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Escapadas inolvidables para saber dónde viajar barato en febrero

Febrero es el mes secreto para los viajeros inteligentes: precios bajos, menos turistas y destinos espectaculares que van desde el calor de las islas hasta el encanto imperial europeo. Aprovecha la temporada baja para descubrir lugares únicos sin grandes gastos.

Dónde viajar barato en febrero 2026: 7 destinos increíbles
  • Ahorro garantizado : Aprovecha la temporada baja para encontrar vuelos y hoteles hasta un 50% más baratos que en otras fechas.
  • Variedad de climas : Elige entre huir del frío en Canarias y el sur de España o disfrutar del encanto invernal de las capitales europeas.
  • Sin masificaciones : Visita monumentos icónicos, museos y atracciones turísticas con tranquilidad, sin colas y a tu propio ritmo.
Sonia Villegas Sonia P. Villegas
Act. 15-01-2026👁️ 84 lecturas

¿Te estás preguntando dónde viajar barato en febrero para huir de la rutina?

Febrero es uno de los mejores meses para encontrar chollos, ya que la temporada alta de Navidad ha pasado y la Semana Santa aún queda lejos.

Es el momento perfecto para descubrir ciudades europeas con encanto, disfrutar de un anticipo de la primavera en el sur o vivir el exotismo sin irte muy lejos.

Además, es el mes de los carnavales y de San Valentín, así que las excusas para hacer la maleta sobran.

En este artículo te presento destinos donde tu dinero cunde más, sin renunciar a vivir experiencias increíbles.

El clima en Europa sigue siendo frío, pero eso significa menos turistas y precios de alojamiento por los suelos.

Si buscas calor, el sur de España o las islas cercanas te ofrecen temperaturas de 18-22 ºC que son una gloria.

Viajar en febrero es sinónimo de inteligencia financiera: puedes encontrar vuelos por Europa desde 30 euros y hoteles de 4 estrellas a precio de hostal.

Si te interesa explorar el continente, aquí tienes más ideas sobre destinos baratos en Europa en febrero.

Salir desde España es muy sencillo gracias a las conexiones low cost desde Madrid, Barcelona, Málaga o Valencia.

En cuanto al alojamiento, febrero te permite darte caprichos: una noche en un riad o en un hotel boutique puede salirte por unos 50-70 euros.

Las actividades también suelen ser más baratas o tener menos colas, lo que se agradece muchísimo para visitar museos o atracciones.

Para comer, disfrutarás de la gastronomía local de invierno, con platos de cuchara y precios que rondan los 10-15 euros por menú.

¡Así que prepara la maleta, porque febrero viene cargado de viajes!

Consejos prácticos para viajar barato en febrero sin imprevistos

Viajar en temporada baja tiene muchas ventajas, pero requiere un poco de preparación para que todo salga redondo.

El clima puede ser variable y algunos horarios pueden cambiar, así que es bueno ir prevenido.

Aquí tienes tres claves para exprimir tu presupuesto al máximo.

Flexibilidad con las fechas

Si puedes volar entre semana, te ahorrarás un buen pico.

Los vuelos de martes a jueves suelen ser mucho más económicos que los de fin de semana.

Usa comparadores y activa alertas de precios para cazar la mejor oferta en el momento justo.

Ropa por capas: tu mejor aliada

En febrero el tiempo cambia rápido: puedes pasar de un sol radiante al frío en cuestión de horas.

Llevar ropa térmica ligera y capas que puedas ponerte y quitarte te salvará de pasar frío o calor innecesario.

Además, te ahorras facturar maleta si aprendes a optimizar el espacio con prendas versátiles.

Aprovecha los eventos locales

Febrero es mes de Carnaval en muchos sitios, y es un espectáculo gratuito que no te puedes perder.

Infórmate de la agenda cultural de tu destino, porque a menudo hay desfiles o conciertos al aire libre que son gratis.

Es la mejor forma de sumergirte en la cultura local sin gastar un euro extra.

  • Viaja entre semana para encontrar vuelos ganga
  • Viste por capas para adaptarte al clima
  • Busca actividades gratuitas de Carnaval
  • Reserva alojamientos con cancelación gratuita
  • Revisa los horarios de invierno de los museos

1. Lanzarote: Volcanes y tranquilidad bajo el sol

Si necesitas vitamina D pero no quieres irte al Caribe, Lanzarote es tu destino ideal en febrero.

La isla ofrece un paisaje lunar único, playas tranquilas y una temperatura primaveral que ronda los 22 ºC.

Es el refugio perfecto para olvidarse del abrigo y disfrutar del aire libre sin sudar.

Aquí puedes explorar el Parque Nacional de Timanfaya o relajarte en calas escondidas.

El clima es suave y seco, aunque puede haber algo de viento, lo que es genial si te gusta el surf.

Los precios en febrero son muy competitivos: comer pescado fresco te saldrá por unos 15-20 euros y alquilar un coche es barato.

Volar a Lanzarote es fácil y económico desde la península.

Hay vuelos directos desde Madrid o Barcelona que suelen rondar los 50-80 euros si reservas con antelación.

Una vez allí, un coche de alquiler por 25 euros al día te da libertad total para recorrer la isla.

Para dormir, encontrarás apartamentos con encanto por 60 euros la noche o hoteles con piscina por 80-100 euros.

Busca alojamiento en Playa Blanca o Puerto del Carmen para tener servicios a mano.

Lanzarote es mucho más que playa: es arte, naturaleza y gastronomía.

Si buscas más opciones costeras, echa un vistazo a estos destinos baratos de playa en febrero.

Febrero es también época de Carnaval, uno de los más auténticos y divertidos de Canarias.

Truco para ahorrar

Compra el bono turístico de los Centros de Arte, Cultura y Turismo (CACT).

Incluye la entrada a Jameos del Agua, Timanfaya y Cueva de los Verdes, ahorrándote hasta un 20% respecto a las entradas sueltas.

1.1. Timanfaya y la ruta de los volcanes

Visitar el Parque Nacional de Timanfaya es como viajar a Marte sin salir de España.

Los paisajes volcánicos de colores ocres y negros te dejarán con la boca abierta.

Es una experiencia imprescindible y muy fotogénica.

La entrada general cuesta 12 euros e incluye un tour en autobús por la Ruta de los Volcanes, donde te explican todo.

Si vas con el bono turístico, ya lo tienes incluido.

No puedes recorrerlo por libre en tu coche por conservación, así que el bus es la opción.

El clima en el parque puede ser ventoso, así que lleva una chaqueta ligera aunque haga sol.

Ver las demostraciones geotérmicas, donde el agua se convierte en vapor al instante, es un espectáculo brutal.

Para comer, el restaurante El Diablo dentro del parque cocina carne con el calor del volcán.

Un plato principal cuesta unos 15-18 euros y la experiencia de comer sobre un volcán lo vale.

Es un plan que combina ciencia y naturaleza de forma espectacular.

Intenta ir a primera hora (9:30 h) para evitar las colas de los autobuses turísticos.

Sentir el calor de la tierra bajo tus pies es algo que recordarás siempre.

  • Haz la ruta en bus por los volcanes
  • Mira los géiseres artificiales en directo
  • Come pollo asado al calor volcánico
  • Ve temprano para evitar aglomeraciones
  • Saca fotos del contraste de colores

1.2. Jameos del Agua y Cueva de los Verdes

El legado de César Manrique está por toda la isla, y estos dos sitios son sus joyas.

Los Jameos del Agua es un tubo volcánico transformado en un auditorio y piscina natural de ensueño.

La Cueva de los Verdes te lleva a las entrañas de la tierra en un recorrido mágico.

La entrada a cada uno ronda los 10 euros, pero con el bono ahorras bastante.

Están muy cerca uno del otro, al norte de la isla, así que puedes verlos en la misma mañana.

Dentro de la cueva la temperatura es constante y agradable.

En los Jameos, busca los cangrejos ciegos en el lago interior, son únicos en el mundo.

El diseño de Manrique integra el arte con la naturaleza de una forma que transmite mucha paz.

Para tomar algo, la cafetería de los Jameos es preciosa y un café cuesta unos 2-3 euros.

Son visitas tranquilas, ideales para disfrutar sin prisas.

La iluminación en la Cueva de los Verdes crea efectos ópticos que te sorprenderán.

Es cultura y geología unidas de forma magistral.

  • Busca los cangrejos albinos en los Jameos
  • Descubre el secreto de la Cueva de los Verdes
  • Admira la arquitectura de César Manrique
  • Toma un café en un entorno único
  • Disfruta del silencio y la acústica

1.3. Playas del Papagayo: relax total

Si buscas las mejores playas de la isla, tienes que ir al sur, a la Costa del Papagayo.

Son calas de arena dorada y aguas turquesas protegidas del viento, perfectas para febrero.

Aquí puedes bañarte, tomar el sol o hacer snorkel en un entorno virgen.

Para entrar con el coche hay que pagar unos 3 euros por vehículo, ya que es zona protegida.

El camino es de tierra, pero se puede transitar despacio con cualquier coche.

Lleva agua y comida, porque solo hay un par de chiringuitos y suelen estar llenos.

El agua puede estar fresca (unos 19 ºC), pero el sol se siente de maravilla.

Es el lugar ideal para desconectar del mundo y leer un libro con el sonido del mar.

Desde los acantilados las vistas a Fuerteventura son espectaculares.

Puedes pasar el día entero saltando de cala en cala, cada una más bonita que la anterior.

Un día aquí te recarga las pilas al cien por cien.

  • Báñate en aguas cristalinas y tranquilas
  • Haz snorkel y ve peces de colores
  • Camina por los senderos entre calas
  • Lleva un picnic para comer en la arena
  • Disfruta del atardecer sobre el mar

2. Budapest: Balnearios y encanto imperial low cost

Budapest en febrero es fría, sí, pero es una ciudad mágica y, sobre todo, increíblemente barata.

La capital húngara te ofrece palacios grandiosos, una historia fascinante y una vida nocturna única.

Y lo mejor: combatir el frío sumergiéndote en sus famosos baños termales calientes al aire libre.

El clima ronda los 0-5 ºC, así que abrigo y gorro son obligatorios, pero la belleza de la ciudad lo compensa.

Los precios son un regalo: una jarra de cerveza cuesta 2 euros y comer en un restaurante, unos 10-12 euros.

Volar a Budapest en febrero es un chollo.

Encuentras vuelos desde Madrid o Barcelona por 30-60 euros ida y vuelta.

El transporte público funciona de maravilla y un abono de varios días es muy barato.

Para alojarte, puedes dormir en hoteles de 4 estrellas céntricos por 50-60 euros la noche, un lujo impensable en otras capitales.

Busca en la zona de Pest, cerca de la Basílica o el barrio judío, para tenerlo todo a mano.

Budapest se divide en Buda (histórica y alta) y Pest (plana y vibrante).

Pasear por el Bastión de los Pescadores con la neblina invernal es una estampa de cuento.

Es un destino top para una escapada urbana económica y diferente.

Truco para ahorrar

Cambia dinero en la ciudad, nunca en el aeropuerto.

Busca casas de cambio en el centro con el cartel «No Commission» o usa tarjetas tipo Revolut para pagar al cambio real.

2.1. Relax en los Baños Széchenyi

Ir a Budapest y no bañarse en Széchenyi es un delito.

Imagínate estar en una piscina a 38 ºC mientras fuera hace frío o incluso nieva.

Es una de las experiencias más placenteras que puedes vivir en invierno.

La entrada cuesta unos 25-30 euros y te da acceso todo el día a sus piscinas interiores y exteriores.

Lleva chanclas y toalla propia para no tener que alquilarlas y ahorrarte un dinero.

El edificio amarillo neobarroco es espectacular y el ambiente es muy relajado.

Por la mañana suele haber menos gente que al atardecer.

Además de las piscinas, hay saunas y baños de vapor que te dejarán nuevo.

Es el plan perfecto para descansar las piernas después de caminar.

A veces organizan fiestas nocturnas («Sparties») los fines de semana, por si buscas marcha.

Saldrás de allí flotando y con las pilas cargadas para seguir turisteando.

  • Báñate en la piscina exterior con vapor
  • Juega al ajedrez en el agua con locales
  • Lleva tu propia toalla y chanclas
  • Prueba las saunas de diferentes temperaturas
  • Disfruta de la arquitectura del balneario

2.2. Ruta por los Ruin Bars

El barrio judío de Budapest esconde los famosos «Ruin Bars», bares montados en edificios abandonados.

Szimpla Kert es el más famoso, con una decoración ecléctica y un ambiente brutal.

Es el sitio perfecto para tomar algo barato y ver el lado alternativo de la ciudad.

La entrada suele ser gratis (salvo eventos especiales) y las bebidas son muy económicas.

Puedes tomar una cerveza por 2-3 euros o probar un chupito de Palinka, el licor local.

Cada habitación tiene una temática distinta, desde una bañera hasta un coche antiguo.

Es un laberinto de curiosidades que te atrapará.

Incluso si no bebes alcohol, merece la pena entrar solo para verlo y sacar fotos.

Por la tarde es más tranquilo; por la noche se llena de vida y música.

Comer algo rápido en los puestos de comida callejera de al lado (Karaván) completa la noche perfecta.

  • Visita Szimpla Kert, el pionero
  • Prueba un chupito de Palinka
  • Explora las decoraciones locas de cada sala
  • Come algo en el mercado Karaván
  • Disfruta del ambiente joven y alternativo

2.3. El Parlamento y el Bastión de los Pescadores

El Parlamento de Hungría es uno de los edificios más bonitos del mundo, sobre todo iluminado de noche.

Pasear por la orilla del Danubio y verlo reflejado en el agua es gratis y mágico.

Al otro lado del río, el Bastión de los Pescadores ofrece las mejores vistas panorámicas de la ciudad.

Subir al Bastión es gratuito en gran parte de sus zonas, especialmente en invierno.

Desde allí verás el Parlamento en todo su esplendor, perfecto para fotos de postal.

Cerca está la Iglesia de Matías, con su tejado de colores que destaca en días grises.

Cruzar el Puente de las Cadenas (si está abierto, ya que a veces lo reforman) es otro clásico.

Si quieres entrar al Parlamento, reserva con semanas de antelación, cuesta unos 10 euros para ciudadanos UE.

Es un paseo lleno de historia y belleza arquitectónica.

Termina con un pastel «chimenea» (Kürtőskalács) caliente en un puesto callejero por 3 euros.

  • Admira el Parlamento desde la orilla opuesta
  • Sube al Bastión de los Pescadores
  • Saca la foto perfecta del Danubio
  • Prueba un dulce local caliente
  • Visita la Iglesia de Matías por fuera

3. Sevilla: Color y tapas sin el calor de verano

Sevilla tiene un color especial, y en febrero ese color es aún más disfrutable sin los 40 grados del verano.

La capital andaluza ofrece cultura, alegría y una gastronomía para chuparse los dedos.

Es el momento ideal para pasear por sus calles con una temperatura agradable de 16-20 ºC.

Podrás visitar el Real Alcázar o la Catedral sin las colas interminables de temporada alta.

Los precios son moderados: tapear es un arte y una forma barata de comer bien por 15 euros.

Llegar es comodísimo con el AVE desde Madrid o vuelos directos desde muchas ciudades.

Vuelos a Sevilla se encuentran desde 40 euros.

La ciudad se recorre genial a pie o en tranvía.

Para dormir, hay hostales con patio andaluz desde 40 euros o hoteles céntricos por 70-90 euros.

El barrio de Santa Cruz o Triana son las mejores zonas para empaparse del ambiente.

Sevilla en febrero huele a azahar incipiente y se vive con calma.

Si quieres explorar más opciones nacionales, revisa estos destinos baratos en España en febrero.

Es una escapada cercana, segura y llena de vida que te recargará de energía positiva.

Truco para ahorrar

Los lunes, muchas visitas son gratuitas en horario de tarde.

El Real Alcázar, la Catedral y la Torre del Oro tienen franjas de entrada libre; resérvalas online con tiempo (solo pagas 1€ de gestión).

3.1. Plaza de España y Parque de María Luisa

La Plaza de España es, posiblemente, la plaza más bonita del país.

Pasear por su hemiciclo, ver los bancos de azulejos de cada provincia y escuchar una guitarra flamenca de fondo es gratis.

Puedes alquilar una barquita para remar por el canal por unos 6 euros, un planazo romántico o divertido.

Justo al lado está el Parque de María Luisa, un pulmón verde precioso.

Es ideal para un picnic o simplemente sentarse a leer bajo los árboles.

En febrero se está de lujo al sol en sus bancos.

Es un lugar lleno de rincones secretos, glorietas y fuentes.

Los niños pueden correr a sus anchas y tú disfrutar de la arquitectura regionalista.

No te pierdas la Glorieta de Bécquer, un sitio muy especial.

Es el corazón verde de Sevilla y una parada obligatoria para desconectar del asfalto.

  • Busca el banco de tu provincia y hazte foto
  • Rema en barca por la «Venecia sevillana»
  • Pasea entre árboles exóticos en el parque
  • Disfruta de espectáculos callejeros de flamenco
  • Descansa al sol en una glorieta

3.2. Tapeo por Triana

Cruzar el puente de Triana es entrar en otra dimensión de Sevilla.

Este barrio tiene solera, cerámica y, sobre todo, bares de tapas auténticos.

La calle Betis ofrece vistas al río, pero callejeando encontrarás los sitios más castizos y baratos.

Prueba el pescaíto frito, las espinacas con garbanzos o un montadito de pringá.

Una tapa y una caña pueden salirte por 3,50-4 euros.

El ambiente es inmejorable, con gente en la calle y mucha vida local.

Visita el Mercado de Triana, construido sobre las ruinas del castillo de San Jorge, para ver el producto fresco.

Allí también puedes comer en pequeños puestos a muy buen precio.

Triana se siente como un pueblo dentro de la ciudad.

Es la experiencia gastronómica real, lejos de las trampas para turistas.

  • Cruza el puente y admira las vistas
  • Prueba el adobo sevillano en un bar
  • Visita el Mercado de Triana
  • Callejea buscando talleres de cerámica
  • Disfruta del ambiente local y ruidoso

3.3. Real Alcázar: historia de película

El Real Alcázar es un palacio que te dejará sin palabras, mezcla de culturas islámica, gótica y renacentista.

Ha sido escenario de «Juego de Tronos», lo que le da un punto extra de emoción.

Sus jardines son una maravilla, con pavos reales y fuentes que relajan el alma.

La entrada general son 13,50 euros, pero merece cada céntimo.

Recuerda buscar la entrada gratuita de los lunes si quieres ahorrar.

Perderse por sus patios llenos de detalles geométricos es un viaje en el tiempo.

En febrero, los jardines empiezan a florecer y no hace el calor sofocante que impide disfrutarlos en verano.

Dedícale al menos dos o tres horas para verlo con calma.

Es una visita cultural top que gusta a todo el mundo.

Sal del Alcázar y piérdete luego por las callejuelas del Barrio de Santa Cruz.

  • Admira los detalles del Patio de las Doncellas
  • Pasea por los jardines llenos de naranjos
  • Busca las localizaciones de tus series favoritas
  • Reserva entrada online para no hacer cola
  • Disfruta de la mezcla de arquitecturas

4. Oporto: Vino, azulejos y aire bohemio

Oporto es la escapada perfecta: cercana, barata y con un encanto nostálgico que enamora.

Esta ciudad portuguesa es famosa por sus vinos, sus puentes y sus fachadas de azulejos azules.

En febrero, la ciudad está tranquila y puedes disfrutarla a tu ritmo, con temperaturas de 10-15 ºC.

Es un destino muy económico: comer un plato combinado abundante cuesta 8 euros y el café, menos de 1 euro.

Volar es baratísimo desde muchas ciudades españolas, o incluso puedes ir en coche si vives cerca de la frontera.

Vuelos a Oporto suelen estar por debajo de los 40 euros.

La ciudad tiene muchas cuestas, así que lleva calzado cómodo, pero las vistas recompensan el esfuerzo.

El alojamiento es muy asequible, con apartamentos modernos en el centro por 50 euros la noche.

Quédate cerca de la Torre de los Clérigos o la Ribeira.

No te puedes ir sin probar una «francesinha», una bomba calórica deliciosa ideal para el invierno.

Oporto te ofrece un viaje romántico y gastronómico sin arruinarte.

Cruzar el puente Luis I al atardecer es una de esas cosas que no tienen precio.

Truco para ahorrar

Muchas bodegas de vino de Oporto en Vila Nova de Gaia ofrecen visitas con cata gratuita o muy barata (5-10€).

Resérvalas con antelación y disfruta de la experiencia.

4.1. La Ribeira y el Puente Luis I

La zona de la Ribeira, a orillas del Duero, es el corazón de Oporto.

Sus casas de colores y el ambiente de las terrazas son patrimonio de la humanidad.

Caminar por aquí es gratis y es donde sacarás las mejores fotos.

Cruza el impresionante Puente Luis I por la parte de arriba (cuidado con el metro) para unas vistas de vértigo.

Ver atardecer desde el puente o desde el Jardín del Morro (al otro lado) es mágico.

Puedes hacer un crucero de los seis puentes por unos 15 euros si te apetece ver la ciudad desde el agua.

Siéntate en la orilla a escuchar a los músicos callejeros.

Es el lugar más icónico y romántico de la ciudad.

En febrero, con una chaqueta, se está genial paseando junto al río.

La mezcla de lo viejo y lo grandioso aquí es única.

  • Recorre el paseo de la Ribeira
  • Cruza el puente por la pasarela superior
  • Ve el atardecer desde Vila Nova de Gaia
  • Sácate fotos con las casas de colores
  • Escucha música en vivo junto al río

4.2. Librería Lello y estación de São Bento

Oporto tiene interiores que parecen de película.

La Estación de São Bento es famosa por sus 20.000 azulejos que cuentan la historia de Portugal.

Entrar es gratis y es un museo vivo espectacular.

Cerca está la Librería Lello, considerada una de las más bellas del mundo (y dicen que inspiró Harry Potter).

La entrada cuesta unos 5-8 euros, pero te los descuentan si compras un libro.

En febrero hay menos colas, aunque siempre es popular.

La escalera roja de la librería es impresionante.

Son dos visitas culturales imprescindibles y muy céntricas.

Aprovecha para ver también la Iglesia del Carmo y sus azulejos laterales.

El arte en Oporto está en las paredes y en los libros.

  • Alucina con los azulejos de la estación
  • Compra un libro en la Librería Lello
  • Evita las horas punta para visitar la librería
  • Fotografía la fachada de la Iglesia del Carmo
  • Disfruta de la arquitectura histórica

4.3. Gastronomía: Francesinha y Pasteles de Nata

Comer en Oporto es barato y contundente.

La estrella es la «francesinha», un sándwich con carne, embutido y una salsa picante cubierto de queso.

Cuesta unos 10-12 euros y con una comen dos personas (o una muy hambrienta).

Es el plato perfecto para entrar en calor en febrero.

De postre, un pastel de nata (similar a los de Belém) por 1 euro es obligatorio.

Acompañarlo de un café portugués es la merienda perfecta.

Hay muchos sitios locales («tascas») donde comer menú del día por 7-9 euros con sopa, plato y bebida.

La comida aquí es casera, rica y sin pretensiones.

No te vayas sin probar el vino de Oporto en alguna bodega.

Tu paladar y tu bolsillo te agradecerán este viaje.

  • Atrévete con una francesinha completa
  • Merienda un pastel de nata recién hecho
  • Busca tascas locales para comer barato
  • Prueba la sopa verde (caldo verde)
  • Disfruta del vino local con la comida

5. Marruecos: Exotismo y desierto a un paso

Marruecos, y en especial Marrakech, es el destino exótico más cercano y barato para viajar en febrero.

Cruzar el estrecho supone cambiar de mundo: olores, colores y sonidos totalmente diferentes.

En febrero, el clima es ideal para visitar el desierto o patear la medina sin el calor asfixiante del verano.

Las temperaturas rondan los 20 ºC durante el día, aunque refresca por la noche.

Tu dinero aquí vale mucho: puedes comer un festín por 5-8 euros y comprar artesanía regateando.

Vuelos a Marrakech desde 30-50 euros son habituales desde España.

Alojarse en un Riad (casa tradicional con patio interior) dentro de la Medina es una experiencia única desde 40 euros.

El caos de la ciudad es parte de su encanto.

Puedes hacer excursiones al desierto o a las montañas del Atlas a precios muy asequibles.

Es un viaje que despierta los sentidos y rompe con la rutina occidental.

Asegúrate de llevar pasaporte en vigor, ya que el DNI no sirve.

Marruecos en febrero es luz, té a la menta y aventura.

Truco para ahorrar

El regateo es obligatorio en los zocos.

Nunca aceptes el primer precio; ofrece un tercio y negocia hasta llegar a un acuerdo (normalmente la mitad del precio inicial). ¡Es parte del juego!

5.1. Plaza Jemaa el-Fna y los Zocos

La plaza Jemaa el-Fna es el corazón palpitante de Marrakech.

De día hay encantadores de serpientes y puestos de zumo (deliciosos por 0,50€); de noche se llena de puestos de comida.

Es un espectáculo humano patrimonio de la UNESCO.

Adentrarse en los zocos es perderse en un laberinto de tiendas de lámparas, alfombras y especias.

Es el lugar perfecto para comprar regalos únicos, si se te da bien regatear.

El olor a cuero y especias te acompañará todo el paseo.

Visita la Madraza de Ben Youssef, una antigua escuela coránica preciosa, la entrada cuesta unos 7 euros.

Caminar por aquí es intenso pero fascinante.

Ten cuidado con las motos que circulan por las calles estrechas.

Es la esencia pura de Marruecos concentrada en unas pocas calles.

  • Bebe un zumo de naranja natural en la plaza
  • Cena en los puestos nocturnos de Jemaa el-Fna
  • Piérdete (literalmente) por los zocos
  • Visita la arquitectura de la Madraza
  • Practica tu arte del regateo

5.2. Jardín Majorelle y Museo YSL

Si buscas un oasis de paz y color, el Jardín Majorelle es el sitio.

Creado por un pintor francés y recuperado por Yves Saint Laurent, es famoso por su azul intenso y sus cactus gigantes.

Es un contraste brutal con el caos de la medina.

La entrada combinada con el museo YSL cuesta unos 30 euros, algo caro para Marruecos, pero son sitios muy cuidados.

En febrero el clima es perfecto para pasear por sus senderos.

Es el lugar más «instagrammable» de la ciudad.

El museo de moda es pequeño pero muy interesante si te gusta el diseño.

Ve a primera hora porque se llena de turistas.

Es un rincón de elegancia y naturaleza exótica.

El azul Majorelle se te quedará grabado en la retina.

  • Sácate fotos con el fondo azul eléctrico
  • Pasea entre bambú y cactus exóticos
  • Compra la entrada online para evitar colas
  • Visita el museo de moda si te gusta
  • Disfruta del silencio del jardín

5.3. Excursión al desierto de Agafay

Si no tienes tiempo para ir al Sahara (que está lejos), el desierto de Agafay está a solo 40 minutos.

Es un desierto de piedra espectacular con vistas al Atlas nevado.

Puedes ir a ver atardecer, cenar en una jaima o dar un paseo en camello o quad.

Una excursión de tarde con cena suele costar unos 30-40 euros.

Es una experiencia mágica ver las estrellas lejos de la ciudad.

El contraste del desierto árido con las montañas blancas de fondo en febrero es único.

Es una forma accesible de sentir la aventura del desierto.

Te recogen y te dejan en tu hotel, así que es muy cómodo.

Tomar un té a la menta mirando la inmensidad no tiene precio.

Es el broche de oro para tu escapada marroquí.

  • Monta en camello al atardecer
  • Cena comida tradicional en una jaima
  • Admira el contraste del desierto y la nieve
  • Mira las estrellas sin contaminación lumínica
  • Disfruta de la hospitalidad bereber

6. Malta: Historia milenaria en el Mediterráneo

Malta es una joya mediterránea que en febrero brilla por su tranquilidad y precios bajos.

Es el mes más verde de la isla, ideal para hacer senderismo y ver acantilados sin el calor del verano.

La temperatura ronda los 15-17 ºC, perfecta para explorar sus ciudades fortificadas llenas de historia.

Es un museo al aire libre: templos más antiguos que las pirámides y ciudades de caballeros.

Comer y alojarse es muy barato en esta época: hoteles de buen nivel por 40-50 euros.

Los vuelos a Malta suelen ser una ganga en invierno.

El transporte público (autobuses) llega a todos lados y es barato (2 euros el billete).

La Valeta, su capital, es pequeña y se ve fácil a pie.

Además, el inglés es idioma oficial, lo que facilita mucho la comunicación.

Si te gusta la historia, el mar y la tranquilidad, Malta te va a encantar.

También celebran un Carnaval muy colorido en La Valeta y Nadur (Gozo).

Es un destino completo en una isla pequeña y manejable.

Truco para ahorrar

Compra el pase «Heritage Malta Multisite Pass» si planeas visitar varios museos y templos.

Por unos 50 euros tienes acceso a más de 20 sitios y sale muy a cuenta si te gusta la cultura.

6.1. La Valeta y las Tres Ciudades

La Valeta es una capital impresionante, construida por caballeros y llena de cuestas y balcones de colores.

Las vistas desde los Jardines Upper Barrakka hacia el Gran Puerto son las mejores de la isla.

Cruzar en ferry a las «Tres Ciudades» (Senglea, Vittoriosa y Cospicua) cuesta menos de 3 euros ida y vuelta.

Es un paseo precioso y barato.

Callejear por estas ciudades es viajar al pasado, con fortalezas y yates de lujo conviviendo.

La Concatedral de San Juan en La Valeta es imprescindible: su interior barroco te dejará ciego de oro y arte (hay Caravaggios).

En febrero pasearás casi solo por estas calles de piedra.

Es historia viva en cada esquina.

Para comer, prueba los «pastizzi» (hojaldres rellenos) en cualquier kiosco por 50 céntimos.

Es cultura monumental a precio low cost.

  • Asómate al mirador de Upper Barrakka
  • Toma el ferry a las Tres Ciudades
  • Come pastizzi de guisantes o queso
  • Visita la opulenta Concatedral
  • Pasea por las murallas al mar

6.2. Mdina: la ciudad del silencio

Mdina es la antigua capital, una ciudad amurallada en el centro de la isla donde no pasan coches.

Se la conoce como la «Ciudad del Silencio» y es pura magia medieval.

Pasear por sus calles estrechas y doradas es como estar en una película (de hecho, también salió en Juego de Tronos).

Las vistas desde sus murallas abarcan toda la isla.

Entrar a la ciudad es gratis.

Justo al lado está Rabat, donde puedes visitar catacumbas romanas impresionantes por unos 6 euros.

En febrero, sin las masas de turistas, Mdina es mística y tranquila.

Prueba la tarta de chocolate en Fontanella Tea Garden, con vistas espectaculares.

Es una visita de medio día obligatoria.

La atmósfera aquí es única, elegante y atemporal.

  • Piérdete por las calles silenciosas
  • Disfruta de las vistas desde la muralla
  • Visita las catacumbas de San Pablo en Rabat
  • Toma un té con tarta y vistas
  • Siente la historia en cada piedra

6.3. Isla de Gozo y templos megalíticos

Si tienes tiempo, coge el ferry a Gozo, la isla hermana más rural y verde.

El ferry cuesta unos 5 euros (solo se paga a la vuelta) y el trayecto es corto.

Allí la vida va más despacio y los paisajes de acantilados son brutales.

Visita los templos de Ggantija, estructuras megalíticas más antiguas que Stonehenge.

La entrada cuesta 10 euros y es alucinante pensar cómo los construyeron.

En febrero, Gozo está precioso para caminar por la costa.

La Ciudadela de Victoria ofrece vistas 360 de la isla.

Es el lugar perfecto para desconectar y ver naturaleza.

Puedes moverte en bus o alquilar una moto si te atreves.

Malta no se entiende sin pasar un día en la calma de Gozo.

  • Coge el ferry a la isla de Gozo
  • Visita los templos prehistóricos de Ggantija
  • Sube a la Ciudadela de Victoria
  • Camina por los acantilados verdes
  • Respira la calma rural de la isla

7. Praga: Un cuento de hadas invernal

Praga en invierno es la definición de ciudad de cuento.

Si tienes suerte y nieva, ver el Puente de Carlos o el Castillo cubiertos de blanco es inolvidable.

Es uno de los destinos más baratos de Centroeuropa, ideal para febrero.

La cerveza es más barata que el agua (literalmente, 2 euros la jarra) y la comida es contundente y económica.

Hace frío, sí (bajo cero a veces), pero la ciudad está preparada y es muy acogedora.

Volar aquí es barato fuera de temporada, con billetes a Praga muy asequibles.

El centro histórico es compacto y se recorre a pie, aunque los tranvías funcionan genial.

Alojarse en el centro en febrero cuesta la mitad que en verano, unos 50 euros por habitación doble.

Praga tiene una atmósfera gótica y romántica que te atrapa.

Menos turistas significan mejores fotos en el Reloj Astronómico.

Es la escapada perfecta si te gusta el arte, la historia y la buena cerveza.

Truco para ahorrar

Evita comer en la Plaza de la Ciudad Vieja, los precios son para turistas.

Camina dos calles hacia dentro y encontrarás restaurantes locales con menú del día por 6-8 euros.

7.1. El Puente de Carlos y la Ciudad Vieja

El Puente de Carlos es el icono de Praga, con sus estatuas negras y vistas al castillo.

En febrero, si madrugas un poco, puedes tenerlo casi para ti solo, algo imposible en verano.

La Plaza de la Ciudad Vieja, con el Reloj Astronómico, es simplemente espectacular.

Espera a la hora en punto para ver el desfile de los apóstoles en el reloj (es gratis y curioso).

Subir a la Torre del Ayuntamiento cuesta unos 10 euros y ofrece vistas de los tejados rojos.

Pasear por estas calles empedradas es como estar en un museo.

La Iglesia de Týn, con sus torres de cuento, domina la plaza.

Es el centro neurálgico y donde sentirás la magia de Praga.

Por la noche, iluminado, es aún más bonito y misterioso.

Lleva guantes, porque querrás sacar muchas fotos.

  • Cruza el Puente de Carlos al amanecer
  • Mira el espectáculo del Reloj Astronómico
  • Sube a la torre para vistas panorámicas
  • Admira las torres de la Iglesia de Týn
  • Pasea de noche bajo las farolas

7.2. El Castillo de Praga y Malá Strana

Al otro lado del río está Malá Strana, el barrio pequeño, y el inmenso Castillo de Praga.

Subir caminando es un buen ejercicio para entrar en calor.

El Castillo es el recinto antiguo más grande del mundo y puedes pasear por sus patios gratis.

Para entrar a la Catedral de San Vito o al Callejón del Oro hay que pagar entrada (unos 10-16 euros circuito completo).

La Catedral gótica es imponente y se ve desde toda la ciudad.

El Callejón del Oro, con sus casitas diminutas de colores, es encantador (allí vivió Kafka).

Las vistas desde las murallas del castillo son insuperables.

Malá Strana tiene un aire barroco y tranquilo precioso.

Busca el Muro de John Lennon para poner tu dedicatoria o sacarte una foto.

Es una zona llena de historia y rincones secretos.

  • Visita la imponente Catedral de San Vito
  • Pasea por el coqueto Callejón del Oro
  • Disfruta de las vistas desde el Castillo
  • Firma en el Muro de John Lennon
  • Descubre el barrio barroco de Malá Strana

7.3. Cerveza y comida checa

No puedes irte de Praga sin probar su gastronomía.

El Goulash (estofado de carne) servido dentro de una hogaza de pan es delicioso y calienta el cuerpo.

El codillo asado es otro clásico, enorme y barato (unos 10-12 euros).

Y por supuesto, la cerveza: la Pilsner Urquell es la reina y cuesta menos que un refresco.

Visita alguna cervecería tradicional como U Fleků para vivir el ambiente auténtico.

La comida es pesada pero perfecta para el frío de febrero.

También verás puestos de jamón asado en la calle que huelen de maravilla.

Es un paraíso para los amantes de la carne y el buen beber.

Comer aquí es un placer culpable y económico.

¡Brinda con un «Na zdraví»!

  • Prueba el Goulash en pan
  • Comparte un codillo asado gigante
  • Bebe cerveza checa en una taberna
  • Disfruta del ambiente animado de los locales
  • Come caliente y barato para combatir el frío

Preguntas frecuentes sobre viajar barato en febrero

Aquí resuelvo las dudas más comunes para que tu viaje en febrero sea un éxito y cuides tu bolsillo.

¿Hace mucho frío en Europa en febrero?

Sí, en el centro y norte de Europa hace frío (0-5 ºC), pero las ciudades están muy preparadas con calefacción en todos lados.

Si prefieres clima suave, elige el sur de España, Malta o Canarias, donde rondarás los «15-22 ºC».

Lo importante es la ropa adecuada, no el termómetro.

¿Es realmente más barato viajar en febrero?

Definitivamente. Es temporada baja en casi todos los destinos no invernales (esquí).

Los vuelos y hoteles pueden costar hasta un «50% menos» que en verano o Navidad.

Es el momento ideal para alojarse en hoteles mejores pagando menos.

¿Están abiertas todas las atracciones turísticas?

En las grandes ciudades sí, aunque algunos museos pueden cerrar un día a la semana o tener horario reducido (cierre a las 17:00 h).

En destinos de playa muy estacionales (como islas griegas pequeñas), puedes encontrar menos servicios, pero en los sitios que te recomiendo aquí, todo funciona con normalidad.

¿Es buen momento para ir al Caribe o destinos lejanos?

Sí, febrero es temporada seca y buena en el Caribe y Tailandia, pero es temporada alta allí, por lo que no será el viaje más barato.

Para ahorrar, mejor destinos de media distancia como Marruecos o Canarias en esta época.

Conclusión: Tu gran viaje de febrero empieza ahora

Ya no tienes excusa para quedarte en casa este febrero.

Como has visto, tienes opciones para todos los gustos y, lo más importante, para todos los bolsillos.

Desde el sol reparador de Lanzarote hasta la magia imperial de Praga o Budapest, el mundo está ahí fuera esperándote con precios bajos.

Viajar en febrero es de viajeros listos: menos gente, más autenticidad y mejores ofertas.

Elige el destino que más te vibre: ¿relax, cultura, exotismo o fiesta?

Reserva tus vuelos baratos ahora y asegúrate esa escapada que te mereces para romper el invierno.

No esperes a verano para vivir experiencias nuevas.

Cualquiera de estos lugares te dará recuerdos increíbles y te dejará con ganas de repetir la experiencia de viajar en temporada baja.

¡Haz la maleta y disfruta de febrero como nunca!

Nota: Ten en cuenta que los precios indicados son orientativos. Estos pueden variar según las fechas, la demanda y otras circunstancias.

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