada entrar y mirar (salir sin comprar ya es otro reto).

Para comer barato, buscad el mercado «Torvehallerne» o puestos de perritos.

  • Jugar a ser vikingos en el museo
  • Entrada gratuita para niños
  • Alucinar con las construcciones de LEGO
  • Probar un «Rød pølse» (perrito rojo)

7. Estocolmo: Islas, barcos y Pippi Calzaslargas

Estocolmo es una ciudad flotante, construida sobre 14 islas.

Al igual que Copenhague, requiere un poco de planificación para que sea económica, pero es fascinante para los niños.

La naturaleza está integrada en la ciudad; hay agua y árboles por todas partes.

Los vuelos a Estocolmo suelen tener buenos precios desde Barcelona o Alicante.

El transporte público incluye barcos, lo que convierte un simple trayecto en una aventura.

Los museos en Suecia están muy orientados a las familias, con zonas de lactancia, cambiadores y actividades específicas.

Muchos museos estatales son gratuitos.

Comer el «Dagens Rätt» (menú del día) al mediodía es la forma más barata de alimentarse bien (unos 10-12 euros).

Es una ciudad limpia, espaciosa y donde los niños son bienvenidos en todas partes.

Truco para ahorrar

El agua del grifo es excelente, así que botella rellenable siempre.

Para el transporte, usad la tarjeta SL y coged los barcos de línea regular (como el que va a Djurgården) en lugar de los tours turísticos. Las vistas son las mismas y cuesta lo mismo que un billete de metro.

7.1. Gamla Stan y el Palacio Real

Gamla Stan es el casco antiguo, uno de los mejor conservados de Europa.

Sus calles empedradas, casas de colores ocres y callejones estrechos (buscad el callejón Mårten Trotzigs gränd, de solo 90 cm de ancho) son una aventura para explorar.

En la plaza principal (Stortorget) podéis tomar un chocolate caliente.

Allí está el Palacio Real, donde también hay cambio de guardia con banda de música y caballos (suele ser a las 12:15).

Cerca está la Catedral con la impresionante estatua de San Jorge y el Dragón, que fascina a los pequeños.

Es una zona peatonal perfecta para dejarles caminar un poco más libres.

  • Perderse por calles medievales de colores
  • Pasar por el callejón más estrecho
  • Ver el cambio de guardia real
  • Descubrir al dragón en la catedral

7.2. Isla de Djurgården y el Museo Vasa

La isla de Djurgården es el centro de ocio de la ciudad.

Se llega en tranvía o barco.

Aquí está el Museo Vasa, que alberga un barco de guerra real del siglo XVII casi intacto.

Se hundió en su viaje inaugural y fue rescatado 333 años después.

Ver el barco gigante de madera original deja a los niños con la boca abierta; es impresionante.

La entrada es gratuita para niños y adolescentes hasta 18 años.

En la misma isla está Skansen, el museo al aire libre más antiguo.

Es un parque enorme con casas antiguas de toda Suecia, artesanos trabajando (vidrio, panadería) y animales nórdicos como alces, renos y osos.

Es perfecto para pasar el día entero.

  • Ver un barco pirata real rescatado del mar
  • Conocer renos y alces en Skansen
  • Ver cómo se vivía antiguamente en Suecia
  • Espacios verdes inmensos para jugar

7.3. Junibacken: El mundo de Astrid Lindgren

También en Djurgården se encuentra Junibacken, un museo dedicado a la literatura infantil sueca, especialmente a Pippi Calzaslargas.

No es un museo aburrido, es una casa de juegos gigante.

Tiene un «tren de cuentos» que sobrevuela maquetas de las historias de Astrid Lindgren que es mágico (y con narración en español).

Al final del recorrido llegan a Villa Kameleont, la casa de Pippi, donde pueden jugar, correr y disfrazarse.

Es un poco caro (unos 18 euros adultos, 15 niños), pero si tus hijos conocen a Pippi, será lo mejor del viaje.

Si buscáis una opción gratis en la ciudad, el Kulturhuset en el centro tiene una biblioteca infantil (Rum för Barn) increíble donde pueden leer, pintar y descansar.

  • Viajar en el tren mágico de los cuentos
  • Jugar en la casa de Pippi Calzaslargas
  • Librería infantil con mucho encanto
  • Ambiente totalmente pensado para niños

Preguntas frecuentes sobre viajar barato con niños por Europa

Organizar un viaje familiar requiere resolver muchas dudas prácticas. Aquí te resuelvo las inquietudes más habituales para que tu escapada sea un éxito rotundo.

¿Cuál es la ciudad más barata de la lista para familias?

Sin duda, Berlín y Atenas son las opciones más económicas en conjunto.

El alojamiento, el transporte y la comida en estas capitales tienen precios muy competitivos, y ambas ofrecen muchas actividades gratuitas o con grandes descuentos para menores.

¿Merecen la pena las tarjetas turísticas (City Cards)?

Si viajáis con niños «activos» y planeáis entrar a museos, zoos o parques de atracciones, sí, suelen merecer la pena.

Especialmente en ciudades caras como Copenhague o Viena. Calcula antes qué queréis ver; si solo vais a pasear, mejor pagar tickets sueltos.

¿Qué destino es mejor para ir con bebés o carrito?

Estocolmo, Copenhague y Berlín son maravillosas para ir con carrito.

Tienen aceras anchas, ascensores en casi todas las estaciones de metro y son muy «baby-friendly».

Atenas o el centro medieval de Bruselas pueden ser un poco más incómodos por los adoquines o el terreno irregular.

¿Cómo ahorrar en las comidas viajando con niños?

La clave es el picnic y los mercados locales.

En Europa es muy común comer en los parques si hace buen tiempo.

Comprar pan, queso, fruta y algo de embutido en un supermercado local es barato y divertido para los niños.

Para cenar caliente, la comida callejera (wurst, gyros, pizza al taglio) o los menús de mediodía son vuestros aliados.

Conclusión: Europa os espera en familia

Como ves, descubrir capitales europeas baratas con niños en 2026 es una aventura al alcance de muchas familias.

No es necesario gastar una fortuna para crear recuerdos que durarán toda la vida.

Ya sea subiendo a la noria del Prater en Viena, buscando murales de cómic en Bruselas o sintiéndose vikingos en Estocolmo, cada destino tiene algo mágico que ofrecer.

La clave está en la planificación, en aprovechar los recursos gratuitos que ofrecen estas grandes ciudades y en disfrutar del tiempo juntos, que al final es lo más valioso.

Animaos a salir, a enseñarles el mundo a vuestros hijos y a disfrutar de la diversidad de Europa.

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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