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Dónde viajar barato en julio fuera de Europa en 2026: 7 destinos exóticos

¿Crees que viajar lejos en verano es caro? Te demuestro lo contrario con esta selección de paraísos «low cost» donde tu dinero vale el doble.

Dónde viajar barato en julio fuera de Europa en 2026
  • Precios bajos: Países donde comer y dormir cuesta una fracción que en Europa.
  • Exotismo garantizado: Culturas vibrantes, templos, selvas y playas de ensueño.
  • Clima veraniego: Destinos seleccionados para disfrutar a pesar de ser temporada de lluvias en algunas zonas.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 06-02-2026👁️ 84 lecturas

¿Estás buscando una aventura exótica sin que tu cuenta bancaria se eche a temblar en pleno verano de 2026?

Es cierto que julio es temporada alta en gran parte del hemisferio norte, especialmente en el Viejo Continente.

Sin embargo, si miras más allá de las fronteras europeas, encontrarás destinos fascinantes donde el coste de la vida es tan bajo que compensa con creces el precio del billete de avión.

Viajar lejos en julio tiene ventajas inesperadas.

Mientras las costas mediterráneas están saturadas, en otros rincones del mundo puedes disfrutar de playas paradisíacas, templos milenarios y selvas vibrantes con un presupuesto de mochilero, pero con comodidades de rey.

En este artículo vamos a explorar destinos baratos en julio fuera de Europa que te dejarán sin aliento.

Hablo de lugares donde comer un festín cuesta menos de 5 euros y donde alojarse en hoteles con encanto es sorprendentemente asequible.

Desde el caos organizado del sudeste asiático hasta la calidez del Caribe y el norte de África, hay opciones para todos los gustos.

Es importante tener en cuenta el clima, ya que en algunas de estas zonas julio puede ser época de lluvias o calor intenso.

Pero no te preocupes, porque he seleccionado lugares donde el clima permite disfrutar o donde las lluvias son pasajeras y refrescantes.

Prepárate para descubrir culturas vibrantes, sabores nuevos y paisajes de postal sin gastar una fortuna.

Aquí tienes siete propuestas increíbles para tu gran viaje de verano.

Consejos para viajar barato a larga distancia en julio

Cruzar el charco o volar a Asia suele implicar un desembolso inicial mayor en los vuelos, pero la estancia es mucho más económica.

Para que el presupuesto total sea un éxito, la planificación es clave.

Aquí tienes tres estrategias fundamentales para ahorrar en tu aventura transcontinental.

Reserva los vuelos con antelación estratégica

A diferencia de los vuelos cortos, los transoceánicos no suelen bajar de precio a última hora.

Lo ideal para viajar en julio es empezar a monitorizar precios desde enero o febrero.

Usa herramientas de comparación y sé flexible con las fechas; a veces, salir un martes en lugar de un sábado puede ahorrarte cientos de euros por persona.

Considera también hacer escalas; los vuelos directos son más cómodos, pero las conexiones en Oriente Medio o capitales europeas suelen abaratar mucho el billete.

Come como un local

En los destinos que vamos a ver, la comida callejera no solo es segura (si ves que hay rotación de gente), sino que es deliciosa y ridículamente barata.

Alejarte de los restaurantes turísticos con aire acondicionado y sentarte en un taburete de plástico en la calle es parte de la experiencia.

Podrás probar platos auténticos por 1 o 2 euros, lo que reduce drásticamente tu gasto diario.

Negocia y usa el transporte local

En muchos países de Asia, África y Latinoamérica, el regateo es parte de la cultura.

Nunca aceptes el primer precio en mercadillos o transportes privados como tuk-tuks.

Asimismo, atrévete a usar el transporte público.

Los autobuses locales o trenes son infinitamente más baratos que los taxis turísticos y te permiten interactuar con la gente del lugar.

  • Monitoriza vuelos con meses de antelación
  • Sé flexible con los días de salida y regreso
  • Prioriza la comida callejera («street food»)
  • Usa aplicaciones locales de transporte (tipo Grab o Uber)
  • Atrévete a regatear con una sonrisa

1. Tailandia: El reino de la sonrisa y el «pad thai»

Tailandia es el clásico por excelencia para viajar barato y exótico, y por buenas razones.

Aunque julio es época de lluvias (monzón), estas suelen ser chaparrones intensos pero cortos, dejando paso al sol el resto del día.

La gran ventaja es que los precios del alojamiento caen en picado respecto a su temporada alta.

Puedes encontrar bungalows a pie de playa o habitaciones en hoteles de 4 estrellas por menos de 30 euros la noche.

Además, la comida es un espectáculo: un plato de «pad thai» en la calle cuesta apenas un euro.

Para disfrutar de la playa en julio, dirígete a las islas del Golfo de Tailandia (Koh Samui, Koh Phangan, Koh Tao), donde el clima es mucho más seco que en la costa del mar de Andamán.

Llegar a Bangkok es cada vez más accesible con vuelos desde Madrid o Barcelona haciendo una escala.

Es un país seguro, fácil de recorrer y con una infraestructura turística inmejorable.

Si buscas destinos baratos con niños en julio, Tailandia sorprende por lo amigable que es su gente con los más pequeños.

La mezcla de cultura budista, playas de ensueño y caos urbano te atrapará.

Truco para ahorrar

Utiliza los supermercados 7-Eleven.

Están por todas partes, abren 24 horas y puedes comprar bebidas, snacks, sándwiches calientes y artículos de aseo a precios locales muy bajos.

1.1. Templos de Bangkok

Bangkok es una ciudad eléctrica que nunca duerme.

Visitar el Gran Palacio y el Templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew) es obligatorio.

La arquitectura es deslumbrante, llena de dorados y colores vivos.

La entrada cuesta unos 13 euros, que es caro para el país, pero vale cada céntimo.

Cerca está el Wat Pho, famoso por su Buda Reclinado gigante de 46 metros.

Aquí también puedes darte un masaje tradicional tailandés en su escuela de masaje, considerada la mejor del país.

Cruzar el río Chao Phraya en barco público cuesta céntimos y te lleva al Wat Arun, el Templo del Amanecer.

Subir a su torre central ofrece unas vistas del río espectaculares.

Es recomendable visitar los templos temprano, a las 8:30, para evitar el calor sofocante y las multitudes.

Recuerda vestir con respeto: hombros y rodillas cubiertos.

El contraste entre la espiritualidad de los templos y el tráfico de la ciudad es fascinante.

  • Admirar el Buda Reclinado en Wat Pho
  • Subir a la torre del Wat Arun
  • Explorar el recinto del Gran Palacio
  • Navegar por el río Chao Phraya
  • Recibir un masaje de pies tradicional

1.2. Playas de Koh Tao

Si te gusta el mar, Koh Tao en el Golfo de Tailandia es tu sitio en julio.

Es conocida mundialmente por ser uno de los lugares más baratos para sacarse el título de buceo.

Pero incluso si no buceas, sus calas son preciosas.

Alquilar una moto cuesta unos 5-7 euros al día y te da libertad para explorar playas como Freedom Beach o Shark Bay.

El agua es cristalina y llena de vida marina; con unas simples gafas de snorkel verás peces de colores y tortugas.

El ambiente es joven y relajado, ideal para desconectar.

Por las tardes, los bares de la playa Sairee ofrecen espectáculos de fuego y música.

Alojarse aquí es muy económico; hay bungalows sencillos por muy poco dinero.

Es una isla pequeña que se siente muy acogedora.

A pesar de ser turística, conserva rincones de paz absoluta.

Las puestas de sol sobre el mar son un ritual diario que no te puedes perder.

  • Hacer snorkel con tortugas y tiburones de arrecife
  • Relajarse en la arena blanca de Freedom Beach
  • Ver el atardecer en Sairee Beach
  • Recorrer la isla en moto alquilada
  • Tomar un batido de frutas tropicales

1.3. Comida callejera en Chinatown

Yaowarat Road, el barrio chino de Bangkok, se transforma por la noche en el mayor restaurante al aire libre del mundo.

Es una explosión de luces de neón, olores y gente.

Aquí puedes probar de todo: desde dim sum y sopas de fideos hasta marisco fresco a la parrilla.

Los precios son ridículos para la calidad que ofrecen.

No te pierdas los puestos recomendados por la Guía Michelin, que a veces son simples carritos en la acera.

El ambiente es caótico, ruidoso y caluroso, pero increíblemente divertido.

Probar el postre de mango con arroz pegajoso («mango sticky rice») es obligatorio.

Es una experiencia sensorial completa que define lo que es Bangkok.

Si eres valiente, puedes probar insectos fritos, aunque es más una atracción turística que algo local.

Cenar aquí es sumergirse en la vida real de la ciudad.

Lleva efectivo y muchas ganas de experimentar sabores nuevos.

  • Probar el famoso «mango sticky rice»
  • Cenar marisco fresco en la calle
  • Ver el caos de neones y tráfico
  • Buscar puestos con distinción Michelin
  • Disfrutar del ambiente nocturno vibrante

2. Marruecos: Exotismo a la vuelta de la esquina

Marruecos es la opción perfecta si quieres un choque cultural intenso sin pasar muchas horas en un avión.

En julio hace calor, sí, especialmente en ciudades de interior como Marrakech o Fez, donde se superan los 40 ºC.

Sin embargo, esto hace que los precios bajen y que hayan menos turistas.

Para combatir el calor, la costa atlántica (Essaouira, Agadir) o las montañas del Atlas son opciones maravillosas y frescas.

Los vuelos a Marruecos son baratísimos desde España, a menudo por menos de 50 euros.

Dormir en un Riad tradicional es una experiencia de lujo asequible; muchos tienen piscina interior para refrescarse.

La gastronomía marroquí es deliciosa y muy barata.

Marruecos es un país de contrastes, colores y hospitalidad desbordante.

Si buscas destinos baratos cercanos pero que se sientan lejanos, este es tu lugar.

Es ideal para una escapada de 5 a 7 días si no tienes tantas vacaciones.

Truco para ahorrar

Bebe siempre agua embotellada, pero cómprala en garrafas de 5 litros en quioscos locales para rellenar tu botella reutilizable.

Es mucho más barato y ecológico que comprar botellas pequeñas constantemente.

2.1. Plaza Jemaa el-Fnaa y Medina

Incluso con calor, la Plaza Jemaa el-Fnaa de Marrakech es un imán.

Durante el día puede ser sofocante, pero al atardecer cobra vida de una forma mágica.

Músicos, encantadores de serpientes y cientos de puestos de comida llenan el espacio.

Cenar un plato de calamares fritos o brochetas en los bancos compartidos cuesta unos 3-4 euros.

Perderse por los zocos de la Medina es una aventura de regateo y sentidos.

Las callejuelas estrechas y techadas protegen del sol y ofrecen frescor.

Es el lugar para comprar artesanía, cuero y especias a precios de risa (si sabes negociar).

Busca refugio en museos como el de Marrakech o la Madrasa de Ben Youssef, que son frescos y preciosos.

Por la noche, sube a una terraza para ver la plaza iluminada y disfrutar de la brisa.

El bullicio es intenso, pero es parte del encanto de la ciudad roja.

  • Ver el atardecer desde una terraza panorámica
  • Cenar barato en los puestos nocturnos
  • Beber zumo de naranja natural recién exprimido
  • Regatear en los laberínticos zocos
  • Visitar la Madrasa de Ben Youssef

2.2. Excursión al Valle de Ourika

Para escapar del calor de la ciudad, el Valle de Ourika en las montañas del Atlas es el refugio perfecto.

Está a solo una hora de Marrakech y la temperatura es mucho más agradable.

El paisaje es verde, con ríos y cascadas donde los locales van a refrescarse.

Muchos restaurantes colocan sus mesas y sofás literalmente dentro del río; comer con los pies en el agua fría es una experiencia genial.

Una excursión de un día puede costar unos 20-25 euros.

Podrás visitar casas bereberes tradicionales y ver cómo hacen el aceite de argán.

Caminar hasta las cascadas de Setti Fatma requiere un poco de esfuerzo, pero merece la pena.

Es un soplo de aire fresco y naturaleza.

Verás una cara diferente de Marruecos, más rural y tranquila.

Es ideal para desconectar del caos urbano.

No olvides llevar calzado cómodo si piensas subir a las cascadas.

  • Comer con los pies en el agua del río
  • Hacer senderismo hasta las cascadas
  • Visitar una cooperativa de aceite de argán
  • Disfrutar del frescor de las montañas
  • Conocer la cultura bereber local

2.3. Essaouira: La perla del Atlántico

Si prefieres playa, Essaouira es la escapada ideal desde Marrakech (a unas 3 horas en bus).

Es una ciudad costera amurallada con un aire bohemio y portugués.

Aquí la temperatura en julio es perfecta, rondando los 25 ºC gracias a los vientos alisios.

Pasear por su medina blanca y azul es relajante y menos agobiante que Marrakech.

El puerto pesquero es un espectáculo: puedes comprar pescado fresco recién traído y pedir que te lo cocinen allí mismo por muy poco dinero.

La playa es enorme y ventosa, ideal para pasear o hacer kitesurf.

Las murallas frente al mar, donde se rodó «Juego de Tronos», son impresionantes.

El ambiente es artístico, lleno de galerías y músicos gnawa.

Es el lugar perfecto para relajarse unos días y comer marisco barato.

El viaje en autobús (Supratours o CTM) es cómodo y barato (unos 8-10 euros).

Essaouira te enamorará con su calma y su luz.

  • Comer pescado fresco en el puerto
  • Pasear por las murallas históricas
  • Explorar la medina blanca y azul
  • Ver el atardecer sobre el Atlántico
  • Disfrutar de la brisa marina

3. Bali: El paraíso de los dioses (en su mejor momento)

Bali, en Indonesia, es una excepción en el sudeste asiático: julio es su estación seca y fresca.

Esto significa días soleados, cielos azules y nada de lluvia.

Aunque es temporada alta y los precios suben un poco, sigue siendo muy barato comparado con Europa o Estados Unidos.

Puedes alquilar una villa privada con piscina por 50-70 euros la noche o quedarte en «homestays» preciosas por 15 euros.

Comer en los «warungs» (restaurantes locales) cuesta entre 2 y 4 euros el plato.

Bali lo tiene todo: playas de surf, terrazas de arroz verde esmeralda, templos en acantilados y una cultura hindú única.

Los vuelos son la parte más cara, pero una vez allí, el dinero cunde muchísimo.

Es un destino muy romántico, así que si buscas dónde viajar barato en pareja, Bali es una apuesta segura.

El tráfico puede ser intenso, pero alquilar una moto (con cuidado) te da libertad total.

La energía de la isla, con sus ofrendas diarias y sonrisas, es contagiosa.

Truco para ahorrar

Evita los clubes de playa («beach clubs») de moda en Canggu o Seminyak para comer y beber, ya que tienen precios europeos.

Come en los warungs locales; la comida es más auténtica, picante y infinitamente más barata.

3.1. Ubud y las terrazas de arroz

Ubud es el corazón cultural y espiritual de la isla, rodeado de selva.

Las terrazas de arroz de Tegalalang son una postal viviente, aunque es mejor ir al amanecer para verlas sin gente.

El Monkey Forest (Bosque de los Monos) es divertido, pero cuidado con tus gafas de sol, ¡son ladrones expertos!

Ubud está lleno de templos, estudios de yoga y cafeterías veganas.

Pasear por el Campuhan Ridge Walk al atardecer es gratis y precioso.

Por las noches, puedes ver espectáculos de danza tradicional balinesa en el Palacio de Ubud por unos 6 euros.

Es el lugar perfecto para comprar artesanía y ropa en su mercado.

A pesar de la fama de «Comer, Rezar, Amar», Ubud mantiene su magia si te alejas de las calles principales.

Alquila una moto y piérdete por los arrozales de los alrededores.

La paz que se respira en los templos de agua cercanos, como Tirta Empul, es única.

  • Caminar por las terrazas de arroz de Tegalalang
  • Visitar el Bosque de los Monos Sagrado
  • Ver un espectáculo de danza Legong
  • Purificarse en el templo Tirta Empul
  • Recorrer el sendero de Campuhan

3.2. Templos y atardeceres en Uluwatu

El sur de la isla, la península de Bukit, tiene las mejores playas y acantilados.

El templo de Uluwatu está colgado al borde de un precipicio de 70 metros sobre el mar.

Es famoso por sus vistas y por el espectáculo de danza «Kecak» (danza del fuego) que se hace al atardecer.

Ver bailar a decenas de hombres cantando «chak-a-chak» con el sol poniéndose en el océano Índico es impresionante.

La entrada y el show cuestan unos 10 euros en total.

Las playas de esta zona, como Padang Padang o Bingin, son preciosas y surferas.

Bajar a ellas suele implicar muchas escaleras, pero el agua turquesa lo compensa.

Es una zona más tranquila y salvaje que Kuta o Seminyak.

Cenar pescado a la parrilla en la playa de Jimbaran de camino de vuelta es un clásico.

El ambiente surfero le da un rollo muy relajado a toda la zona.

  • Ver la danza Kecak al atardecer
  • Visitar el templo en el acantilado
  • Nadar en la playa de Padang Padang
  • Ver a los surfistas profesionales
  • Disfrutar de las vistas dramáticas del océano

3.3. Cascadas del norte

Para ver la Bali más salvaje, hay que ir al norte o centro de la isla.

Cascadas como Nungnung, Sekumpul o Gitgit son impresionantes fuerzas de la naturaleza rodeadas de jungla.

La entrada suele costar apenas 1 o 2 euros.

El camino para llegar a menudo implica bajar cientos de escalones, así que es un buen ejercicio.

Bañarse en las pozas naturales bajo una cascada gigante es revitalizante.

Esta zona está mucho menos masificada que el sur.

Puedes combinarlo con una visita al templo del lago, Pura Ulun Danu Bratan, que parece flotar en el agua.

El clima aquí es más fresco debido a la altitud.

Es la oportunidad perfecta para sacar fotos increíbles de naturaleza.

Lleva bañador y toalla, porque no te podrás resistir al agua.

  • Bañarse bajo cascadas gigantes
  • Hacer trekking por la jungla
  • Visitar el templo del lago Bratan
  • Sacar fotos de naturaleza espectaculares
  • Disfrutar del frescor de la montaña

4. Vietnam: Aventura, caos y belleza natural

Vietnam es uno de los países más baratos del mundo para viajar.

En julio hace calor y hay humedad, y puede llover, pero nada que impida disfrutar del viaje.

Es un país alargado, así que el clima varía: el centro (Hoi An, Hue) suele tener buen tiempo en julio.

Puedes cruzar el país en trenes nocturnos o autobuses cama por muy poco dinero.

Dormir en hoteles decentes cuesta desde 10-15 euros y comer una sopa «Pho» o un bocadillo «Banh Mi» cuesta menos de 2 euros.

Vietnam ofrece paisajes kársticos increíbles como la Bahía de Ha Long, ciudades coloniales y montañas de arrozales.

Es un destino vibrante, con un tráfico de motos loco pero fascinante.

La historia de la guerra está presente y es conmovedora visitar sus museos.

Si viajas con adolescentes, este destino es ideal; consulta dónde viajar con adolescentes para ver por qué Vietnam les encanta (aventura, caos y cultura joven).

La amabilidad de los vietnamitas te hará sentir como en casa.

Truco para ahorrar

Usa la aplicación «Grab» (el Uber del sudeste asiático) para moverte en moto-taxi por las ciudades.

Es baratísimo (céntimos de euro por trayecto), rápido y te evitas tener que regatear o ser timado por taxistas.

4.1. Crucero por la Bahía de Ha Long

Es una de las Maravillas Naturales del Mundo y con razón.

Miles de islas de piedra caliza emergen del agua esmeralda.

Hacer un crucero de 2 días y 1 noche es la actividad estrella.

Puedes encontrar opciones de gama media con comidas incluidas por unos 100-120 euros por persona.

Despertar en el barco rodeado de ese paisaje místico no tiene precio.

Las actividades suelen incluir kayak, visita a cuevas y clases de cocina a bordo.

Si tienes menos presupuesto, puedes hacer una excursión de un día desde Hanoi o ir a la isla de Cat Ba y tomar barcos locales más baratos.

Navegar entre los islotes es una experiencia de paz absoluta.

Aunque julio puede tener alguna tormenta, el paisaje con niebla también es precioso.

Es el icono de Vietnam que no puedes saltarte.

  • Navegar entre miles de islas kársticas
  • Hacer kayak en aguas tranquilas
  • Visitar cuevas iluminadas impresionantes
  • Dormir en un barco tradicional
  • Ver amanecer en la cubierta

4.2. Hoi An: La ciudad de los farolillos

Hoi An es la ciudad más bonita de Vietnam y en julio el clima en el centro del país suele ser bueno.

Su casco antiguo, patrimonio de la UNESCO, está lleno de casas amarillas, flores y, por la noche, miles de farolillos de seda iluminados.

Es famosa por sus sastres; puedes hacerte un traje o vestido a medida por 30-50 euros en 24 horas.

La comida aquí es espectacular, con platos únicos como el «Cao Lau».

Alquila una bicicleta y ve a la playa de An Bang, que está a solo 4 km.

Pasear por el río de noche y soltar una vela de papel al agua es muy turístico pero bonito.

Es una ciudad peatonal (en el centro), lo que es un alivio tras el caos de Hanoi.

El ambiente es romántico y tranquilo.

Es el lugar perfecto para quedarse unos días y disfrutar.

  • Pasear por las calles iluminadas con farolillos
  • Hacerse ropa a medida barata
  • Ir en bici a la playa cercana
  • Probar la gastronomía local única
  • Cruzar el Puente Cubierto Japonés

4.3. El caos delicioso de Hanoi

La capital, Hanoi, es una experiencia intensa.

Cruzar la calle es un deporte de riesgo, pero te acostumbras.

El Barrio Antiguo (Old Quarter) es un laberinto de calles dedicadas a gremios.

Sentarse en taburetes diminutos a tomar una «Bia Hoi» (cerveza fresca) cuesta apenas 20 céntimos de euro.

Prueba el «Egg Coffee» (café con huevo), una delicia cremosa típica de aquí.

Visita el Mausoleo de Ho Chi Minh y el Templo de la Literatura.

La vía del tren que pasa rozando las casas (Train Street) es un sitio famoso para fotos, aunque a veces cierran el acceso por seguridad.

Hanoi es ruidosa, vibrante y muy auténtica.

Es la puerta de entrada al país y una inmersión total en su cultura.

La comida callejera aquí es posiblemente la mejor del mundo.

  • Beber cerveza «Bia Hoi» por céntimos
  • Probar el famoso café con huevo
  • Perderse por el Barrio Antiguo
  • Ver el espectáculo de marionetas de agua
  • Comer un Banh Mi auténtico

5. Túnez: Mediterráneo, historia y dunas

Túnez es el gran olvidado del Mediterráneo, pero es una joya para viajar barato en julio.

Ofrece playas de arena blanca similares a las de las islas griegas o Baleares, pero a una fracción del precio.

Los paquetes de «todo incluido» en zonas como Hammamet o Sousse son increíblemente económicos.

Pero Túnez es más que playa: tiene ruinas romanas espectaculares (Cartago, El Djem) y puertas al desierto del Sahara.

Llegar es rápido y barato desde Europa.

Julio es caluroso, perfecto para la vida de playa y piscina.

Comer fuera es muy barato y la gente es amable y acogedora.

Es un país seguro que está recuperando su turismo con fuerza.

Si buscas destinos baratos de playa, Túnez compite en calidad con cualquiera y gana en precio.

La mezcla de azul turquesa y blanco de sus pueblos costeros te enamorará.

Truco para ahorrar

Los taxis amarillos son muy baratos, pero exige siempre que pongan el taxímetro («compteur»).

Si se niegan, bájate y busca otro, hay muchos.

Un trayecto urbano no debería costar más de 2-3 euros.

5.1. Sidi Bou Said

Conocido como el Santorini de África, este pueblo es una maravilla de casas blancas y puertas azules colgado sobre el mar.

Pasear por sus calles empedradas es gratis y precioso.

Las buganvillas fucsias contrastan con el blanco y azul, creando rincones de foto perfectos.

Tómate un té con piñones en el famoso «Café des Délices»; aunque es un poco más caro por las vistas, el panorama de la bahía de Túnez lo vale.

Está muy cerca de la capital y de las ruinas de Cartago, accesible en el tren ligero TGM por céntimos.

Es un lugar turístico, pero conserva un encanto artístico innegable.

Compra alguna jaula de pájaros decorativa, típica de aquí, como souvenir.

Es el rincón más fotogénico del país.

Ideal para pasar una tarde tranquila viendo el mar.

  • Sacar fotos de las casas blancas y azules
  • Tomar té con piñones con vistas al mar
  • Comprar artesanía local
  • Probar el «bambalouni» (rosquilla dulce)
  • Disfrutar del ambiente mediterráneo

5.2. Ruinas de Cartago y El Djem

Túnez respira historia.

Las ruinas de la antigua Cartago, enemiga de Roma, están dispersas cerca del mar.

Las Termas de Antonino son impresionantes por su tamaño.

La entrada combinada a varios sitios arqueológicos cuesta unos 4 euros.

Si puedes viajar un poco hacia el sur, el anfiteatro de El Djem es espectacular.

Es el coliseo romano mejor conservado de África y es enorme.

Pasear por sus gradas y subterráneos casi en soledad es una experiencia que en Roma sería imposible.

Es un viaje al pasado glorioso de la región.

Para los amantes de la historia, Túnez es un parque temático al aire libre.

  • Explorar las termas romanas frente al mar
  • Visitar el impresionante coliseo de El Djem
  • Conocer la historia de Aníbal
  • Ver mosaicos romanos en el Museo del Bardo
  • Caminar por ruinas milenarias sin multitudes

5.3. Playas de Hammamet o Djerba

Para el relax total, las zonas turísticas de Hammamet o la isla de Djerba son ideales.

Arena fina, agua cálida y sol garantizado.

Muchos hoteles ofrecen régimen de todo incluido a precios que en España solo pagarías por el alojamiento.

Djerba tiene un aire más isleño y tradicional, con palmeras y arquitectura única.

Aquí puedes practicar deportes acuáticos como motos de agua o paralling por mucho menos dinero que en Europa.

Es el descanso que te mereces.

Alternar playa con baños en la piscina del hotel es el plan perfecto para julio.

No olvides la crema solar, el sol africano es fuerte.

  • Relajarse en tumbonas bajo sombrillas
  • Disfrutar de hoteles con todo incluido
  • Practicar deportes acuáticos baratos
  • Bañarse en aguas cálidas y tranquilas
  • Desconectar del mundo en la playa

6. Colombia: Ritmo, café y biodiversidad

Colombia está de moda y es uno de los países con mejor relación calidad-precio de Sudamérica.

Aunque está lejos, el coste de vida para un turista es muy bajo.

Julio es un mes estupendo, ya que es temporada seca en la zona de los Andes y tiene un clima veraniego en la costa caribeña.

Puedes encontrar menús del día («corrientazo») por 2-3 euros y alojamiento excelente por 20-30 euros.

Desde la vibrante Bogotá hasta las playas del Parque Tayrona, el país es pura diversidad.

La calidez de los colombianos es legendaria.

Es un destino que combina naturaleza exuberante, ciudades coloniales y una cultura musical contagiosa.

Si buscas algo diferente a Europa, aquí encontrarás aventura y sabor.

Consulta destinos baratos en Europa si prefieres no cruzar el charco, pero te aseguro que Colombia vale las horas de vuelo.

Truco para ahorrar

Los vuelos internos en Colombia son muy baratos si usas aerolíneas «low cost» locales.

Reservar con un poco de antelación te permite cruzar el país por 20-30 euros el trayecto, ahorrando mucho tiempo de autobús.

6.1. Cartagena de Indias

Cartagena es la joya colonial del Caribe.

Su ciudad amurallada es de una belleza arrebatadora, con balcones de madera llenos de flores y fachadas de colores.

Caminar por sus calles al atardecer es mágico.

Es cierto que es la ciudad más cara de Colombia, pero sigue siendo asequible para el bolsillo europeo.

Come una «arepa de huevo» en un puesto callejero y bebe una limonada de coco para refrescarte.

El barrio de Getsemaní, justo fuera de la muralla, es más bohemio, grafitero y barato para salir de noche.

Desde aquí puedes hacer excursiones a las Islas del Rosario para encontrar playas de agua cristalina, ya que las de la ciudad no son las mejores.

El calor es húmedo y tropical, perfecto para el ambiente caribeño.

Es una ciudad de postal que enamora a primera vista.

  • Pasear por las murallas al atardecer
  • Explorar el colorido barrio de Getsemaní
  • Hacer una excursión a Islas del Rosario
  • Probar la limonada de coco
  • Sacar fotos de las palenqueras con frutas

6.2. Eje Cafetero

Para ver el verde infinito, viaja al Eje Cafetero (Salento, Filandia).

El Valle de Cocora es famoso por sus palmas de cera, las más altas del mundo, que crean un paisaje surrealista.

Hacer una ruta de senderismo aquí es gratis (o muy barato por el transporte en Jeeps Willy).

Visitar una finca cafetera es obligatorio; aprenderás todo sobre el café y probarás uno de los mejores del mundo.

Los pueblos son coloridos y tranquilos, con una arquitectura paisa encantadora.

El clima es primaveral y fresco, un alivio tras el calor de la costa.

Dormir en una hacienda cafetera es una experiencia relajante y auténtica.

La gente aquí es especialmente amable y pausada.

Es el corazón rural de Colombia.

  • Caminar entre palmas gigantes en Cocora
  • Hacer un tour de café en una finca
  • Visitar el colorido pueblo de Salento
  • Montar en un Jeep Willy tradicional
  • Beber el café más fresco posible

6.3. Parque Tayrona

Donde la selva se encuentra con el mar Caribe.

El Parque Tayrona ofrece algunas de las playas más salvajes y bonitas del continente, como Cabo San Juan.

Para llegar hay que caminar por senderos de selva (unas 2 horas), viendo monos y naturaleza.

Puedes dormir dentro del parque en hamacas o tiendas de campaña por unos 10-15 euros.

Es una aventura de contacto total con la naturaleza.

El mar puede ser bravo en algunas zonas, así que báñate solo donde esté permitido (La Piscina).

Dormir escuchando el sonido del mar y la selva es inolvidable.

Lleva repelente de mosquitos y agua, dentro es más caro.

Es un lugar sagrado para los indígenas locales y se siente una energía especial.

  • Hacer senderismo por la selva tropical
  • Bañarse en playas vírgenes caribeñas
  • Dormir en hamaca frente al mar
  • Ver monos y fauna salvaje
  • Disfrutar de la desconexión total

7. Riviera Maya: Caribe, cenotes y ruinas mayas

México siempre es una buena idea, y la Riviera Maya ofrece una combinación increíble de cultura y relax.

Julio es caluroso y húmedo, y es temporada de sargazo (algas) a veces, pero también hay ofertas increíbles.

Además, los cenotes (piscinas naturales de agua dulce) son la alternativa perfecta si la playa tiene algas.

La comida mexicana es Patrimonio de la Humanidad: tacos al pastor por 1 euro son la norma en los pueblos.

Moverse en «colectivos» (furgonetas compartidas) a lo largo de la carretera principal cuesta apenas 1-2 euros y te deja en cualquier playa o cenote.

Puedes elegir entre el lujo de los resorts o el ambiente hippie-chic de Tulum (aunque este último se ha encarecido).

Si viajas con bebés, los hoteles «todo incluido» facilitan mucho la vida; mira dónde viajar con bebés para más detalles.

Explorar las ruinas mayas frente al mar es único.

Es un destino fácil, divertido y delicioso.

Truco para ahorrar

Paga siempre en pesos mexicanos (MXN), no en dólares ni euros.

El tipo de cambio que aplican en tiendas y restaurantes suele ser muy desfavorable.

Saca dinero de cajeros automáticos (ATM) de bancos oficiales.

7.1. Bañarse en Cenotes

Los cenotes son cuevas o pozas de agua dulce cristalina únicas en la península de Yucatán.

Hay miles: abiertos, subterráneos, semiabiertos...

La entrada suele costar entre 5 y 15 euros dependiendo de la popularidad.

Cenotes como el Gran Cenote, Dos Ojos o Azul son espectaculares para hacer snorkel.

El agua está fresca, lo que es glorioso en el calor de julio.

La luz que entra en las cuevas crea efectos azules mágicos.

Es una experiencia mucho más especial que una simple piscina.

Lleva gafas de bucear, verás formaciones rocosas y peces.

Evita usar crema solar y repelente antes de entrar para proteger el ecosistema delicado.

  • Nadar en aguas dulces cristalinas
  • Hacer snorkel en cuevas subterráneas
  • Refrescarse del calor tropical
  • Sacar fotos subacuáticas increíbles
  • Saltar desde plataformas naturales

7.2. Ruinas de Tulum y Chichén Itzá

No puedes irte sin ver el legado maya.

Las ruinas de Tulum están situadas sobre un acantilado frente al mar Caribe; la vista es icónica.

La entrada es barata (unos 4-5 euros), pero ve temprano o al atardecer para evitar el sol abrasador y las masas.

Chichén Itzá, una de las Nuevas Maravillas del Mundo, está más lejos (a unas 2 horas), pero es imprescindible.

Ver la pirámide de Kukulcán impone respeto.

Si quieres algo menos concurrido, las ruinas de Cobá permiten alquilar bicis para recorrerlas entre la selva.

La historia de esta civilización es fascinante.

Combina cultura por la mañana y playa por la tarde.

  • Ver templos mayas frente al mar turquesa
  • Visitar la pirámide de Chichén Itzá
  • Recorrer las ruinas de Cobá en bici
  • Aprender sobre la cultura maya
  • Observar iguanas entre las piedras antiguas

7.3. Playa del Carmen y Quinta Avenida

Playa del Carmen es el punto medio perfecto.

Su Quinta Avenida es una calle peatonal interminable llena de tiendas, bares y restaurantes.

Por la noche el ambiente es vibrante.

Aquí puedes encontrar comida barata si te alejas dos calles de la Quinta.

La playa es accesible y animada, con clubes de playa para tomar algo.

Desde aquí salen los ferrys a la isla de Cozumel, un paraíso del buceo.

Es una base cómoda para explorar toda la región.

Disfruta de unos tacos y una cerveza fría viendo pasar a gente de todo el mundo.

  • Pasear por la animada Quinta Avenida
  • Comer tacos auténticos y baratos
  • Tomar algo en un club de playa
  • Ir en ferry a Cozumel
  • Disfrutar de la vida nocturna

Preguntas frecuentes sobre grandes viajes baratos en julio

Dar el salto a otro continente genera dudas, especialmente si buscas ajustar el presupuesto al máximo.

Aquí quedan resueltas las inquietudes más comunes para que viajes con tranquilidad y sin sorpresas.

¿El monzón o las lluvias arruinarán mi viaje a Asia?

Rotundamente no.

En países como Tailandia o Vietnam, el monzón suele significar un chaparrón intenso de una hora (normalmente por la tarde), y luego vuelve a salir el sol.

No suele llover todo el día sin parar.

Además, la lluvia refresca el ambiente y hace que los paisajes estén de un verde espectacular.

Si quieres evitar la lluvia a toda costa, elige Bali, donde julio es estación seca.

¿Es seguro comer en los puestos callejeros?

Sí, y es la mejor forma de ahorrar y conocer la cultura real.

La regla de oro es ir donde veas a mucha gente local comiendo (colas o mesas llenas); eso garantiza que la comida es fresca y hay mucha rotación.

Evita el agua del grifo y las frutas ya peladas si no están envasadas.

Comer alimentos cocinados a fuego fuerte delante de ti (wok, parrilla) es muy seguro.

¿Necesito vacunas especiales para estos destinos?

Depende del país concreto y de tu historial médico.

Para destinos como el Sudeste Asiático o zonas tropicales de América, se suelen recomendar vacunas básicas como la Hepatitis A o la Fiebre Tifoidea.

Lo mejor es pedir cita en tu Centro de Vacunación Internacional con al menos dos meses de antelación para que te asesoren.

Y no olvides llevar siempre un buen repelente de mosquitos fuerte.

¿Con cuánta antelación debo comprar los vuelos?

Para viajar en julio a larga distancia, cuanto antes, mejor.

Lo ideal es empezar a buscar en enero y comprarlos entre febrero y marzo.

Si esperas a junio, los precios pueden duplicarse fácilmente.

Usa comparadores y activa alertas de precios para cazar la oferta en el momento justo; ser flexible con las fechas de salida ayuda mucho.

Conclusión: El mundo es tuyo este julio

Viajar barato en julio fuera de Europa no solo es posible, sino que es una experiencia enriquecedora que te abre la mente.

Ya sea bajo la lluvia refrescante de Tailandia, en las playas de Túnez o explorando la selva de Colombia.

Estos destinos te ofrecen mucho más por tu dinero: mejor alojamiento, comida increíble y aventuras que recordarás siempre.

No tengas miedo a salir de la zona de confort.

Con un poco de planificación y espíritu aventurero, este verano de 2026 puede ser el viaje de tu vida sin gastar demasiado.

Elige tu destino, prepara la mochila y ¡lánzate a explorar!

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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