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Dónde viajar sola en Europa en 2026: Destinos seguros y fascinantes

¿Estás pensando en hacer la maleta y lanzarte a la aventura de viajar sola por Europa en 2026? ¡Haces genial! Viajar en solitario es una de las experiencias más enriquecedoras que puedes regalarte.

Dónde viajar sola en Europa: 7 destinos seguros en 2026
  • Seguridad y transporte: Europa cuenta con algunos de los países más seguros del mundo y una red de transporte excelente para moverte con total libertad.
  • Diversidad de destinos: Desde la naturaleza de Islandia hasta la cultura de Viena o el ambiente social de Dublín, hay un sitio ideal para cada estilo de viajera.
  • Enriquecimiento personal: Viajar sola en 2026 es la oportunidad perfecta para ganar confianza, conocer gente nueva y disfrutar a tu propio ritmo.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 10-01-2026👁️ 102 lecturas

Europa es el escenario perfecto para estrenarte o para repetir, gracias a su seguridad, su increíble red de transporte y una diversidad cultural que te atrapa desde el primer momento.

Aquí encontrarás destinos donde sentirte cómoda, segura y libre, diseñados para que disfrutes a tu ritmo sin dar explicaciones a nadie.

El clima en Europa varía mucho según la zona: mientras que el sur ofrece inviernos suaves y veranos cálidos de 30 ºC, el norte tiene un encanto especial con temperaturas frescas y paisajes de cuento.

Lo bueno es que siempre hay un rincón perfecto esperando, sea cual sea la época en la que viajes.

Además, los precios pueden adaptarse a tu bolsillo: moverte en tren o autobús entre países es súper fácil y económico, con billetes desde 20-30 euros si reservas con antelación.

Los vuelos internos low-cost te permiten saltar de una capital a otra por precios que a veces no superan los 40 euros.

Salir desde España es comodísimo, con conexiones directas a casi cualquier ciudad europea importante desde Madrid, Barcelona o Málaga.

Si te preocupa el alojamiento, te diré que Europa está llena de opciones seguras para mujeres: hostales modernos con habitaciones femeninas desde 25 euros, o pequeños hoteles boutique donde te sentirás como en casa por unos 70-90 euros.

Elegir un sitio céntrico y bien iluminado es clave para que te muevas con total tranquilidad.

Las actividades para hacer sola son infinitas: desde un «free tour» para conocer gente hasta perderte en museos, probar la gastronomía local o simplemente sentarte en un café a leer.

Calcula unos 15-40 euros por experiencia, aunque muchas ciudades ofrecen planes gratuitos alucinantes.

Comer sola ya no es un tabú, al contrario, es un placer: menús del día por 15 euros o mercados gastronómicos donde el ambiente te hace compañía.

¡Prepárate para descubrir los mejores destinos para viajar sola en Europa y vivir una experiencia que te cambiará la vida!

Consejos prácticos para viajar sola por Europa sin miedo

Viajar sola no significa estar sola, y con un par de trucos, el miedo se convierte en emoción pura.

La clave está en la preparación y en confiar en tu instinto, que rara vez falla.

Aquí tienes tres pilares para que tu aventura europea sea un éxito rotundo.

Confía en la tecnología y mantente conectada

Tu móvil es tu mejor compañero de viaje.

Asegúrate de tener datos móviles en todo momento para usar mapas, traducir menús o pedir un transporte si te cansas.

Gracias al roaming europeo, en la mayoría de países usarás tu tarifa como en casa, pero revísalo antes de salir.

Lleva siempre una batería externa (power bank) cargada; quedarte sin batería a las 8 de la tarde no es una opción.

Elige alojamientos con zonas comunes

Aunque quieras tu propia habitación, los hostales de diseño o hoteles con «lounge» son perfectos para socializar cuando te apetezca.

Buscar alojamientos que organicen actividades o cenas es la forma más natural de conocer a otros viajeros.

Leer las reseñas de otras mujeres que viajaron solas te dará la tranquilidad que necesitas al reservar.

Llega a tu destino de día

Intenta planificar tus vuelos o trenes para llegar a la ciudad nueva mientras aún hay luz solar.

Es mucho más fácil orientarte y encontrar tu hotel de día que de noche, y te sentirás mucho más segura.

Si no es posible, infórmate bien sobre el transporte desde el aeropuerto o estación antes de aterrizar.

  • Lleva siempre una batería externa para el móvil
  • Comparte tu ubicación en tiempo real con alguien
  • Reserva la primera noche de alojamiento con antelación
  • Apúntate a un «free tour» el primer día
  • Escucha a tu intuición: si algo no vibra, vete

1. Copenhague: La capital del diseño y la felicidad

Copenhague encabeza las listas de seguridad y calidad de vida, lo que la convierte en un destino ideal para estrenarte.

Es una ciudad compacta, plana y preciosa, donde moverte en bici es casi una obligación cultural.

El concepto de «hygge» (esa sensación de bienestar y comodidad) se respira en cada cafetería, haciendo que estar sola sea un auténtico placer.

El clima puede ser fresco, pero muy acogedor si vas bien abrigada.

En verano disfrutas de 20-22 ºC y mucha luz, mientras que en primavera y otoño ronda los 10-15 ºC, perfecto para abrigos bonitos.

Es cierto que no es el destino más barato, pero puedes controlar gastos: una comida en un mercado callejero sale por 15-20 euros.

Volar desde España es fácil, con conexiones directas a Copenhague desde Madrid, Barcelona o Málaga por unos 80-150 euros.

El transporte público es impecable, aunque te recomiendo alquilar una bici por unos 15 euros al día para sentirte como una local.

Para dormir, hay hostales de diseño increíbles (como los de la cadena Steel House) desde 40 euros la cama, o hoteles modernos por 100-120 euros.

Busca alojamiento en Vesterbro o Nørrebro, barrios con mucha vida y totalmente seguros.

Entre canales, palacios y zonas verdes, no tendrás ni un minuto para aburrirte.

Además, los daneses hablan un inglés perfecto y son muy amables si necesitas ayuda.

Si te preguntas dónde viajar sola en Europa, esta ciudad es una apuesta ganadora por su tranquilidad y belleza.

¡Una escapada chic y segura te espera!

Truco para ahorrar

Valora comprar la «Copenhagen Card».

Incluye transporte ilimitado y entrada a más de 80 atracciones (incluidos los Jardines de Tivoli y paseos en barco).

Si eres activa visitando cosas, ahorras muchísimo dinero.

1.1. Explora la ciudad sobre dos ruedas

No has estado en Copenhague si no te has subido a una bicicleta.

La ciudad está diseñada para ciclistas, con carriles anchos y seguros que te llevan a todas partes.

Pedalear por el paseo marítimo o cruzar sus puentes modernos te da una sensación de libertad increíble.

Alquilar una bici es facilísimo, muchas veces en tu propio hotel, por unos 15-20 euros el día.

Si prefieres ir acompañada, hay tours en bici por 35 euros que te explican la historia mientras pedaleas.

Es la forma más eficiente de ver la Sirenita, el barrio de Christianshavn y la Ópera en una mañana.

En verano es una delicia con el sol en la cara; si vas en épocas más frías, guantes y bufanda son imprescindibles.

Parar a tomar un café caliente en mitad de la ruta es parte del encanto.

Sentirás que encajas perfectamente en el ritmo de la ciudad.

Además, es un ejercicio estupendo para bajar los dulces daneses que seguro probarás.

  • Alquila una bici y recorre los canales
  • Cruza el puente de la bicicleta (Cykelslangen)
  • Visita la Sirenita a primera hora
  • Lleva guantes si hace viento
  • Respeta las señales: los ciclistas van rápido

1.2. Jardines de Tivoli: Magia vintage

Los Jardines de Tivoli no son solo un parque de atracciones, son un icono nostálgico en el centro de la ciudad.

Pasear por sus jardines cuidados, ver la iluminación nocturna y disfrutar de su ambiente retro es un planazo, incluso sola.

Es un lugar que inspira y relaja a partes iguales.

La entrada cuesta unos 20 euros (sin atracciones), y merece la pena solo por ver el diseño y los espectáculos.

Si te animas a subirte a algo, hay pases ilimitados, pero caminar y ver es suficiente para disfrutarlo.

En verano hay conciertos al aire libre y fuegos artificiales los sábados.

En invierno, se transforma en un mercado navideño de cuento, aunque abrígate bien porque las temperaturas bajan.

Dentro hay un montón de sitios para cenar, desde puestos rápidos hasta restaurantes elegantes.

Es un lugar seguro y lleno de gente donde te sentirás cómoda paseando a tu aire hasta tarde.

Walt Disney se inspiró aquí para sus parques, y entenderás por qué en cuanto cruces la puerta.

  • Pasea al atardecer para ver las luces
  • Disfruta de la arquitectura de los pabellones
  • Compra la entrada online para evitar colas
  • Prueba un dulce tradicional en sus puestos
  • Quédate al espectáculo final del lago

1.3. Mercados gastronómicos: Reffen y Torvehallerne

Comer sola en Copenhague es divertidísimo gracias a sus mercados.

Torvehallerne, en el centro, es perfecto para probar el famoso «smørrebrød» (tostada abierta) por unos 8-12 euros en un ambiente refinado.

Reffen, un mercado de comida callejera junto al agua, tiene un rollo más alternativo y vistas geniales.

En Reffen puedes probar platos de todo el mundo por 15 euros y sentarte en tumbonas compartidas mirando el mar.

Es el lugar ideal para socializar o simplemente disfrutar del ambiente vibrante.

Torvehallerne es cubierto, ideal si el clima no acompaña, y está lleno de productos locales gourmet.

No te vayas sin probar un buen café de especialidad, aquí se lo toman muy en serio.

Estos sitios te quitan la presión de sentarte sola en un restaurante formal y te permiten probar un poco de todo.

Es una experiencia sensorial que te encantará.

  • Prueba el smørrebrød en Torvehallerne
  • Toma un bus barco hasta Reffen
  • Disfruta de comida callejera internacional
  • Compra chocolate danés de recuerdo
  • Relájate en las zonas comunes con vistas

2. Lisboa: Luz, colinas y calidez humana

Lisboa es una de las capitales más acogedoras y luminosas de Europa, perfecta para viajeras que buscan calidez y buen rollo.

Sus habitantes son increíblemente amables, la ciudad es segura y tiene una belleza decadente que enamora a los objetivos de las cámaras.

Aquí nunca te sentirás sola, el ambiente invita a la conversación.

El clima es una maravilla: inviernos suaves de 15 ºC y veranos calurosos pero con brisa atlántica, rondando los 28 ºC.

Además, es uno de los destinos más económicos de Europa occidental.

Comer de lujo te costará unos 12-15 euros y un café con un pastel de nata apenas 2 euros.

Llegar es sencillísimo y barato, con multitud de vuelos a Lisboa o incluso trenes y autobuses desde varias ciudades españolas.

Moverse es una aventura en sus tranvías amarillos o caminando (prepara piernas para las cuestas), y el metro funciona genial.

Para alojarte, Lisboa tiene algunos de los mejores hostales del mundo (¡con premios!), donde dormirás por 25 euros con desayuno.

Si prefieres privacidad, hay estudios y hoteles con encanto en barrios como Baixa o Chiado por 60-80 euros.

Desde perderte por Alfama hasta ver atardeceres en sus miradores, Lisboa te abraza.

Es un destino ideal para desconectar y disfrutar de las pequeñas cosas.

Sin duda, uno de los destinos baratos en Europa que más ofrece por menos.

¡Déjate llevar por el fado y la luz lisboeta!

Truco para ahorrar

El famoso Tranvía 28 suele ir llenísimo de turistas y hay carteristas.

Para una experiencia similar y más tranquila (y barata si usas la tarjeta de transporte Viva Viagem), coge el tranvía 12E o el 24E.

2.1. Piérdete por las calles de Alfama

Alfama es el alma de Lisboa, un laberinto de callejuelas, ropa tendida y azulejos que te invita a guardar el mapa.

Pasear por aquí sola es totalmente seguro y mágico, especialmente por la mañana temprano.

Descubrirás rincones que parecen detenidos en el tiempo.

No cuesta nada caminar, pero prepárate para subir escaleras.

Sube hasta el Castillo de San Jorge (entrada unos 10 euros) para tener las mejores vistas de la ciudad y el río Tajo.

En cada esquina oirás fado o encontrarás una tasca donde comer sardinas asadas.

Es un barrio con vida propia donde los vecinos saludan.

Parar en el Mirador de Santa Luzia o en el de Portas do Sol es obligatorio para sacar fotos increíbles.

Es el lugar perfecto para sentarte, escribir en tu diario de viaje y observar la vida pasar.

La autenticidad de Alfama te hará sentir muy lejos de la rutina.

  • Camina sin rumbo por las calles empedradas
  • Disfruta de las vistas en Portas do Sol
  • Escucha fado en una tasca local
  • Sube al Castillo de San Jorge
  • Compra artesanía de corcho en tiendas locales

2.2. Belém y sus pasteles legendarios

Una escapada a Lisboa no está completa sin ir al barrio de Belém.

Aquí se respira historia con la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos, ambos impresionantes.

Y por supuesto, es el hogar de los pasteles de Belém originales.

Llegar en tranvía (el 15E) cuesta unos 3 euros y es un trayecto bonito junto al río.

La entrada al Monasterio ronda los 10 euros, y es una joya arquitectónica que te dejará boquiabierta.

Pero el verdadero ritual es comprar una caja de pasteles (unos 1,20 euros cada uno) en la Antigua Confitería.

Suele haber cola, pero va rápido.

Llévatelos al parque de enfrente o siéntate junto al río para disfrutarlos tibios con canela y azúcar glass.

Es un plan de mañana perfecto para hacer a tu aire.

El entorno es amplio, monumental y muy seguro, ideal para pasear y respirar la brisa del estuario.

  • Visita el impresionante Monasterio de los Jerónimos
  • Hazte una foto con la Torre de Belém
  • Compra pasteles de Belém recién hechos
  • Pasea junto al río Tajo
  • Visita el Monumento a los Descubrimientos

2.3. LX Factory: El lado más hipster

Para ver el lado más moderno de Lisboa, acércate a LX Factory, una antigua zona industrial convertida en centro creativo.

Está lleno de tiendas de diseño, arte urbano, librerías increíbles (como Ler Devagar) y restaurantes con mucho estilo.

Es un sitio genial para ir sola porque hay mucho que mirar y un ambiente muy abierto.

Entrar es gratis, y puedes pasarte horas curioseando.

Es el lugar ideal para comprar regalos originales o ropa diferente.

Para comer, tienes opciones de todo el mundo, desde sushi hasta hamburguesas gourmet, por unos 15 euros.

No te pierdas la terraza del Rio Maravilha (si sigue abierta) o cualquier bar en la azotea para ver el puente 25 de Abril de cerca.

Es un contraste total con el centro histórico y muestra la energía joven de la ciudad.

Llegar es fácil en tranvía o autobús de camino a Belém.

Un espacio inspirador que te cargará las pilas.

  • Visita la librería Ler Devagar
  • Busca los grafitis y arte urbano
  • Come en uno de sus restaurantes cool
  • Sube a una terraza con vistas al puente
  • Compra diseño portugués único

3. Islandia: Aventura en el país más seguro del mundo

Si lo que buscas es seguridad total y naturaleza salvaje, Islandia es tu destino número uno.

Lleva años siendo considerado el país más seguro del mundo, así que puedes recorrerlo sola con una tranquilidad absoluta.

Aquí la aventura es la protagonista: volcanes, glaciares y cascadas que te harán sentir pequeña y empoderada a la vez.

El clima es impredecible y frío, pero fascinante.

En verano tienes el sol de medianoche y 10-15 ºC; en invierno, nieve, auroras boreales y temperaturas bajo cero.

Eso sí, prepara la cartera porque Islandia es cara.

Comer fuera cuesta mínimo 25-30 euros, así que el supermercado será tu amigo.

Volar a Reikiavik (Keflavik) suele costar entre 150 y 300 euros, dependiendo de la temporada.

Para moverte, puedes alquilar un coche (conduce con precaución) o basarte en Reikiavik y contratar excursiones organizadas, que es una forma genial de conocer gente y despreocuparte del transporte.

El alojamiento en hostales (muy limpios y modernos) ronda los 50-70 euros la cama.

A pesar del precio, la experiencia de ver auroras boreales o bañarte en aguas termales sola rodeada de nieve no tiene precio.

Es un viaje de introspección y conexión con la Tierra.

Si te gusta la naturaleza, este es el viaje de tu vida.

¡Islandia te espera para dejarte sin aliento!

Truco para ahorrar

¡No compres agua embotellada!

El agua del grifo en Islandia es una de las más puras y ricas del mundo.

Lleva tu botella reutilizable y rellénala gratis en cualquier sitio.

3.1. Círculo Dorado y cascadas impresionantes

La ruta clásica del Círculo Dorado es imprescindible y muy accesible desde la capital.

Verás el Parque Nacional de Thingvellir (donde se separan las placas tectónicas), el géiser Strokkur en erupción y la cascada Gullfoss.

Es naturaleza en estado puro.

Si no conduces, las excursiones de un día cuestan entre 60 y 80 euros y son muy cómodas.

Los paisajes son tan brutales que no podrás dejar de hacer fotos.

Es un recorrido seguro y muy transitado, así que nunca estarás completamente aislada si necesitas algo.

En verano los colores son verdes intensos; en invierno, todo es blanco y hielo.

Lleva ropa impermeable y capas, el tiempo cambia en minutos.

Ver la fuerza del agua en Gullfoss te recarga de energía al instante.

Es una introducción perfecta a la geología de la isla.

  • Camina entre dos continentes en Thingvellir
  • Espera a que explote el géiser Strokkur
  • Siente el rocío de la cascada Gullfoss
  • Reserva un tour guiado desde Reikiavik
  • Lleva ropa térmica y cortavientos

3.2. Relájate en la Blue Lagoon o Sky Lagoon

Después del frío, nada mejor que un baño termal caliente.

La famosa Blue Lagoon es icónica con sus aguas lechosas azules, aunque algo turística (entrada desde 90 euros).

Si buscas algo más moderno y cerca de la ciudad, la Sky Lagoon es espectacular, con una piscina infinita al mar (desde 70 euros).

Ir sola a un spa es el colmo del autocuidado.

Nadie te molesta, simplemente flotas en agua caliente mientras miras el paisaje volcánico.

Ambas tienen bares en el agua para tomarte una bebida sin salir del calorcito.

Es necesario reservar con mucha antelación porque se llenan.

También hay piscinas públicas termales en Reikiavik mucho más baratas (unos 7 euros) donde van los locales a charlar.

Es una experiencia islandesa auténtica que te dejará la piel y la mente como nuevas.

  • Reserva tu entrada con semanas de antelación
  • Prueba la máscara de sílice en la Blue Lagoon
  • Disfruta del ritual de 7 pasos en Sky Lagoon
  • Hidrátate bien mientras te bañas
  • Relájate y desconecta del mundo

3.3. Auroras Boreales o Sol de Medianoche

Dependiendo de cuándo viajes, Islandia te regala dos fenómenos únicos.

De septiembre a abril, tienes la posibilidad de cazar auroras boreales, esas luces verdes mágicas en el cielo.

Los tours nocturnos para verlas cuestan unos 50-70 euros y te llevan lejos de la contaminación lumínica.

De mayo a julio, vives el sol de medianoche: luz las 24 horas del día.

Esto te permite hacer turismo a las 11 de la noche con plena luz, una sensación rarísima pero genial para aprovechar el tiempo.

Para las auroras, necesitas paciencia, abrigo y oscuridad.

Verlas bailar sobre tu cabeza es algo que te hará llorar de emoción.

Para el sol de medianoche, un antifaz para dormir es obligatorio en tu maleta.

Cualquiera de los dos fenómenos justifica el viaje por sí solo.

Es la magia de la naturaleza en su máxima expresión.

  • Apúntate a un tour de caza de auroras
  • Descarga apps de previsión de auroras
  • Lleva trípode si quieres fotografiar las luces
  • Disfruta de días infinitos en verano
  • Abrígate mucho para las noches invernales

4. Dublín: Historia, pubs y gente maravillosa

Dublín es famosa por ser una ciudad increíblemente social y acogedora.

Si viajas sola pero te gusta conocer gente, este es tu sitio: entrar en un pub y acabar charlando con alguien es casi inevitable.

Es una ciudad literaria, llena de música y con un tamaño perfecto para recorrerla a pie.

El clima es... bueno, es Irlanda: lluvia frecuente y cambios rápidos, pero rara vez hace un frío extremo.

Lleva capas y un chubasquero siempre.

Los precios son algo elevados, similar a otras capitales del norte: una pinta cuesta 7-8 euros y una comida básica 15-20 euros.

Volar a Dublín es barato gracias a que es la base de Ryanair, con vuelos desde muchas ciudades españolas.

Desde el aeropuerto, el bus al centro es rápido y fácil.

Para alojarte, los hostales cerca de Temple Bar o Trinity College son seguros y tienen muy buen ambiente, con precios desde 35-40 euros la cama.

Los hoteles céntricos suben a 100-150 euros.

Dublín tiene una vibra joven y cultural que te hace sentir bienvenida al instante.

Entre museos gratis, parques verdes y música en directo, te sentirás como en casa.

Si buscas escapadas de fin de semana, Dublín es una opción vibrante y segura.

¡Sláinte! (¡Salud!)

Truco para ahorrar

Muchos de los mejores museos de Dublín son totalmente gratuitos.

La Galería Nacional, el Museo de Arqueología o el Museo de Historia Natural no te costarán ni un euro.

4.1. Temple Bar y la música en directo

Temple Bar es el barrio más famoso y, aunque es muy turístico, tiene un encanto innegable.

Sus calles empedradas y pubs con flores en la fachada son el corazón de la fiesta.

Ir a un pub sola en Dublín es lo más normal del mundo.

Pídete una pinta (o media) y disfruta de la música tradicional en directo que hay a casi cualquier hora.

El ambiente es festivo y seguro, con gente de todas partes.

Si prefieres algo menos abarrotado, aléjate un par de calles hacia zonas como Camden Street.

Es el lugar perfecto para sentir la cultura irlandesa de la música y la charla.

Nadie te mirará raro por estar sola en la barra, al contrario, probablemente hagas amigos.

Es diversión sana y muy auténtica.

  • Escucha música folk en The Temple Bar Pub
  • Pasea por las calles adoquinadas y coloridas
  • Entra a pubs menos turísticos para charlar
  • Disfruta del ambiente de día o de noche
  • Prueba un estofado irlandés con Guinness

4.2. Trinity College y el Libro de Kells

El Trinity College es un oasis de calma y saber en medio de la ciudad.

Pasear por su campus histórico te hace sentir como en una película (o en una novela de Sally Rooney).

La joya es la Antigua Biblioteca (Old Library) y el Libro de Kells, un manuscrito medieval impresionante.

La entrada cuesta unos 18 euros y la sala larga (Long Room) huele a libro viejo y madera, una maravilla.

Es un plan cultural tranquilo que puedes hacer a tu ritmo.

Reserva la entrada online porque siempre hay cola.

Después, puedes relajarte en los jardines del campus viendo a los estudiantes pasar.

Es un lugar seguro y precioso, lleno de historia en cada piedra.

Una visita obligada para las amantes de la literatura y la arquitectura.

  • Alucina con la Long Room de la biblioteca
  • Reserva tu hora de entrada con antelación
  • Pasea por los jardines del campus
  • Observa el detalle del Libro de Kells
  • Sácate una foto en la entrada principal

4.3. Guinness Storehouse: Vistas y cerveza

La fábrica de Guinness es la atracción número uno de Irlanda, y con razón.

Es un museo interactivo gigante con forma de pinta que te cuenta la historia de la cerveza negra.

Recorrer sus 7 plantas sola es muy entretenido gracias a lo visual que es todo.

La entrada cuesta unos 26 euros e incluye una pinta en el Gravity Bar, en la última planta.

Desde allí tienes unas vistas 360 grados de Dublín espectaculares.

Es un buen sitio para descansar y disfrutar del paisaje con tu bebida.

Aprenderás a tirar la pinta perfecta (si pagas la experiencia extra) y verás la publicidad histórica de la marca.

Es una visita muy bien organizada y segura, llena de turistas con ganas de pasarlo bien.

Un clásico que no defrauda.

  • Sube hasta el Gravity Bar para las vistas
  • Aprende cómo se hace la cerveza negra
  • Compra merchandising chulo en la tienda
  • Disfruta de tu pinta incluida con calma
  • Reserva en horas menos concurridas si puedes

5. Bolonia: El paraíso foodie de Italia

Si te gusta comer, Bolonia debe ser tu próxima parada.

Conocida como «La Grassa» (la gorda) por su gastronomía, es también una ciudad universitaria vibrante y segura para mujeres.

Su centro histórico medieval, lleno de pórticos (¡kilómetros de ellos!), te permite pasear protegida del sol o la lluvia.

Es menos caótica que Roma y más auténtica que Venecia.

El clima es continental: veranos calurosos y húmedos, e inviernos fríos.

Primavera y otoño son ideales para caminar y comer.

Los precios son razonables para ser Italia: un plato de tagliatelle al ragú increíble cuesta 12-14 euros.

El aeropuerto de Bolonia está muy cerca de la ciudad, conectado por un tren rápido (Marconi Express).

Es una ciudad muy caminable, no necesitas apenas transporte público.

El alojamiento puede ser un poco caro por las ferias, así que reserva con tiempo; un hotel correcto ronda los 80-100 euros.

Bolonia tiene un ambiente joven y culto que te hace sentir cómoda enseguida.

Comer sola aquí es casi una religión y nadie te mirará mal, estarás demasiado ocupada disfrutando.

Es una joya italiana perfecta para una escapada tranquila y deliciosa.

Truco para ahorrar

Aprovecha el «Aperitivo».

Entre las 18:00 y las 20:00 h, si pides una bebida (unos 8-10 €) en muchos bares, tienes acceso a un buffet libre de pasta, ensaladas y embutidos.

¡Cenas por el precio de una copa!

5.1. Tours gastronómicos y mercados

Bolonia se descubre con el paladar.

Pasear por el Quadrilatero, el mercado antiguo en las calles cerca de la Piazza Maggiore, es un festival de olores.

Quesos, mortadela, pasta fresca... todo a la vista.

Puedes apuntarte a un tour gastronómico por unos 40-60 euros para probar lo mejor con un guía y grupo, ideal para socializar.

O simplemente compra algo de fiambre y pan y hazte un picnic.

No te vayas sin probar los tortellini en brodo o la auténtica lasaña.

Las tiendas de comida (salumerias) son templos aquí.

Es una actividad segura y placentera que puedes hacer sola sin problema.

El amor por la comida en esta ciudad es contagioso.

  • Pasea por las callejuelas del mercado Quadrilatero
  • Prueba la mortadela de Bolonia original
  • Apúntate a una clase de cocina de pasta
  • Disfruta de un helado artesanal de postre
  • Compra parmesano para llevarte a casa

5.2. Sube a la Torre Asinelli

Para bajar la pasta, nada mejor que subir los casi 500 escalones de la Torre Asinelli.

Es una de las dos torres icónicas de la ciudad (la otra, Garisenda, está inclinada).

La subida es intensa, pero las vistas de los tejados rojos de Bolonia desde arriba son brutales.

La entrada cuesta 5 euros y hay que reservar hora.

No es apto si tienes claustrofobia o vértigo, pero si te animas, es una experiencia muy chula.

Arriba suele haber viento, así que agárrate bien el pelo.

Ver la ciudad desde las alturas te da una perspectiva única de su trazado medieval.

Es un reto físico con una recompensa visual increíble.

  • Reserva tu turno online obligatoriamente
  • Lleva calzado cómodo para los escalones
  • Disfruta de las vistas panorámicas rojas
  • Sube con agua, es un buen ejercicio
  • Admira la inclinación de la torre vecina

5.3. Los pórticos y la Universidad

Bolonia tiene kilómetros de pórticos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Caminar bajo ellos es elegante y práctico, te protegen del sol y la lluvia.

Te llevan hasta el Santuario de San Luca (una caminata larga pero bonita) o por el centro.

Visita también el Archiginnasio, la antigua sede de la universidad más antigua de occidente.

Ver el Teatro Anatómico (donde hacían disecciones) cuesta 3 euros y es impresionante.

El ambiente universitario le da a la ciudad una vida joven y segura, con mucha actividad cultural.

Pasear sin rumbo bajo los arcos es la esencia de Bolonia.

Descubrirás tiendas curiosas, músicos callejeros y patios escondidos.

Es cultura e historia viva en cada paso.

  • Camina bajo el pórtico más largo hasta San Luca
  • Visita el Teatro Anatómico en el Archiginnasio
  • Disfruta de la sombra en verano
  • Observa el ambiente estudiantil en las plazas
  • Descubre los secretos de las siete iglesias

6. Edimburgo: Magia, leyendas y festivales

Edimburgo tiene una atmósfera única, mezcla de cuento de hadas y misterio gótico, que te atrapa.

Es una ciudad muy segura para viajeras, con un tamaño manejable y gente muy hospitalaria.

Dividida entre la Old Town (medieval) y la New Town (georgiana), cada rincón es una postal.

El clima es escocés: impredecible, ventoso y fresco incluso en verano.

Lleva siempre paraguas y ropa de abrigo.

En agosto la ciudad explota con el Festival Fringe, llenándose de arte y gente (y precios más caros).

El resto del año es más tranquila y asequible.

Volar a Edimburgo es fácil desde España.

El tranvía o el bus Airlink te dejan en el centro en 30 minutos.

Alojarse en el centro cuesta desde 40 euros en hostales hasta 120 en hoteles, subiendo mucho en agosto.

Es el lugar donde nació Harry Potter, y se nota en sus calles y cementerios.

Pasear sola por la Royal Mile o subir a Calton Hill es un placer absoluto.

Edimburgo es intensa, bonita y con un carácter fuerte que te encantará.

¡Prepara la cámara porque no pararás!

Truco para ahorrar

La mayoría de los museos nacionales en Escocia son gratis.

El Museo Nacional de Escocia es increíble y enorme, perfecto para pasar horas sin gastar nada, especialmente si llueve.

6.1. El Castillo y la Royal Mile

El Castillo de Edimburgo domina la ciudad desde un volcán extinto y es la visita estrella.

Entrar cuesta unos 20-22 euros y verás las joyas de la corona y vistas increíbles.

Al salir, bajas por la Royal Mile, la calle principal que cruza el casco antiguo.

Está llena de tiendas de lana, gaiteros tocando y callejones (closes) misteriosos que bajan hacia los lados.

Explorar estos callejones sola es como viajar al pasado.

Visita Victoria Street, la calle curva y colorida que inspiró el Callejón Diagon.

Es una zona muy turística y segura, siempre con gente.

Para comer, hay pubs históricos donde probar el haggis (si te atreves) o fish and chips.

La historia te rodea en cada adoquín.

  • Compra la entrada al Castillo online antes
  • Explora los «closes» de la Royal Mile
  • Sácate una foto en Victoria Street
  • Escucha a un gaitero en la calle
  • Busca la estatua del perrito Bobby

6.2. Arthur's Seat: Naturaleza en la ciudad

Si te apetece un poco de senderismo sin salir de la ciudad, sube a Arthur's Seat.

Es una colina volcánica en el Holyrood Park con vistas panorámicas brutales de Edimburgo y el mar.

La subida te llevará unos 45-60 minutos y es moderada.

Es un lugar muy popular, así que verás a mucha gente subiendo, es seguro ir sola.

Lleva calzado cómodo y agua, y cuidado si hace mucho viento arriba.

Es el lugar perfecto para desconectar y respirar aire puro.

Ver el atardecer desde allí es mágico (si las nubes te dejan).

Te sentirás en las Highlands sin haber cogido un coche.

Es gratis y te llena de energía.

  • Sube a tu ritmo y disfruta del paisaje
  • Lleva zapatillas de deporte o botas
  • Abrígate bien para la cima
  • Haz un picnic con vistas si hace bueno
  • Baja con cuidado, el camino puede resbalar

6.3. Dean Village y Water of Leith

Para un paseo de cuento, aléjate del centro hacia Dean Village.

Es un antiguo pueblo molinero junto al río Water of Leith que parece sacado de una postal.

Casas de piedra, el río corriendo y mucha paz a solo 10 minutos de Princes Street.

Puedes seguir el sendero del río caminando varios kilómetros, pasando por pozos y zonas verdes.

Es un paseo muy relajante y bonito, ideal para fotos.

No hay muchas tiendas ni cafeterías allí mismo, es zona residencial, así que respeta el silencio.

Es uno de los rincones más fotogénicos y tranquilos de la ciudad.

Te hará sentir que has descubierto un secreto, aunque cada vez es más conocido.

Perfecto para una mañana tranquila.

  • Pasea junto al río escuchando el agua
  • Saca fotos de las casas de piedra
  • Disfruta de la tranquilidad lejos del tráfico
  • Sigue el camino hacia Stockbridge
  • Respeta la privacidad de los vecinos

7. Viena: Elegancia imperial y cultura del café

Viena es majestuosa, segura y extraordinariamente cómoda para viajar sola.

Su sistema de transporte es de los mejores del mundo y la ciudad respira cultura y seguridad en cada esquina.

Aquí, ir sola a un café elegante a leer y comer tarta Sacher no solo es normal, es una institución.

Nadie te meterá prisa.

El clima es continental, frío en invierno (¡mercados navideños!) y agradable en primavera y verano.

Es una ciudad algo cara, pero la calidad de vida es altísima.

Un café y tarta pueden costar 8-10 euros, y una comida en restaurante 20-25 euros.

Volar a Viena es sencillo y el tren al centro (CAT o S-Bahn) funciona como un reloj.

Alojarse en Viena es variado: desde hostales modernos cerca de la estación (Wombat's es genial) por 30 euros, hasta hoteles clásicos por 100 euros.

Entre palacios, ópera y museos, te sentirás como una emperatriz.

Es el destino ideal para disfrutar de arte, música clásica y pasteles increíbles sin prisas.

La seguridad nocturna es muy alta, puedes volver a tu hotel tranquila.

¡Viena es pura clase!

Truco para ahorrar

Si quieres ver la Ópera de Viena pero las entradas son carísimas, compra las «entradas de pie» (Stehplatz).

Se venden 80 minutos antes de la función y cuestan entre 3 y 10 euros (¡a veces incluso menos!).

Lleva una bufanda para marcar tu sitio en la barandilla.

7.1. Palacios imperiales: Schönbrunn y Hofburg

Viena es sinónimo de Sisi Emperatriz y sus palacios lo demuestran.

El Palacio de Schönbrunn, un poco alejado del centro (metro U4), es el Versalles vienés.

Pasear por sus jardines es gratis y una maravilla; entrar a las salas cuesta desde 20 euros.

En el centro está el Hofburg, donde puedes ver los apartamentos imperiales y el museo de Sisi.

Las audioguías suelen estar incluidas y son geniales para enterarte de los cotilleos históricos.

Es fascinante sumergirse en esa época de lujo y protocolo.

Dedica al menos medio día a Schönbrunn, sobre todo si hace sol para ver la Glorieta.

Son visitas seguras, organizadas y llenas de belleza.

Te sentirás transportada a otra época.

  • Pasea gratis por los jardines de Schönbrunn
  • Sube a la Glorieta para vistas de la ciudad
  • Conoce la historia de Sisi en el Hofburg
  • Compra entradas online para evitar colas
  • Disfruta de la arquitectura barroca

7.2. MuseumsQuartier y arte

El MuseumsQuartier (MQ) es uno de los complejos culturales más grandes del mundo y el lugar más cool de Viena.

Aquí encontrarás el Museo Leopold (con obras de Schiele y Klimt) y el MUMOK (arte moderno).

El patio interior está lleno de los famosos bancos de colores (Enzis) donde la gente se tumba a charlar o leer.

Es un ambiente muy relajado y joven.

Las entradas a los museos rondan los 15 euros.

Si te gusta el arte, Viena es el paraíso: no te pierdas «El Beso» de Klimt en el palacio Belvedere.

Ir a museos sola es genial porque vas a tu ritmo, te detienes donde quieres y pasas de largo lo que no te interesa.

El MQ es perfecto para acabar la tarde tomando algo en sus terrazas.

Cultura y relax en el mismo sitio.

  • Relájate en los bancos Enzis del patio
  • Visita a Egon Schiele en el Leopold
  • Admira el arte moderno del MUMOK
  • Ve a ver El Beso al Belvedere
  • Disfruta del ambiente artístico y joven

7.3. Prater: Diversión vintage

El Prater es un parque de atracciones antiguo y encantador, famoso por su Noria Gigante (Riesenrad).

La entrada al parque es gratuita, solo pagas por las atracciones que usas (unos 5-10 euros cada una).

Subir a la Noria (unos 13,50 euros) es un clásico para ver Viena desde arriba en sus vagones de madera.

Es un lugar con mucha historia y un toque nostálgico muy especial.

También hay una zona enorme de parque verde para pasear o correr (el Grüner Prater).

Es seguro y divertido, ideal para soltar adrenalina o simplemente curiosear.

Puedes comer un codillo asado en el famoso Schweizerhaus dentro del parque.

Un plan desenfadado para desconectar de tanto museo.

  • Sube a la icónica Noria Gigante
  • Pasea por el parque sin pagar entrada
  • Prueba una atracción de feria clásica
  • Come en el Schweizerhaus con ambiente local
  • Disfruta del pulmón verde de la ciudad

Preguntas frecuentes sobre viajar sola por Europa

Es normal tener dudas antes de lanzarte, aquí respondo a las más comunes entre nosotras.

¿Es seguro viajar sola por Europa?

Sin duda que sí. Europa cuenta con algunos de los países más seguros del mundo, como Islandia, Portugal o Austria.

El sentido común es tu mejor aliado: vigila tus cosas en zonas turísticas y evita calles solitarias de noche, como harías en tu propia ciudad.

La mayoría de las mujeres que viajan solas vuelven encantadas con la experiencia.

¿Me sentiré muy sola durante el viaje?

Probablemente menos de lo que crees.

Viajar sola te abre a conocer gente: en los hostales, en los «free tours» o simplemente preguntando una dirección.

Ciudades como Dublín o Lisboa tienen un ambiente muy social.

Además, aprenderás a disfrutar de tu propia compañía, que es un regalo.

¿Es mejor hostal o hotel si viajo sola?

Depende de lo que busques.

Los hostales son geniales para socializar y ahorrar; busca los que tengan habitaciones femeninas y cortinas en las camas para más privacidad.

Los hoteles te dan descanso total y desconexión.

Una buena mezcla es alternar: unos días de hostal para conocer gente y otros de hotel para mimarte.

¿Qué hago con mis cosas si voy a la playa o al baño?

En la playa, intenta ponerte cerca de familias o del socorrista y pídeles que echen un ojo un momento.

Existen bolsas impermeables que puedes llevarte al agua con el móvil y dinero.

En estaciones o cafeterías, nunca dejes tu equipaje solo; llévatelo contigo al baño, ¡es la regla de oro de la viajera solitaria!

Conclusión: Tu aventura europea en solitario comienza hoy

Viajar sola por Europa en 2026 es una decisión valiente que te recompensará con libertad, confianza y recuerdos imborrables.

Ya sea pedaleando por Copenhague, comiendo pasta en Bolonia o cazando auroras en Islandia, cada destino te ofrece una versión diferente de ti misma.

No esperes a que alguien pueda acompañarte para descubrir el mundo.

Tienes ciudades increíbles a un paso, con vuelos asequibles y una infraestructura pensada para que te muevas con facilidad.

El miedo inicial desaparece en cuanto pones un pie en tu destino y te das cuenta de que eres capaz de todo.

Elige el lugar que más te llame, reserva ese billete y prepárate para disfrutar de tu propia compañía en escenarios de película.

Estos y otros destinos en Europa están esperando a que los explores a tu manera.

El mundo es tuyo, ¡disfrútalo!

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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